Desde Roma. Fiestas a San Antonio

Desde el momento en el que a un pueblo se le deja libre en las manifestaciones de su fe, le veréis enseguida ofrecer magníficos espectáculos de piedad. Testigo de ello, el pueblo romano, oprimido tanto tiempo bajo el yugo de la Masonería, hoy relativamente libre por el Gobierno, que rige los destinos de la nación. Las manifestaciones religiosas se suceden unas tras otras; y a la espléndida procesión del día 10, qué coronó el Congreso Eucarístico diocesano de Roma, han seguido las del día 13, fiesta del Santo de los milagros. San Antonio, por ser Santo de todo el mundo, lo es también de Roma; y de tal modo lo es, que existiendo en la Ciudad Eterna más de cuatrocientas iglesias, apenas hay una en la que no se venere alguna imagen del Santo franciscano. Pues bien, el culto que ordinariamente se tributa a San Antonio en casi todas las iglesias de Roma, revistió el día 13 solemnidad extraordinaria.

Relatando sucintamente cuanto se ha hecho en la iglesia de nuestro Colegio Internacional, podrán darse cuenta los lectores de Acción Antoniana del lugar que ocupa San Antonio en el corazón de los católicos romanos.

Como preparación para la fiesta se celebró solemne novena. El orador, P. Gustavo Cantini, O. F. M., atrajo tanta gente a los pies del Taumaturgo, que el templo estaba materialmente lleno. Contribuyó no poco a la solemnidad de la novena, la clásica música de Palestrina, Perosi, Goicoechea, Victoria, Falconara, Mitterer, etc., interpretada por la «Schola Cantorum» del colegio que dirige el P. Gonzalo Valls, O. F. M., de la provincia de Valencia. Como artículo de lujo, y que dio gran realce a la novena, fue el haberse dignado venir todos los días un Cardenal a dar la bendición con el Santísimo.

El día 13, festividad del Santo, fue verdaderamente extraordinario el concurso de fieles. Daba la impresión de un día de gran jubileo. Desde la mañana hasta la noche la espaciosa Iglesia estuvo siempre llena. Fueron innumerables los fieles que recibieron los Santos Sacramentos. En la Misa de Comunión general, celebrada por nuestro Protector el Cardenal Giorgi, fue necesario, que varios sacerdotes distribuyesen el Pan Eucarístico, juntamente con el ilustre Purpurado.

A la Misa solemne, siguió la ceremonia de la bendición, distribución y procesión de los lirios, en la que tomaron parte mas de cien religiosos de todas las nacionalidades y lenguas. Los romanos observaban con devoción el religioso espectáculo, esperando con ansia el momento de poseer uno de los lirios bendecidos.

La función de la tarde vino a coronar la fiesta. El templo repleto de fieles, viéndose obligados la mayor parte a quedarse en las escalinatas y en las inmediaciones, por hacerse imposible la entrada. El orador presentó a S. Antonio como fecundo jardín, adornado con las flores de todas las virtudes. Finalmente la reserva con la selecta música, y la trina bendición eucarística dada por el Cardenal Giorgi, dejaron satisfecha la devoción antoniana de los romanos, que abandonaron el templo, haciendo los mas grandes elogios de la fiesta, y depositando a los pies de su Santo Protector abundantes limosnas. Son algunos los miles de liras, que se han recogido en beneficio de las Misiones y del Pan de los pobres.

Fr. León Villuendas, ofm

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Cocentaina. Niños y niñas que hicieron la Primera Comunión el segundo domingo de mayo, preparados por la Catequesis de la Juventud Antoniana, con sus instructoras y Padres Directores

Desde Benisa. Eucarística

Proverbial es la fe y el entusiasmo religioso con que celebra anualmente el Convento-Colegio de Padres Franciscanos de esta villa, la solemnidad del Corpus, el domingo infraoctava, que tuvo lugar el 3 del pasado Junio. Innumerables forasteros vienen a cerciorarse por sí mismos de lo que tan justamente pregona la fama, y, en el presente año, han quedado todos muy satisfechos por el extraordinario lucimiento que ha alcanzado dicha fiesta. Apenas ha habido casa, en todo el trayecto de la procesión, que no haya levantado su arco en honor de Jesús Sacramentado, tomando con ello las calles el aspecto de verdaderos túneles. El que no lo ha visto apenas puede formarse idea de ello.

La calle del Convento ha dado un hermoso ejemplo de unión y de entusiasmo con sus arcos uniformes de color amarillo y sus colgaduras, a uno y otro lado, de color rojo, con el nombre de Jesús en el centro, imitando así los colores de nuestra bandera nacional. El arco de la entrada de la plazuela, obra exclusiva de los colegiales-seráficos, con los diez y seis arcos del interior, labrados como por manos de hadas, formaban un maravilloso conjunto. Pero lo que más ha llamado la atención es el de la V. O. T. de S. Francisco con su primoroso templete, ideado por el P. Visitador de la misma, y realizado con gusto y delicadeza por las mismas expertas manos que labraron los arcos de la plaza.

