Índice del número 130

2004 (2). II Época. Director: Fr. Gabriel Francés, ofm

España de luto por el 11-M

02El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, llamó ayer a «no dejarse engañar» en relación a la «verdadera naturaleza» de los objetivos de los terroristas. «Se han propuesto atacar y dañar profundamente la convivencia, concordia y la paz de los españoles y a la vez avanzar en la consecución de uno de sus más importantes objetivos: el de minar progresiva y aceleradamente las bases morales y espirituales sobre las que descansan nuestras sociedades y naciones de raíces cristianas», dijo durante la homilía del funeral de Estado por los atentados del pasado 11 de marzo.

Rouco Varela, que durante su alocución en la Catedral de Santa María la Real de La Almudena hizo constantes referencias a la «magnitud de la tragedia» y a la «terrible mañana madrileña de las bombas y de los cuerpos destrozados», recalcó, ante familiares de las víctimas, la Familia Real y autoridades nacionales e internacionales, que «el terrorista lleva en sí la semilla de la muerte eterna».

«El homicida es quien odia a su hermano. En la estrategia del terrorismo opera siempre la siembra del odio como su inspiración y motivación últimas y decisivas y así ha ocurrido también con la masacre del 11 de marzo», dijo Rouco.

El Presidente de la Conferencia Episcopal resaltó que «la forma de proyectar, disponer y actuar de los terroristas no puede ser calificada de otro modo que como la estrategia del odio, que porta en sus entrañas el asesinato y la muerte». «No hay que dejarse engañar con relación a la verdadera naturaleza de sus planes y objetivos últimos. Los terroristas se han propuesto atacar y dañar profundamente la convivencia, concordia y la paz de los españoles y a la vez avanzar en la consecución de uno de sus más importantes objetivos: el de minar progresiva y aceleradamente las bases morales y espirituales sobre las que descansan nuestras sociedades y naciones de raíces cristianas, la dignidad inviolable de todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural, la integridad de los derechos fundamentales que le son inherentes y la comprensión solidaria del bien común.»

Rouco Varela, que apostó firme y repetidamente por el amor «frente a la estrategia del odio», tuvo también una mención especial a los jóvenes y demandó que respondan «valiente y coherentemente a la llamada» que Su Santidad el Papa Juan Pablo II les dirigió en el aeródromo de Cuatro Vientos el 3 de mayo pasado. «Responded a la violencia ciega y al odio humano con el poder fascinante del amor, vencer la enemistad con la fuerza del perdón. Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo e intolerancia y no os dejéis desalentar por el mal», recordó el Cardenal.

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El Arzobispo de Madrid pidió amor compasivo para los familiares, se refirió al cuidado de los heridos y demandó conversión para los terroristas. «Que se entreguen a la justicia y abandonen sus planes», dijo Rouco, al tiempo que recordó a quienes prestaron atención a los heridos y a los que «luchan en la erradicación del terrorismo».

«Los terroristas responderán de sus crímenes ante la justicia humana y la de Dios, pero si no nos hacen perder el ánimo y la generosidad, se habrán quedado sin armas para someternos», remarcó Rouco. Entre las peticiones, en las que se recordó a las víctimas de la masacre, destacó una en la que se pidió «por el Rey y el Gobierno de España y por todos los constituidos en autoridad, para que se mantengan con fortaleza en su servicio al bien común».

Al concluir la ceremonia religiosa, el Arzobispo de Madrid agradeció al Papa Juan Pablo II, a los jefes de Estado y a las personalidades presentes en el funeral de Estado su cercanía a los familiares de las víctimas del 11 -M. Rouco agradeció al Papa «la especial intensidad y cercanía con la que ha orado y ora por nosotros, en particular, por las familias afectadas y sumidas en el dolor, por la paz de España y por la desaparición del terrorismo», gratitud que hizo extensiva a los obispos y Conferencias Episcopales de todo el mundo.

