a

Fr. Josep Costa Planagumá (1940-2018)

15 ene 18. El pasado lunes, día 15 de enero de 2018, a las 6 de la tarde, entregaba su espíritu al Señor nuestro hermano Josep Costa i Planagumà, a los 77 años de edad. Era hermano de Fray Francesc, actualmente conventual de la Fraternidad de Vila-real.

En la madrugada del domingo 14, sufrió un derrame cerebral agudo e irrversible. Trasladado en ambulancia al Hospital Clínico de Barcelona, fue observado y cuidado por el servicio médico hasta que el lunes por la tarde, el mismo equipo certificó la muerte cerebral. Atendiendo escrupulosamente el expreso deseo de nuestro hermano de donar sus órganos
vitales, explicitado claramente en su Testamento vital, el equipo médico correspondiente, a
los pocos minutos, hizo realidad tanta caridad y generosidad.

En el Testamento vital que dejó a sus hermanos de esta Fraternidad de Sant Antonio de Barcelona, escribió: Pido, por caridad, a mis hermanos de comunidad que en el recordatorio o en el “curriculum vitae” que se acostumbra a hacer en estas ocasiones, sólo ponga: Fray Josep Costa i Planagumà O.F.M. intentó vivir el Evangelio de Jesús, y la Hermana Muerte le visitó estando en el intento.

Nuestro hermano nació en Badalona el 1 de octubre de 1940. Sus padres Agapito y Josefina le educaron en la fe cristiana, siendo su parroquia la de Sant Josep. Sus primeros estudios los realizó en el Colegio de los Hermanos Maristas. De muy joven se sintió llamado a la vida religiosa atraído por la figura de San Francisco de Asís. Entró en el Seraficado de Balaguer (Lleida) el año 1953. Allí cursó el bachillerato. El verano de 1958 iniciaba el año de Noviciado en el convento de La Bisbal d’Empordà (Gerona). Terminada dicha etapa de formación, el 26 de julio de 1959 emitió sus votos temporales. Seguidamente pasó al convento-coristado de Berga (Barcelona) para iniciar y seguir los estudios de filosofía y teología. Terminados los estudios se le destinó por poco tiempo a Sabadell. Celebró su profesión solemne el 18 de julio de 1963, y fue ordenado sacerdote el 2 de diciembre de 1967 en la Capilla de nuestro Colegio “Sant Bonaventura” de Vilanova i la Geltrú. Le ordenó Mns. Matías Solà, ofmcap. Ese mismo año había sido destinado a Vilanova i la Geltrú como maestro de seráficos en nuestro Colegio-seminario de aquella ciudad.

Dos años más tarde, en 1969, junto con otro hermano franciscano, marcha hacia Camiri (Bolivia) para ejercer el servicio de misionero. Será una de las etapas más importantes de su vida. Profundamente impresionado por la pobreza extrema y por el sentido comunitario de la gente, trabajó intensamente por la justicia social, ayudado por las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Inmaculada. En su libro de memorias, recuerda esta época así: “Ver las nuevas formas de esclavitud que allí había me escandalizaba mucho, y más cuando lo hacían los blancos que se tenían como buenos cristianos. La justicia social no existía y la manera como se aprovechaban de los indígenas era un verdadero pecado”.

Por motivos de salud, el año 1983 regresa a Cataluña. Por poco tiempo es destinado al convento de Sant Antonio de la calle Santaló, y de allí la obediencia le manda a Lérida como director de nuestra Residencia Universitaria. Pasados unos tres años, regresa de nuevo a Santaló hasta nuestros días.

En esta etapa conoce a sor Genoveva Massip, Hija de la Caridad, entregada al servicio de los más marginados de la sociedad. Ambos coinciden en sus compromisos vitales: la ayuda a las personas de la calle, con problemas de adicción a las drogas, excluidos socialmente, estigmatizados y profundamente solos. En aquellos momentos estallaba el drama de la enfermedad del VIH/Sida. En 1990 ponen en funcionamiento el piso “Itaca” de Barcelona, para estos enfermos. Nuestro hermano Josep Costa espolea una pequeña comunidad de base, y nace la Fundación “Acollida i Esperança” el año 1993. Luego siguen otros centros: Can Banús, en Badalona, el convento franciscano de La Bisbal d’Empordà, el convento de Clarisas de Fortià (Girona) y otros pisos… Actualmente funcionan dos hogares residencias, un piso de acogida, un programa de pisos para promover la vida autónoma, un centro especial de trabajo para favorecer la inserción laboral y un servicio odontológico para personas sin recursos. En total se atiende en torno a 1.000 personas.

Fray Josep Costa i Planagumà fue un gran misionero y un apóstol muy querido por los enfermos del Sida. Un ejemplo de justicia y caridad. Podemos estar orgullosos de él y le damos gracias a Dios por habernos dado este hermano que ha vivido el carisma del Seráfico
Padre con los más pobres de los pobres.

Agradecemos a nuestro hermano su espíritu fraterno, trabajador, servicial, de constante disponibilidad, de alegría y buen humor, de sencillez, minoridad y cordialidad… Además nos dejó dicho: “Hechos y testimonio de vida, que las palabras se las lleva el viento” – “No juzguemos ni despreciemos a nadie por su pasado, por sus creencias, por sus tendencias sexuales…” – “Si acogemos con autenticidad, puede nacer la esperanza en un corazón roto”.

Que descanse en la paz del Señor.

fra Francesc Linares Cerezuela
Guardián de la Fraternitat de Sant Antoni I la Mare de Déu de la Salut de Barcelona