Índice del número 131

2004 (3 y 4). II Época. Director: Fr. Gabriel Francés, ofm

Juan Pablo II convoca el «Año de la Eucaristía»

10 jun 04.— Juan Pablo II convocó este jueves, día del Corpus Christi, el «Año de la Eucaristía», que será celebrado por la Iglesia católica de octubre de 2004 a octubre de 2005.

El año, como explicó el pontífice en la misa que presidió en la catedral del obispo de Roma, la basílica de San Juan de Letrán, comenzará con el congreso eucarístico mundial, que se celebrará del 10 al 17 de octubre de 2004 en Guadalajara (México).

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Concluirá, añadió él mismo, «con la próxima asamblea ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se celebrará en el Vaticano del 2 al 29 de octubre de 2005, cuyo tema será “La eucaristía fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia”».

El Santo Padre, quien recordó que «la Iglesia vive en la Eucaristía», ha convertido a este sacramento en el centro de su preocupación pastoral, como lo demuestra el hecho de haber dedicado al argumento su primera encíclica del milenio, «Ecclesia de Eucharistia» (17 de abril de 2003).

«Cristo, “pan vivo bajado del cielo”, es el único que puede saciar el hambre del hombre en todo tiempo y en todo lugar de la tierra», afirmó en la homilía leída al atardecer.

En la Eucaristía, «Cristo entrega su cuerpo y su sangre por la vida de la humanidad», recordó. «Y cuantos se alimentan dignamente en su mesa se convierten en instrumentos vivos de su presencia de amor, de misericordia y de paz.»

La Instrucción sobre la Eucaristía

El Sacramento de la Redención

Esta Instrucción, cuyo contenido y razón de ser son «algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía», ha sido preparada por mandato del Sumo Pontífice Juan Pablo II por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en colaboración con la Congregación para la Doctrina de la Fe. El papa la aprobó el día 19 de marzo. En su desarrollo se sale al paso de ciertos abusos e incorrecciones que, según la Congregación, se han venido dando estos últimos años en la celebración de la Eucaristía por parte de ministros y fieles. Junto a ello, se ofrecen una serie de «remedios» con los que se busca resolver las deficiencias señaladas.

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El Papa explica por qué ha convocado el «Año de la Eucaristía»

Juan Pablo II explicó este domingo que ha convocado un «Año de la Eucaristía» porque el programa que ha planteado a la Iglesia para inicios del nuevo milenio se basa en «volver a comenzar desde Cristo».

«El “Año de la Eucaristía” tiene lugar en el marco del proyecto pastoral que he presentado en la carta apostólica “Novo millennio ineunte", en la que invité a los fieles a “volver a comenzar desde Cristo”», afirmó antes de rezar la oración mariana del Ángelus.

«Contemplando de manera más asidua el rostro del Verbo Encarnado, realmente presente en el Sacramento, podrán practicar el arte de la oración y comprometerse en ese “alto grado” de la vida cristiana (la santidad), que es condición indispensable para desarrollar de manera eficaz la nueva evangelización», siguió aclarando.

Por este motivo, aclaró, el jueves pasado, al celebrar el Corpus Christi con la diócesis de Roma, convocó para el próximo mes de octubre, en ocasión del Congreso Eucarístico Internacional de Guadalajara (México), un «Año de la Eucaristía».

Esta celebración «especial» concluirá en octubre de 2005 con la asamblea ordinaria del Sínodo de los Obispos, cuyo tema será «La Eucaristía, fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia».

«La Eucaristía está en el centro de la vida de la Iglesia —subrayó el Papa hablando desde la ventana de su estudio que se asoma a la plaza de San Pedro del Vaticano—. En ella, Cristo se ofrece al Padre por nosotros, haciéndonos partícipes de su mismo sacrificio, y se nos da como pan de vida para nuestro camino por las sendas del mundo.»

En conclusión, afirmó al dirigirse a los miles de peregrinos, este «Año de la Eucaristía» busca ayudar «a crecer a cada comunidad en la fe y en el amor hacia el misterio del Cuerpo y la Sangre del Señor».

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Encuentro de los religiosos de la Provincia con el Ministro General de los Franciscanos en Santo Espíritu del Monte.