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Don Juan Carlos y su familia dieron el pésame a los parientes de las victimas en el funeral de Estado, al que asistieron dignatarios de más de 40 países

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Agradecimientos

«Creo que expreso también, sin duda alguna, los sentimientos más sinceros de Sus Majestades los Reyes y de su Familia, y del Gobierno en funciones y de las demás autoridades del Estado, de las familias de los fallecidos y de los heridos», así como del pueblo de Madrid y de toda España «agradeciendo de modo particular su presencia aquí a tantas y tan distinguidas personalidades que han querido acompañarnos en estos momentos de dolor en representación de gentes y pueblos amigos de todo el mundo».

«No olvidemos fácilmente esta jornada de verdadera fraternidad y de apoyo ante la adversidad. Que Dios se lo pague a todos. Que Él les bendiga con sus dones y otorgue a sus pueblos y a todos los del mundo la paz», concluyó.

Telegrama del Santo Padre al Cardenal-Arzobispo de Madrid

Al conocer la triste noticia de los execrables atentados terroristas perpetrados esta mañana en las estaciones de Atocha, el Pozo del Tío Raimundo y Santa Eugenia de esa capital, que han causado tantos muertos y numerosísimos heridos entre los ciudadanos que se dirigían a sus puestos de trabajo, y con crueldad han sumido en dolor a sus familias y a la sociedad española en general, el Santo Padre desea reiterar su firme y absoluta reprobación de tales injustificables actos, que ofenden a Dios, violan el fundamental derecho a la vida y socavan la pacífica convivencia, anhelada vivamente por las comunidades eclesiales y por el noble pueblo español.

Su Santidad, mientras ofrece sufragios por el eterno descanso de los fallecidos, asegura su cercanía a las familias que lloran a sus seres queridos. A la vez que ruega a vuestra eminencia que les haga llegar su más sentido pésame, expresa sus mejores deseos por un pronto restablecimiento de los heridos.

Alentando al querido pueblo español a proseguir con constancia y sin desánimos en el camino de una convivencia pacífica y serena, invoca sobre todos la protección de la Virgen Inmaculada y, en prueba de afecto y señal de esperanza, le imparte la bendición apostólica.

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Por otro lado, Juan Pablo II interrumpía sus actividades ordinarias para recogerse en oración por las victimas y se arrodillaba en su capilla privada para unirse «espiritualmente con todos aquellos que sufren a causa de este atentado, rezando por sus intenciones». El Papa volvía a celebrar la misa en privado en sufragio de las víctimas de los atentados, como ya lo había hecho en días anteriores.

No han podido romper la fe

Son casi las doce de la noche y llego a la Comunidad después de haber estado acompañando durante toda la tarde a mi familia. Y me han dado todas las llamadas recibidas.

Muchas gracias a todos por vuestro pésame. Estoy seguro de que habéis rezado por
todas las víctimas, por mi sobrino Ismael, por mi familia y por mí. Ha sido una experiencia «dolorosísima» y «muy sufriente». Ha sido un calvario antes de la Pascua. Ha sido un vía crucis de hospital en hospital. Ha sido una experiencia «inenarrable» en el momento de identificar el cadáver. Ha sido una prueba a mi fe y a la fe de mi familia. Nunca he sentido el dolor tan dentro de mi corazón.

Uno se queda perplejo ante tanta barbarie, y me pregunto: ¿Cómo es posible que hijos de Dios puedan hacer tanto mal a tantas familias? ¿Tanto mal a nuestra ciudad? ¿Tanto mal a España?
Como creyente, he afianzado mi fe en la resurrección, porque no puedo pensar que una persona tan buena como mi sobrino Ismael —una joya de mi familia— haya dejado de existir, abandonado en la soledad de un cementerio. Creo profundamente que está junto a Jesucristo, el Señor, porque él lo llevaba dentro por su bondad, su servicio y su honradez.