La parte musical estuvo en consonancia con el adorno exterior. Por la mañana, se interpretó, con acompañamiento de órgano y orquesta y nutridos coros de voces, la misa Secunda Pontificalis, de Perosi; y por la tarde, dos trisagios del maestro Pastor. La banda de música del Colegio, en los pasacalles y serenatas, lo mismo que en la procesión, hizo las delicias del público.

El P. Conrado Ángel, Lector General de Sagrada Teología, demostró elocuentemente en la Sagrada Cátedra, cómo el Misterio Eucarístico llena las mayores aspiraciones del hombre.

La procesión estuvo sumamente concurrida, presidiéndola el Ayuntamiento en pleno. La Custodia, a la que hacía guardia de honor un piquete de la Benemérita, era llevada por el P. Provincial, Fr. Rafael Brotóns, quien se había dignado oficiar también en la misa solemne.

El lunes, como de costumbre, y en obsequio de la barriada del Convento, hubo misa solemne con sermón predicado por el P. Bernardino Más. En agradecimiento a cuantos contribuyeron al adorno de las calles, se sortearon, por la tarde, artísticos objetos, mientras la banda de música ejecutaba selectas composiciones de su repertorio.

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Pego. Alumnos que asisten a la escuela dirigida por los PP. Franciscanos.

Desde Alfafara. Inauguración de un altar

Asentada en un campo de espléndida vegetación, regado por sin número de fuentes rumorosas y escondida en uno de los repliegues de la sierra de Mariola, célebre por sus aguas, por sus plantas aromáticas, por su historia y por la fe de los pueblos que la circuyen, aparece la villa de Alfafara, pequeña por su corto vecindario, pero riente por la hermosura de su cielo y fecundidad de su suelo y feliz por la religiosidad de sus moradores.

Esto último se puso de manifiesto el 27 del pasado Mayo, con motivo de inaugurarse, en la iglesia parroquial, un altar dedicado a San Francisco de Asís, en cuya construcción tomó parte casi todo el pueblo, ya que ha sido costeado por suscripción entre la V. O. T. de Penitencia, asociación piadosa la más pujante de la villa, gracias a la dirección que ha sabido imprimirle su celoso Visitador P. Vicente Margarit. El altar, de estilo gótico, ha sido construido en los talleres de don Ramón Martínez, de Onteniente.

Por la mañana, se trasladó la imagen de San Francisco desde la casa de Dª María Inés Vicedo, que además de la preciosa escultura, copia fiel del cuadro de Murillo, ha donado valiosas toallas, sacras y arandelas, a la parroquial, celebrándose acto seguido Misa de Comunión general con reparto de bonitos recordatorios. Después, hubo Misa solemne, oficiando el Sr. Cura Párroco D. Salvador Abargues, asistido de los PP. Vicente Margarit y Juan de Dios Sala. El sermón estuvo a cargo del P. Rafael Brotóns, Provincial de los Franciscanos.

Por la tarde se efectuó un acto de fraternidad seráfica. El vecindario en masa de Alfafara salió a las afueras de la población para recibir a más de trescientas personas de la inmediata villa de Agres que, presididas por los PP. Franciscanos, se dignaron visitarnos y participar de nuestra fiesta familiar. Después de las presentaciones y saludos de rigor, se dirigió la comitiva a la iglesia donde donde se organizó una hermosa fiesta religiosa. El coro de señoritas de esta población, bajo la acertada dirección del Sr. Cura, y la Escolanía de! Convento de Agres, dirigida por el P. Buenaventura Meseguer, se encargaron de la parte musical, el orador de la mañana enfervorizó a la entusiasmada muchedumbre y los hijos de San Francisco vivieron unas horas de gloria, honrando merecidamente a su seráfico Padre en la tierra.

Desde San Justo (Altea). Al Sagrado Corazón

El domingo, 10 de Junio, fue un día grato para los pacíficos vecinos de las partidas rurales marítimas de este término municipal, llamadas vulgarmente «La Olla» y «Cap Negret».