José Antonio Jordá, nuevo provincial de los franciscanos

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El nuevo Ministro Provincial, Fray José A. Jordá, junto al Ministro General, Fray José Rodríguez Carballo

El religioso franciscano José Antonio Jordá Tomás, natural de la localidad alicantina de Beniarrés, de 60 años, ha sido elegido nuevo Provincial de la Provincia Franciscana de Valencia, Aragón y Baleares, en sustitución de Juan Oliver, nombrado recientemente por el papa Juan Pablo II Obispo coadjutor del Vicariato Apostólico de Requena, en Perú.

La elección ha tenido lugar en el transcurso del capítulo provincial de los franciscanos celebrado el pasado día 14 de mayo de 2004, en el monasterio de Santo Espíritu, de Gilet, donde ha acudido el Ministro general de la misma orden religiosa, el gallego José Rodríguez Carballo.

Fray José Antonio Jordá nació en Beniarrés (Alicante) el año 1944. Tras pasar por el Seminario Menor Franciscano de Benissa (Alicante), ingresó en el noviciado de la Orden Franciscana, precisamente en Santo Espíritu del Monte, el año 1961. Tras el Noviciado, realizó los estudios filosófico-teológicos necesarios para la ordenación sacerdotal, que recibió el año 1969. Un año antes se había ligado para siempre con la Orden Franciscana con los votos solemnes.

En el «Instituto León XIII», de Madrid, obtuvo la licenciatura en Ciencias Sociales y en la Universidad Autónoma de Madrid la licenciatura en Sociología. Ha residido muchos años en Alcoy (Alicante), de cuyo convento ha sido Superior y Párroco. No le ha faltado la preocupación misionera, habiendo desempeñado el cargo de Secretario Provincial de Misiones y ayudado al Vicariato Apostólico de Requena (Perú), pasando allí tres meses en dos ocasiones. En este momento era Guardián (Superior) del Convento de Cocentaina (Alicante), Definidor (Consejero) y Ecónomo provincial.

El Gobierno de la Provincia se ha completado con el Vicario Provincial, fray José Luis Coll Esteve, desde hace varios años Guardián del Monasterio de Santo Espíritu del Monte y Maestro Interprovincial de novicios.

Y con cinco Definidores: fray Sebastián López, fray Raimundo Domínguez, fray Jaime Pellicer, fray Miguel Ángel Lavilla y fray Fernando Hueso.

Definitorio 2014

Nuevo Definitorio de la Provincia Franciscana de Valencia, Aragón y Baleares, con el Ministro General (de izquierda a derecha): los Hermanos: Sebastián López, Miguel Ángel Lavilla, José Luis Coll, Raimundo Domínguez, José Rodríguez (Ministro General), Fernando Hueso, José A. Jordá (Ministro Provincial) y Jaime Pellicer

Durante su estancia en Santo Espíritu, el Ministro general de la Orden, José Rodríguez Carballo, manifestó su satisfacción por la elección de Juan Oliver como Obispo-coadjutor de Requena (Perú), calificando la decisión de muy acertada por la humildad y misticismo del elegido, lo que, en su opinión, le permitirá desarrollar una gran labor en esa zona de selva y misión.

En cuanto a las vocaciones, reconoció que a pesar de los momentos difíciles que se están atravesando «esto no es el fin». «Después de 700 años, las reglas "paz y bien" establecidas por San Francisco siguen funcionando muy bien, como lo demuestra que en la actualidad sean más de 17.000 los franciscanos que ejercen su labor por todo el mundo», añadió.

Así, Rodríguez Carballo destacó que Polonia es el país europeo donde más vocaciones franciscanas están surgiendo, con más de 50 ordenaciones en este último año, y que los franciscanos son la única orden que está «bien vista» y tiene libertad de actuación en Rusia. Igualmente manifestó su satisfacción por el aumento de las vocaciones nativas en África. «Lo importante es que la gente sienta la entrega auténtica al pueblo, al pobre, al indigente, al más humilde».

Por último, antes de despedirse de Valencia, Rodríguez Carballo invitó a rezar para alcanzar una solución al problema entre Israel y Palestina que permita llevar la paz definitiva a Tierra Santa.

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Fr. Juan Oliver, acompañado de los Obispos concelebrantes y del Provincial José A. Jordá (a su derecha) y Jesús Carballo, franciscano residente en Requena-Perú, se dirigen en procesión desde el Colegio San Antonio a la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora.