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Nunca hizo daño a nadie. Sufría ante las injusticias. Todos lo adoraban en su ambiente de trabajo, de amigos y de conocidos. Su hija Lucía conocerá un día que su padre fue una «bellísima persona» y «una buena persona», y la educaremos para que aprenda que merece la pena trabajar y luchar por un mundo mejor, una Iglesia mejor y una España mejor.

Mi sobrino tenía 31 años, deja una viuda de 29 años y a una niña de cuatro meses. La bauticé el mes pasado. Han roto muchas familias. Han roto a mi familia. Pero no han podido romper la fe, ni la esperanza, ni el amor. Porque ahora tenemos más fe en la resurrección, tenemos más esperanza en una vida futura y nos queremos más entre todos los miembros de mi familia.

P. Roberto Guerrero, franciscano T.O.R.
Párroco de la parroquia del Santo Niño, de Cebú

Nuevo obispo franciscano

El sacerdote franciscano, Juan Tomás Oliver Climent, ha sido nombrado, por el Papa Juan Pablo Obispo Coadjutor del Vicariato Apostólico de Requena (Perú)

El día 6 de marzo de 2004 se hizo público el nombramiento de Juan T. Oliver Climent como Obispo Coadjutor del Vicariato de Requena, del Perú, en las misiones de la selva del Ucayali.

Juan Oliver, de 53 años de edad, era en la actualidad Ministro Provincial de la Provincia Franciscana de Valencia, Aragón y Baleares. Juan Pablo II le encarga hoy la difícil y comprometida misión evangelizadora, como Obispo, de aquella interesante y preciosa «mies» de la Iglesia, asistida siempre por los franciscanos, muchos de ellos hijos de esta nuestra Provincia Franciscana de Valencia. El actual Obispo, Mons. Víctor de la Peña Pérez, titular de este Vicariato de Requena también es franciscano de la Provincia de Granada.

Fr. Juan Oliver

Juan Oliver nació en Carcagente (Valencia) el 22 de septiembre de 1951 en el seno de una familia profundamente cristiana. Sus padres, Juan y Milagro, supieron sembrar la fe cristiana en el corazón de sus cinco hijos, dos varones y tres mujeres.

Comenzó el noviciado en la Orden Franciscana (OFM) el 16 de septiembre de 1963 y emitió la Profesión Temporal el 27 de septiembre de 1968. Los cinco cursos del Ciclo Institucional de Estudios Eclesiásticos los hizo entre 1968 y 1973 en varios lugares, el último de ellos en Jerusalén, en el Estudio Teológico Jerosolimitano de la Custodia Franciscana de Tierra Santa.

Mons. Víctor de la Peña

Mons. Víctor de la Peña Pérez, franciscano, actual titular del Vicariato de Requena (Perú)

De nuevo en España, emitió la Profesión solemne el 16 de agosto de 1973, dedicándose dos años a la tarea de educador en el Colegio Franciscano de Onteniente (Valencia), al término de los cuales se ordenó de diácono el 24 de junio de 1975 y de sacerdote el 28 de agosto de 1975.

Se dedicó preferentemente a tareas formativas, al tiempo que realizaba el Curso de Pastoral en la Facultad de Teología de Valencia (1975-76) y en la Licenciatura de Psicología en la Universidad Literaria de Valencia (1975-1980).

Ha sido sucesivamente Maestro de Postulantes en Valencia, de Novicios en Teruel y en Santo Espíritu del Monte en Gilet (Valencia). Fue dos años Guardián de Caspe (Zaragoza). En cuanto a responsabilidades de gobierno dentro de la Orden, ha sido Definidor (consejero) Provincial (1988-1993) y Vicario Provincial (1993-2000). El día 28 de abril de 2000, en el Capítulo Provincial celebrado en Teruel, fue elegido Ministro Provincial de la Provincia Franciscana de San José de Valencia, Aragón y Baleares.

