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Los 800 años de presencia franciscana en Tierra Santa

1 sep 17. La presencia franciscana en Tierra Santa data oficialmente del año 1217. En ese año muchos hermanos fueron enviados en misión como resultado de las decisiones del Capítulo general de Pentecostés, celebrado en la Porciúncula el 14 de mayo de 1217.

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Según la tradición los primeros hermanos llegaron al puerto cruzado de Acre bajo la dirección de fray Elías, el cual es considerado como el primer Ministro Provincial de Siria o de Tierra Santa o de Ultramar, como se le llamaba a esa Entidad de la Orden durante el primer siglo de su historia.

Para celebrar el acontecimiento (1217-2017) están previstas algunas Conferencias, que estarán a cargo de ilustres Conferencistas, y Celebraciones eucarísticas en el convento de San Salvador, Jerusalén, del 16 al 18 de de octubre de 2017.

La Custodia de Tierra Santa se encarga del cuidado y custodia de la mayor parte de los lugares santos en Palestina, Israel, Jordania, Siria, Chipre, Rodas y Egipto.

Además acogen a los peregrinos en los 55 santuarios que están bajo su responsabilidad y sostienen iniciativas culturales como la Facultad Bíblica y de Arqueología del Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén.

Los Franciscanos: 800 años en Tierra Santa

El hábito franciscano está intrínsecamente unido a Tierra Santa. Ni más, ni menos desde hace 800 años.Y, esta larga y fecunda presencia ha caminado al compás de la traumática historia de esas tierras, pero siempre con dos notas dominantes: la salvaguarda de los santos lugares bíblicos y el cuidado de las comunidades cristianas.

Cuenta, Narcyz Klimas, archivero adjunto custodial y presidente del comité para las celebraciones del 800 aniversario «Los testimonios nos hablan de la llegada a Acre en 1217 de fray Elías de Cortona», Este fraile arribó a las costas de Acre como provincial de la nueva Provincia de Ultramar, creada después del capítulo de Pentecostés del ese mismo año”. Este hecho significó la apertura de la Orden franciscana a la Misión Universal, por eso Tierra Santa es para los Franciscanos la “perla” de las Misiones. Sin olvidar la posible presencia del mismo Francisco de Asís en Tierra Santa, con motivo de la visita al sultán de Egipto, que narran los biógrafos.

En los primeros años de su presencia, los hermanos franciscanos quizá se establecieron en las bodegas de las grandes casas de los ricos señores de Acre, que les ofrecían su hospitalidad. Eugenio Alliata, el arqueólogo de la Custodia, mostraba un mapa antiguo de la ciudad vieja en el que estaba señalado el lugar del primer convento, hoy sustituido por una escuela. Al caminar sobre los pasos de sus hermanos desde hace 800 años, los frailes de la Custodia de Tierra Santa han podido, así, reconstruir su historia. Y agradecer esa vocación misionera.

Para rememorar este aniversario tan decisivo, los hermanos de la Custodia escogieron, precisamente, empezar en el lugar al que llegaron los primeros franciscanos en 1217. Aproximadamente setenta hermanos de Jerusalén y de Galilea participaban en la jornada conmemorativa el 11 de junio.

La jornada comenzaba con una misa en la iglesia de San Juan de Acre, en la espléndida ciudad vieja asomada directamente al mar. Presidía el Custodio de Tierra Santa: «En este domingo dedicado a la solemnidad de la Santísima Trinidad, hemos venido hasta Acre para celebrar el inicio de nuestra presencia en Tierra Santa, justo donde hace ocho siglos desembarcaron los primeros frailes menores y comenzaron la aventura de la presencia franciscana en Tierra Santa, de la que somos herederos en la actualidad». Así se expresaba el Custodio de Tierra Santa en su homilía, en la que profundizaba sobre el significado de la Trinidad. «También nuestra misión aquí, en Tierra Santa, tiene sus raíces en esta experiencia de amor trinitario – afirmaba el Custodio – De hecho, en la Carta a la Orden, San Francisco nos recuerda cuál es el sentido de nuestra vocación, nos recuerda por qué Dios nos quiere evangelizadores y misioneros: “pues para esto os ha enviado al mundo entero, para que de palabra y de obra deis testimonio de su voz y hagáis saber a todos que no hay omnipotente sino Él”. Emotivas palabras, y muy significativas de ese espíritu, que acompaña a los frailes franciscanos en Tierra Santa.

Durante la misa, los hermanos renovaron sus votos como gesto simbólico. El superior de Acre, Simon Pietro, intervenía al final de la celebración: «Hoy para nosotros es como un Pentecostés franciscano: estamos aquí todos juntos en el lugar donde llegaron los primeros hermanos. Hoy, con la renovación de nuestro sí al Señor, podemos empezar de nuevo, con fuerza, humildad, amor y energía, porque el mundo de hoy necesita verdaderos testigos franciscanos».