Ordenación episcopal de Fr. Juan Oliver Climent, franciscano

Tres meses. Hace exactamente tres meses se hacía público que fray Juan Oliver Climent, Ministro Provincial de los franciscanos de Valencia, Aragón y Baleares, había sido nombrado Obispo coadjutor con derecho a sucesión del Vicariato Apostólico de Requena (Perú). Eso fue un 6 de marzo. Otro 6, pero en este caso de junio, asistíamos centenares de hermanos, familiares y amigos a su ordenación episcopal.

El lugar elegido, su pueblo, Carcaixent, concretamente la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción; la hora, las 6 de la tarde. Minutos antes echaba a andar la procesión compuesta por un centenar largo de presbíteros y obispos, que transcurrió entre el Colegio franciscano San Antonio de Padua y la Iglesia parroquial.

Presidiendo, monseñor don Agustín García-Gasco, Arzobispo de Valencia; como obispos ordenantes figuraban monseñores fray Víctor de la Peña y fray Odorico Sáiz. El primero, titular actual del Vicariato Apostólico de Requena; el segundo, su antecesor en el Vicariato. Dado que la edad de este último es avanzada, una indisposición de última hora le privó de asistir a la ordenación. En su lugar, monseñor don Antonio Algora, Obispo de Ciudad Real. Junto a ellos también se encontraba monseñor don José Vilaplana. Obispo de Santander.

La celebración estuvo envuelta por un clima de emoción, afecto y amistad a monseñor fray Juan Oliver, y de acción de gracias a Dios por manifestar su misericordia y su amor trinitariamente y haber tenido a bien dar continuidad a este milagro a través de su Iglesia. Junto con esto, destacó la fluidez de la celebración, fruto de una preparación esmerada.

En procesión hacia la la parroquia de la Asunción

Pueden verse más fotos de la ordenación episcopal aquí.

Tras haberse proclamado las lecturas correspondientes al domingo, solemnidad de la Santísima Trinidad, vino la invocación al Espíritu Santo por medio del canto «Veni Creator Spiritus», la presentación del elegido para el ministerio episcopal y la lectura del mandato apostólico de ordenación. Lo leyó fray Jesús Carballo, Vicario General del Vicariato de Requena, quien asistía al ordenando junto con el actual Ministro Provincial de Valencia, Aragón y Baleares, fray José Antonio Jordá.

En su homilía, don Agustín dejó bien claro el fundamento de la Iglesia y del ministerio apostólico: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Junto a ello, también aludió a la misión que la Iglesia encomienda a su siervo fray Juan Oliver a través del ministerio episcopal, esto es, el de santificar a través de la vida propia y de los sacramentos, el de enseñar mediante su palabra y el de regir con discernimiento. Todo ello, en comunión con el Colegio de Obispos y con el Papa.

Al término de la homilía, comenzó el núcleo de la ordenación. Ésta se desarrolló de la siguiente manera: en primer lugar hubo un interrogatorio en el que el nuevo obispo se comprometía públicamente a asumir las responsabilidades propias del ministerio. A su conclusión, la invocación de los santos por medio de las letanías, pidiendo en ellas a Dios que derramara su gracia sobre el elegido. A esta oración le siguió la imposición de manos por parte de los obispos presentes, gesto por el que se le comunicaba la fuerza del Espíritu.

Momento de la imposición de las manos

La plegaria de ordenación con el evangeliario colocado sobre la cabeza del nuevo obispo, como signo de que una de sus tareas principales es el anuncio de la Palabra de Cristo, fue el siguiente paso del rito de ordenación. Una vez acabada la plegaria, vino la unción de la cabeza con el crisma por la que recibía interiormente al Espíritu Santo; la entrega del libro de los evangelios, para que proclame la palabra de Dios con sabiduría y paciencia; la entrega del anillo como signo de fidelidad a la Iglesia; la imposición de la mitra, signo de su condición de pastor en medio de la asamblea, y la entrega del báculo, con el que se evoca el cayado del pastor que cuida de su grey.

Una vez ordenado obispo, monseñor Juan Oliver fue invitado a ocupar el primer puesto entre los obispos concelebrantes. Acto seguido, recibió de todos los obispos el abrazo de la paz, signo de comunión y de fraternidad.

Estos momentos intensos hallaron su continuidad en el resto de la celebración, pero de manera particular en dos intervenciones: el saludo de monseñor Víctor de la Peña y la acción de gracias del mismo Juan Oliver.