Fray Juan Oliver, persona de alma joven, vivía feliz entre los jóvenes estudiantes, como responsable de la Casa de Estudios y Formación de la Provincia, cargo que alternaba, con entrega admirable, con las difíciles responsabilidades de Ministro Provincial. Así mismo, como director del Centro de Estudios Franciscanos, con sede en Valencia, dirigía Cursos de Franciscanismo, que se imparten en régimen abierto y libre a lo largo de cada año, según temas puntuales. Siempre rodeado de juventud, le permitió que, todos los viernes, mantuviera unos encuentros vivos y celebraciones admirables con ellos y ellas. Como fruto de esos encuentros semanales logró que esta juventud entusiasta celebrara retiros periódicos en alguna Casa de espiritualidad de la Provincia, así como todos los años la «Pascua joven».

Juan Pablo II ha puesto su mirada en las dotes de bondad personal y de gobierno que adornan la personalidad del nuevo Obispo y le ha confiado esa delicada misión, como Pastor, de aquellas tierras de misiones del Ucayali peruano. Sus cualidades y óptima preparación, así como su múltiple experiencia formativa y pastoral, hacen confiar en que servirá como «buen Pastor» a aquellos hermanos nuestros franciscanos del Perú, y a sus feligresías, afrontando un reto de renovación permanente de fidelidad desde la fe, la fraternidad y la esperanza, para mejor servir a la Iglesia y a las misiones del siglo XXI.

Pedimos al Señor le acompañe con su luz y su gracia en la misión de Pastor que se le ha confiado, y al Seráfico Padre San Francisco le bendiga y le guarde hoy y siempre.

Enhorabuena y felicidades, querido hermano Juan.

José-Gabriel Francés, O.F.M.
Delegado Provincial de M.C.S.

Recordando...

El nuevo Obispo, Mons. Juan Oliver, entonces Ministro Provincial, visitó en agosto de 2001 los Vicariatos de Requena y San Ramón, del Perú, con el fin de convivir unas bellísimas jornadas, en aquellas misiones peruanas, junto a los cinco hermanos de nuestra Provincia Franciscana de Valencia, Aragón y Baleares, residentes en las misiones de la selva peruana.

A su regreso, Juan Oliver decía lo siguiente:

«Uno de los servicios del Ministro provincial es visitar y animar a sus hermanos, en dondequiera que estén. A todos ellos debe ser cercano, accesible; con todos, su trato debe ser afable, comprensivo, atento.

«Nuestra Provincia de Valencia, Aragón y Baleares tiene la gracia de contar con cuatro hermanos que viven lejos: en la tierra hermana de Perú, más concretamente en la selva, en los Vicariatos de San Ramón y de Requena. Es esta una porción preciosa, más que por el lugar, por las personas que allí viven, por la acción pastoral, evangelizadora y de promoción, que nuestros hermanos desarrollan.

«Allí me dirigí el pasado día 12 de agosto. Fueron pocos días, 18, pero llenos de experiencias vivas y variadas. El motivo más urgente de este viaje fue la ordenación sacerdotal de nuestro hermano fray Antonio Mª Soriano Velert, que se encuentra en Contamana.»

Mons. Víctor de la Peña ordena sacerdote a Fr. Antonio Soriano

Mons. Víctor de la Peña tras la ordenación sacerdotal de Fr. Antonio Soriano en Contamana. A esta celebración acudió el Ministro provincial, Fr. Juan Oliver.

Vicariato apostólico de Requena (Perú)

El Vicariato Apostólico de Requena (Perú) fue creado por el Papa Pío XII con la bula Cum petierit, que desmembraba el amplísimo territorio del antiguo Vicariato Apostólico de Ucayali, el cual venía substituido por tres Vicariatos Apostólicos: Pucallpa, San Ramón y Requena. Estos dos últimos venían encomendados a la Orden Franciscana, en concreto a la Provincia de San Francisco Solano, del Perú, que ya atendía estas misiones desde principios de siglo.

Situado en la Amazonia peruana, el Vicariato tiene una extensión de 80.000 km2 y 127.000 habitantes, de los que 111.000 son católicos.