La escuela primaria que inauguraron los Padres Franciscanos, después de Pascua de Resurrección, apenas tomaron posesión de esta su residencia, ha empezado ya a dar su fruto. Doce niños preparados por el religioso profesor P. Bernardino Mas Santamaría y cinco niñas convenientemente dispuestas por una señora maestra, cuyo nombre sentimos no recordar, habían de albergar a Jesús Sacramentado por vez primera en su corazón. Por otra parte se deseaba solemnizar la festividad del Sagrado Corazón, titular de la iglesia. Esto, unido a la concurrencia de forasteros que procedentes de Altea, Altea la vieja, Calpe y Benisa habían de asociarse a la fiesta y al anuncio de que tomaría parte en todos los actos la
banda de música de los colegiales seráficos de Benisa, sirvió para que cundiera el entusiasmo entre estos honrados braceros del campo y del mar y todo les pareciera poco para honrar al Corazón de Jesús Sacramentado que había de recorrer en procesión las avenidas que rodean esta pintoresca residencia. Arcos de follaje, guirnaldas de flores, colgaduras, gallardetes, tracas, morteretes, etc. sirviendo de grandioso marco a esta esplendorosa manifestación de fe las elevadas cumbres de Bernia, los acantilados de Toix y de Albir y la azulada y tranquila superficie del mar.

El programa se cumplió en todas sus partes, la alegría franca y el fervor religioso no decayó en ninguno de los actos realizados, singularmente en la Comunión general, en el traslado verificado al mediodía de la imagen del Sagrado Corazón, propiedad del industrial alcoyano D. Marino Blanes, desde su chalet «Amparito» a la iglesia y de un modo especial en la carrera triunfal que, por la tarde, siguió Jesús sacramentado entre una apiñada muchedumbre y manifestaciones de amor y devoción, dándole guardia de honor un piquete de carabineros y las autoridades de Altea.

Internado de San Antonio de Padua. PP. Franciscanos. Teruel

Resumen general de los exámenes ordinarios en el curso 1922-23, verificados por los alumnos del mismo en el Instituto General y Técnico de aquella capital

Curso Alumnos Sobresalientes Notables Aprobados Suspensos
Ingreso 6     6  
1 11 8 8 24  
2 11 9 18 19  
3 12 18 19 31  
4 7 3 10 17 2
5 8 12 11 11 2
6 6 (1)     18 4
Libres 11 19 21 23 4
Magisterio 1 5 4 1  
Total 73 74 91 150 12


(1) Los alumnos de 6.° curso no tienen notas, por causa de las huelgas

Por la tabla sabemos que los alumnos tenían que examinarse en el Instituto público; que los cursos eran bastante reducidos; que los resultados eran muy buenos; que las huelgas no son un invento de ahora.

La Cruz de la Montaña

(Cuento)

I

Aquella mañana se había encontrado el cadáver de Angélica destrozado al pie del precipicio. Las buenas gentes del pueblo estaban aterradas. La hija de Angélica llora su desamparo entre aquellas gentes que parecen mudas.

Sobre el precipicio, en la cumbre de la montaña, se colocó una cruz de hierro: allí va a rezar todos los días la hija de Angélica.

II

Llegó el otoño. Las hojas de los árboles, mustias y amarillas, se separaron de sus ramas y cayeron al suelo, tapizándolo como mullida alfombra que al pisar la llore.

Vino el frío del invierno. La nieve cubre el camino hacia el mar que pasa sobre el precipicio y los labradores han de dar la vuelta por el valle de San Martín para ir a la «villa».

Junto a la cruz de hierro de la cumbre de la montaña se ve una mancha negra. Es la hija de Angélica que llora y reza.

III

—Mira el monte cubierto de nieve, no salgas que viene la tormenta.

—Y ¿quién reza por madre Angélica?

Sigue su camino. La subida es penosa; los pies se hunden en la nieve que el sol de primavera empezaba a derretir. María va sufriendo en su vestidito negro y su toquillita de lana del mismo color, pero calla. Es que se acuerda de aquélla que en vida sufrió más que ella.

Ya llega a la cruz.

Cae la nieve y entre el pueblo y la montaña forma un telón misterioso y trágico.

V

El sol sólo se asoma entre dos nubes, pocas veces, para ver la campiña cubierta de blanco.

—Id a buscar el cadáver de María.

—Ya se ocultó el sol: no se puede, no se puede.

Y los hombres agachan la cabeza con resignación.

—Mira, ya vuelve la nieve y el granizo.

Pasa un mes.

V

Una mañana el cielo se despeja: ligeras nubecillas blancas corren por él como jirones de la nieve que se derrite en el valle. ¡Allá! ved cómo se alza, blanca como armiño, la montaña que tiene algo de majestuoso catafalco.

Los labradores se dirigen a la cruz de la montaña que empieza a aparecer sobre la nieve: cavan con recogimiento, con miedo supersticioso. Por fin sale el cuerpo de María, como si hubiera muerto ayer, tiene en sus pálidos labios una alegre sonrisa y en sus ojos azules una última mirada para la cruz.

VI

Todos acompañan el cadáver y lo colocan junto al de su madre. La tierra las va cubriendo y el pueblo se retira. Más tarde hay dos cruces en el monte: una pequeña se cobija bajo los brazos de la otra y están tan juntas como estarán las almas de Angélica y María allá en el cielo.

Argodery.