El primero expresó de una forma sencilla y directa su gran alegría porque el Señor le hubiese concedido algo que él había pedido. Junto a esta alegría, invitó a los presentes a conocer la realidad de la selva peruana y también les exhortó a comprometerse con la causa de aquel pueblo, con la causa de los más pobres.

Imposición del libro de lso evangelios

Por su parte, monseñor Juan Oliver, a la conclusión de la Eucaristía pronunció una acción de gracias dirigida a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y a todos los allí presentes, también a otras muchas personas que, sin estar allí, participaban de esa celebración. Fueron unas palabras surgidas de lo que él mismo llevaba dentro, cargadas ellas de sencillez, emoción y cercanía hacia aquellos a quienes se dirigía, especialmente a sus padres y familia. Fueron muchas las interrupciones a que se vio sometido por los numerosos aplausos que brotaban entre los presentes de forma espontánea, mostrando de forma palpable el gran afecto y gratitud de toda la asamblea hacia monseñor Juan Oliver, hacia nuestro hermano Juan.

La celebración concluyó con la bendición final del Arzobispo y el canto del himno a la Virgen de Aguas Vivas, patrona de Carcaixent. Sea ella la que te acompañe siempre como intercesora entrañable ante el Hijo, y Éste siga siendo tu fuerza y tu roca en la nueva misión que la Iglesia te encomienda.

Juan Carlos Moya, ofm

Palabras de gratitud

El Obispo franciscano, titular del Vicariato de Requena-Perú, Mons. Víctor de la Peña Pérez, al finalizar la Eucaristía, dirigió las siguientes palabras de gratitud a todos los asistentes:

Mons Víctor de la Peña

Saludo cordialmente a su Excelencia Reverendísima Monseñor Agustín García-Gasco, arzobispo de Valencia, que preside esta ordenación. Saludo con cariño de hermano a Monseñor Odorico Sáiz, mi predecesor en el Vicariato de Requena.

Al M.R.P. José Antonio Jordá, Provincial, amigo y misionero por unos meses en Requena. A todos y cada uno de los Ministros Provinciales de las Provincias Franciscanas de España aquí presentes. A las religiosas y religiosos que en este día de alegría para la Iglesia y para el Vicariato de Requena nos acompañan. Al P. Jesús Carballo, misionero en el Vicariato desde el año 1959. Saludo igualmente al P. Severino Esteban, nuestro Procurador de Misiones con residencia en Lima.

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Iglesia-Catedral de Requena-Perú

Y como pueden suponer, saludo con mucho más cariño y afecto a Monseñor Juan Tomás Oliver Climent en este día feliz, muy feliz diría yo, de su Ordenación episcopal como Obispo Coadjutor del Vicariato de Requena. Quiero saludar a sus padres, don Juan y doña Milagros, aquí presentes, por la generosidad de haber entregado este hijo al servicio de la Iglesia y por haber aceptado ahora este nuevo servicio más sacrificado y distante en la selva del Perú. No tengan miedo, las distancias nunca han matado nuestro cariño filial, más bien lo han reforzado. Gracias a sus hermanos y familiares. Hasta ahora le han apoyado en su respuesta al llamado del Señor, de ahora en adelante apóyenlo en su servicio generoso a las misiones.

El por qué de un Obispo Coadjutor. Desde 1971 con gran alegría y entusiasmo inicié mi servicio misionero en Orellana con el P. José Palací, que llevaba ya once años en Orellana. En diciembre de 1982 el Papa Juan Pablo II, a petición de Monseñor Odorico, me nombraba su Obispo Auxiliar. Y posteriormente, al jubilarse Monseñor, Vicario Apostólico. Con el transcurrir de los años «el hermano asno» que dice N. P. San Francisco, comenzó a cansarse y sobre todo a quejarse. Las energías iban fallando, era la voz del Espíritu que solicitaba ayuda. Así que en enero de 2003, conversando con el Sr. Nuncio del Perú, escribí al Papa solicitando un Obispo Coadjutor, que ahora permaneciera unos años conmigo y al retirarme se hiciera cargo de la animación misionera del Vicariato.