Fr. Joaquín Ferrer Beniel

Ciudad de Mazamari, donde el P. Joaquín Ferrer desarrolla su admirable misión de evangelización

El actual Obispo —del que Juan Oliver ha sido nombrado Coadjutor con derecho a sucesión— es Mons. Víctor de la Peña Pérez. Curiosamente el Vicariato ha tenido desde su creación en 1956 tres obispos, los tres franciscanos españoles y burgaleses. El cuarto sigue siendo franciscano español, pero valenciano. Como quiera que los Vicariatos Apostólicos no son diócesis en sentido pleno, sus obispos tienen asignada una sede llamada «titular», es decir, que existió en la antigüedad. La sede titular del nuevo Obispo es Legis de Volumnio, que estuvo en la Numidia, región del norte de África, que se corresponde con la actual Argelia.

Dividido en dos Vicarías, tiene 8 parroquias, de las que dependen casi 400 caseríos. Ejercen su ministerio en el Vicariato 8 sacerdotes: 2 diocesanos y 6 franciscanos, de los que 5 son españoles y uno norteamericano. Las religiosas son 21, de 5 congregaciones franciscanas, y hay una comunidad de Hermanos de la Salle. El Vicariato mantiene varios institutos educativos, sociales, sanitarios y benéficos. De los 6 sacerdotes franciscanos a que se ha hecho antes referencia, 4 pertenecen a la Provincia Franciscana de Valencia, Aragón y Baleares, de la que era Ministro Provincial el nuevo Obispo, Juan Oliver Climent, ofm.

PP. Palací y Carballo

El P. José Ramón Palací en su misión de Orellana. A la derecha el P. Jesús Carballo, residente en Requena, inestimable colaborador del Obispo, Mons. Víctor.

P. Faustino Zapico

Los PP. Faustino Zapico y Antonio Soriano residen en la misión de Contamana, también en la selva peruana

Desde Requena (Perú)

Estimado José Gabriel: PAZ Y BIEN.

Hoy al recibir el almanaque 2004 se encendió una luz y descubrí lo que siempre he tenido a la vista, tu E-mail, y me dije tanta bondad, tantos envíos y yo calladito, pues no. Gracias por el paquetito del mes de diciembre con el calendario y las estampitas y tarjetitas para felicitaciones. Y gracias hoy por el almanaque, el mensaje papal y los almanaques pequeñitos. Y gracias mil por todo el cariño puesto en estos envíos. De manera muy especial gracias por Hermano Francisco, que leo con mucha alegría y me ayuda a ponerme en contacto con la Iglesia y la Orden de tierras lejanas.

Por ésta, seguimos en solitario, los dos antiguos, en presencia y en años. En años lo mismito y en presencia él me lleva ventaja de 11 años. Estamos bien de salud tanto Jesús como servidor, y con las goteras ambos de los 70 años, que no perdonan, acumulando humedad y otras pequeñas cositas de la selva amazónica. El ánimo es óptimo y el trabajo no nos deja quejarnos de casi nada. El Señor nos mantenga despiertos a las voces del Espíritu en este 2004.

De nuevo gracias y adelante con ese maravilloso apostolado de la prensa escrita y gráfica. Que Hermano Francisco no pierda la agilidad que tiene y que por ello se lee con tanto gusto. En unión de oraciones, saludos a la Comunidad y que todos mejoren en su salud. Con cariño.

VÍCTOR.

Consagración del nuevo Obispo franciscano

La Consagración del nuevo Obispo franciscano, Fr. Juan Oliver Climent, Coadjutor del Vicariato de Requena (Perú), tendrá lugar en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, de Carcaixent (Valencia), el próximo día 6 de junio, solemnidad de la Santísima Trinidad, a las 18 horas.

El Obispo consagrante será el Excmo. y Revmo. Sr. D. Agustín García-Gasco y Vicente, Arzobispo de Valencia, a quien acompañarán los Sres. Obispos (titular y emérito) de Requena, Mons. Víctor de la Peña Pérez y Mons. Odorico Saiz Pérez, franciscanos.