Participaban en la fiesta también los niños de la Terra Santa School de Acre, con un concierto organizado en el gran salón de la escuela de la Custodia. Entre los cantos del coro y piezas instrumentales, el tema elegido era la paz, que siempre hace falta en Oriente Medio. Un tema en el que se insiste mucho en la escuela, en la que se sientan juntos niños y profesores de diversas religiones y culturas.

Tras el concierto, al finalizar la jornada de celebración especial, con alegría franciscana, cada uno regresaba a su vida, a su propia misión. «Desde hace 800 años los frailes están en Tierra Santa y han resistido a todos los problemas durante estos siglos – afirmaba fray Narcyz-. Así podemos celebrar ahora su permanencia, su batalla por establecerse en los santos lugares y su victoria».

La presencia franciscana en Tierra Santa ha sido una bendición para la Iglesia Universal. Probablemente no fue elegida por casualidad para el cuidado de los Santos Lugares, a la luz de la hermosa tarea realizada durante estos 800 años. Los hermanos franciscanos han sabido navegar en las aguas turbulentas de esas tierras con inteligencia y tino, aunque el coste ha sido muchas veces muy alto. El martirologio es bastante notable. Larga vida a la Orden de los Frailes Menores en Tierra Santa, y que el Señor siga bendiciendo sus trabajos y desvelos.

José Luis Ferrando Lada en Periodista digital

El párroco de Alepo galardonado con el premio Jan Karski 2017

19 jul 17. El padre Ibrahim Alsabagh de la Custodia de Tierra Santa ha recibido el 26 de junio el premio Jan Karski 2017. El entusiasta franciscano, que trabaja en Siria, ha sido premiado por haber “puesto esperanza en un mundo sin esperanza”.

Desde diciembre de 2014 no pasa un día sin desolación en Alepo. Y tampoco pasa un día sin que el padre Ibrahim Alsabagh trabaje duramente para ayudar a todos los que le rodean en el barrio de Azizeih. Por esta razón le ha sido concedido el premio Jan Karski Eagle 2017 en Cracovia, Polonia, la semana pasada. Este premio se otorga a personalidades que se distinguen en el “servicio humanitario” hacia los demás. Así, el padre Ibrahim ha sido premiado por haber “puesto esperanza en un mundo sin esperanza y llevarla a los olvidados”, como explica el comunicado oficial del evento.

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En Alepo, una ciudad en ruinas, el padre franciscano cuenta que hace “alternativamente de bombero, de enfermero, de supervisor, de profesor (…) y en último lugar, de cura”. Desde diciembre de 2014 el sacerdote de la parroquia latina San Francisco de Alepo, el padre Ibrahim Alsabagh, es uno de los últimos párrocos de una ciudad que en tiempos fue la capital económica de Siria y hoy se desangra. Esta ciudad, símbolo del conflicto sirio, se dividió en dos partes durante cuatro años, hasta diciembre de 2016, tras la evacuación de los grupos islámicos. En su diario, “Un instante antes del alba. Siria. Crónicas de guerra y de esperanza desde Alepo”, el fraile franciscano comparte su testimonio de crónica auténtica, redactada día tras día, y habla de la ciudad y de sus habitantes bajo los bombardeos, marcados por todo tipo de privaciones….

En la entrega del premio Karski, el padre Ibrahim Alsabagh subrayaba que este reconocimiento constituye para él “un estímulo” en su misión de llevar “ayuda, consuelo y esperanza a las personas” que viven en la ciudad mártir. El premio se creó en memoria de un joven resistente católico polaco, Jan Karski, que se encargaba de informar de la situación de su país ocupado por los nazis y, especialmente, de la situación de los judíos, a los dirigentes de los países aliados.

¿Qué relación puede haber entre este premio polaco y la cuestión siria? El padre Alsabagh explica que “la historia del pueblo sirio es muy similar a la que el pueblo polaco sufrió durante un tiempo”. Continuando con la comparación, afirma: “Mucha gente, muchas familias cristianas, como Job en las escrituras, lo han perdido todo en un instante, el fruto de toda una vida: casa, familia, salud”. Actualmente entre los habitantes de Alepo, señala el padre Ibrahim, el 70% de las familias no tiene techo ni refugio. La guerra continúa en torno a la ciudad. Por la noche oímos los bombardeos y el ruido de los disparos. A veces la calle principal, que es la única calle por la que se puede acceder a Alepo, está cerrada a causa de los combates”. El valor, la tenacidad y la esperanza del padre Ibrahim (y de los tres frailes que viven con él) le han hecho merecedor del premio Karski, no con el propósito de hacer sentirse orgulloso a este hijo de San Francisco, sino para dar a conocer en todo el mundo la realidad que vive el pueblo sirio. Y esto es, sin duda, un “deber moral” para el sacerdote