Conocía el talante humano, cristiano y franciscano de Monseñor Juan Oliver por mis visitas a Valencia. Conocía su trayectoria de servicio a las fraternidades de la provincia, su preparación y el cariño hacia los misioneros. Fui testigo de ello los días que permaneció en el Vicariato en la ordenación sacerdotal del P. Antonio Soriano. Tenía la convicción que era en este momento el Obispo que el Vicariato necesitaba. Lo pedí y se me concedió. Se concedió al Vicariato un obispo joven, fervoroso y servicial, amigo de los pobres, los preferidos del Señor. Era la primera semana del mes de marzo del presente año cuando se hacía público su nombramiento. La alegría de todos los misioneros fue grande.

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Motonave «GRANADA», Palacio flotante, donde el Obispo vive muchos meses. Con este «Palacio-flotante» visitará caserío por caserío diseminados a lo largo de los 80.000 kilómetros cuadrados del Vicariato.

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Plaza de San Francisco con el fundador de Requena, el P. Agustín López Pardo

El 24 de marzo que estábamos reunidos en Asamblea Vicarial, expresaron su alegría escribiéndole:

“Recordado hermano Juan: Paz y bien. La Iglesia Vicarial de Requena, reunida en Asamblea durante estos días, quiere hacerle llegar un saludo cariñoso y fraterno. Nos alegra mucho que lo hayan elegido para esta tarea evangelizadora, y que juntos podamos compartir las alegrías y las penas en estas tierras encantadoras de la selva, con esta gente sencilla que tanto necesita y espera de nosotros. Elevamos a Dios y a María Inmaculada, Patrona del Vicariato, nuestra oración para que reciba las fuerzas para responder a toda esta novedad con ardor misionero. Nos despedimos con un abrazo fraterno y con la esperanza de tenerlo pronto entre nosotros.”

Todos deseaban estar en la ordenación. Las distancias no lo han permitido, pero representando a todos está el P. Jesús Carballo, el P. Severino Esteban, la Hna. Mari Carmen Añorbe, superiora de las Franciscanas Misioneras de María de la Comunidad de Requena. Y el Hermano de la Salle Pablo Herranz, que desde hace años está en Requena y que es de esta tierra valenciana.

No puedo terminar mi saludo sin agradecer al Papa Juan Pablo II por este nombramiento. Al Nuncio del Perú y al de España, que tuvieron que tramitar los informes solicitados del candidato. A todos los religiosos de la Provincia que dieron los informes positivos para que su nombramiento fuera una realidad. El Vicariato se lo agradece de manera muy especial. Pido ahora no le dejen solo porque el nombramiento es un honor, pero es al mismo tiempo una carga pesada, a veces muy pesada. “No temas, nos dice Jesús, yo estaré contigo.” Cuenta Monseñor Juan con esta ayuda del Señor que te ha llamado y cuenta con el apoyo de todos los misioneros, misioneras, animadores de comunidades cristianas, catequistas de todo el Vicariato. Y por algunos años cuenta también conmigo.

En los treinta y tres años que llevo en el Vicariato han estado presentes religiosos de las provincias franciscanas de Valencia, Cantabria, Andalucía, Cataluña, San Gregorio y Granada. A todos ustedes, responsables de las provincias, una súplica, una urgente petición, a pesar de la actual escasez de vocaciones: Ayúdennos con nuevos misioneros. Recuerden estas palabras de las prioridades de la Orden: EXAMINEN DILIGENTEMENTE LOS MINISTROS LA VOCACIÓN MISIONERA DE LOS HERMANOS Y NO LA OBSTACULICEN POR RAZONES DE UTILIDAD.

Monseñor Juan, gracias por haber aceptado este servicio misionero. De este tu pueblo de Carcagente, como decimos allí, fue un gran misionero promotor incansable del desarrollo de Requena: el P. Nicolás Giner. Él, desde la casa del Padre, te animará en el trabajo de cada día para seguir buscando el progreso espiritual y material de nuestra buena gente del Vicariato. GRACIAS...»

ONG Hesed Perú

«HESED» (Misericordia). «La misericordia es compromiso sin reservas para alcanzar un mundo verdaderamente humano, justo y fraterno»

La Provincia Franciscana de Valencia, Aragón y Baleares crea, promueve y dirige, con la colaboración de un nutrido grupo de laicos, hombres y mujeres, esta ONG, que se propone como objetivo principal el pueblo de Dios en la Amazonia peruana, teniendo como prioridad los Vicariatos Apostólicos peruanos de Requena y San Ramón.