“Arriesgando la propia vida”

De igual forma que el padre Ibrahim no dudó un segundo en hacerse cargo de la parroquia de Alepo en diciembre de 2014, hoy no tiene intención de abandonar a los suyos. Incluso si el mundo se derrumba a su alrededor, permanecerá allí hasta el final. A pesar de todo. Aunque se le había ofrecido un puesto en Europa – explicaba el cardenal Dziwisz (obispo emérito de Cracovia) al premiar al padre Alsabagh – el párroco de Alepo, originario de Damasco, “ha elegido volver a su patria, Siria, prisionera de la guerra desde hace años. Ha vuelto para consagrase al servicio pastoral de Alepo, arriesgando incluso su vida”. Es una ciudad parcialmente destruida y a la que “aún le falta todo lo necesario para sobrevivir”, aclara el cardenal polaco. Hay que recordar que Alepo proporcionaba el 60% de la producción industrial del país antes del conflicto. La metrópoli del norte de Siria albergaba entonces 4 millones de habitantes. Hoy, solamente 1,4 millones. Si los cristianos eran el 30% hace décadas en Alepo, ahora son menos del 4%. Más del 60% de las iglesias están tan dañadas que ya no se puede celebrar la misa.
El libro del padre Ibrahim, publicado por primera vez en italiano por Ediciones de Tierra Santa en Milán, ya ha sido traducido a varios idiomas: alemán, español, francés. Se están considerando versiones en inglés y en neerlandés.

[De la web de la Custodia de Tierra Santa]

La ventana Overton: La técnica para legalizar cualquier tema inmoral

19 jul 17. En un artículo de La Gaceta se nos cuenta que "En la actual sociedad de la tolerancia, que no tiene ideales fijos y, como resultado, tampoco una clara división entre el bien y el mal, existe una técnica que permite cambiar la actitud popular hacia conceptos considerados totalmente inaceptables".

Sigue los pasos que van dando los que quieren cambiar la actitud sobre el canibalismo, pero que cualquiera ve que eso es lo que se ha hecho con el aborto, el matrimonio homosexual, la adopción por parte de parejas homosexuales, el cambio de sexo...

Primera etapa: de lo impensable a lo radical. Casi siempre porque los científicos ahora dicen que no es algo tan malo. Lo que era tabú ahora comienza a discutirse.

Segunda etapa: de lo radical a lo aceptable. El que no quiere hablar de eso es un hipócrita intolerable. Y se crea un eufemismo para suavizar las noticias. Lo hemos visto en cada uno de los temas antes anunciados.

Tercera etapa: de lo aceptable a lo sensato. La gente de a pie que no quiere ser indiferente al problema. En la historia de la humanidad hubo ocasiones en que la gente obraba según esos parámetros que se intenta inculcar.

Cuarta etapa: de lo sensato a lo popular. Por medio de personas "importantes" se hace referencia a

Fr. Hermann Borg recibe el premio por el Cultivo de árboles y la Conservación del Bosque

19 jul 17. Su Excelencia Margaret Kenyatta, la Primera Dama de la República de Kenia, ha concedido 54 premios a quienes han promovido la conservación del medio ambiente. Entre los galardonados del “2017 Tree Growing and Forest Conservation Awards” está Fr. Hermann Borg, OFM (de la Provincia de San Francisco, Kenia y Madagascar), que recibió el premio “Unsung Hero” por haber plantado 1 millón de árboles en el valle Subukia hace más de 20 años.

Fr. Hermann Borg recibiendo el premio

Fr. Hermann Borg recibe el trofeo en la categoría de "Unsung Hero·

Al hablar en la ceremonia, la Primera Dama sostuvo que la supervivencia de los seres humanos depende en gran medida de los esfuerzos de sostenibilidad de todo el ecosistema. Sin embargo,  señaló que las acciones humanas, las motivaciones a corto plazo y las motivaciones egoístas en ocasiones han afectado negativamente, amenazando o poniendo en peligro nuestra frágil cobertura forestal.

Posteriormente dijo: “Esta ceremonia nos recuerda que todos dependemos del medio ambiente, y el papel que nuestros antepasado han desempeñado en el pasado, el papel que jugamos hoy y el papel que nuestros hijos van a desempeñar en el futuro, pues todo ello es extremadamente vital para nuestra supervivencia humana”. La Primera Dama felicitó a los premiados por sus esfuerzos por proteger los bosques y por su optimismo en el  apreciar el verdadero potencial de los bosques y por reconciliar sus esfuerzos económicos con los valores de sostenibilidad.

[Web de la Orden]

Para más información (en inglés): www.kenyaforestservice.org

"Unsung hero" se podría traducir como la persona que lleva a cabo grandes acciones pero recibe poco o ningún reconocimiento por ello.