Crónica

Religiosas.—El día 1.° de Junio, emitieron sus votos perpetuos, en la Casa Generalicia de Valencia, las siguientes Hermanas Terciarias: Sor Laura de la Merced, Sor Consuelo del Sagrario, Sor María Magdalena del Sagrario y Sor María de San Ignacio.

Terminados los dos años de Noviciado hicieron la profesión de votos temporales, las Hermanas Sor Natividad de María, Sor Celina de San Francisco y Sor María de Jesús Crucificado.

Primeras comuniones.—En el Instituto Nacional de Sordomudos y Ciegos, de Madrid, regentado por las religiosas Terciarias Franciscanas, recibieron por vez primera el Pan de los Ángeles, 42 mudos y 11 ciegos, acto conmovedor que hizo llorar a todos los presentes. La capilla de música amenizó el acto interpretando selectas composiciones, bajo la dirección de don Ciríaco Pérez, organista del Colegio.

El día de la Ascensión, fue igualmente la Primera Comunión para las alumnas del Colegio de la calle del Arzobispo Mayoral. En la capilla de esta misma casa, han recibido también a Jesús Sacramentado, particularmente, otras alumnas, en el pasado mes de Junio.

En el Asilo de la Lactancia la recibió asimismo, el 10 de Junio, acompañándole sus padres y demás familia, la hermosa niña Pepita Pastor Soler.

El día de San Antonio el P. Manuel Balaguer, que tuvo el consuelo de administrar la Primera Comunión a su sobrino, Enrique Mompó Agulló. El acto se verificó ante la imagen de Nuestra Señora del Milagro, patrona de Concentaina, cooperando las religiosas clarisas con hermosos cantos a la solemnidad.

Trece Martes.— Se han practicado este año, con mas solemnidad que los anteriores, en la iglesia de San José, de la villa de Pego. Dicha iglesia, enclavada en un barrio populoso, está servida por el reverendo Padre Eduardo Vicent, O. F. M. y en ella se celebró el día de San Antonio hermosa fiesta con plática por el P. Bernardo Verdú.

Fr. Ignacio Boronat Cuesta "in memoriam"

En la enfermería del convento de Padres Franciscanos de Cocentaina y rodeado de toda la Reverenda Comunidad, dejó el mundo de de los vivos, el día 18 del pasado Junio el corista de votos simples Fr. Ignacio Boronat Cuesta, a la edad de 23 años.

En Alquería de la Condesa, pequeña población de la huerta de Gandía, vio la luz primera el 20 de Septiembre del año 1900.

Sus padres don Juan Bta. y doña Rosa, le dieron una educación tan esmerada, juntamente con una virtud tan sólida, que a los 12 años de edad abandonó su pueblo natal y vistió el hábito seráfico en el Colegio de Benisa.

Cursadas con aprovechamiento las Humanidades y apenas cumplida la edad reglamentaria, marchó al Convento de Santo-Espíritu donde pasó el año del Noviciado, dejando entrever por su piedad, que sería un verdadero hijo de San Francisco. Emitida su profesión simple el día 8 de Septiembre de 1917, se dedicó al estudio de la carrera eclesiástica que cursaba brillantemente. Demostró extraordinaria aptitud para el divino arte, confiándosele la dirección de la capilla de música de los Conventos de Benigánim y Concentaina, en cuyo cargo se granjeó la estimación de todos. Preparándose para sufrir este mes de Julio, los exámenes del segundo año de teología dogmática le sobrevino la enfermedad última que no pudieron vencer ni su robusta constitución física, ni las cuidadosas atenciones de sus Hermanos en religión, ni los auxilios de la ciencia y en plena juventud ha bajado al sepulcro llorado de todos y dejando un sensible vacío entre sus compañeros los jóvenes religiosos estudiantes.

Su entierro fue una manifestación de duelo a la que se asoció buena parte de la población. Nutrida representación del Clero, la V. O. T. en corporación, las Hermanitas de Ancianos Desamparados y gran número de personas, quisieron manifestar a la Comunidad la pena que tomaban por tan sensible fallecimiento.

El sentimiento que embarga a sus padres y a los superiores de la Seráfica Provincia de Valencia por la prematura muerte de Fr. Ignacio, solo puede compensarse con la consideración de que vivió como buen religioso franciscano y que ha fallecido como un santo.

Hno Enrique Pérez González "in memoriam"

La noticia del fallecimiento del Hermano Enrique Pérez González, ocurrida en el colegio de la Concepción, de Onteniente, ha causado general sentimiento entre los amigos del humilde difunto. En Valencia, especialmente, donde vivió por espacio de 24 años consecutivos, dedicado al oficio de limosnero de los pobres y necesitados, era conocido por todos siendo su nombre una garantía de honradez y un prestigio para la Orden Franciscana.

Nació en Alcoy, en 24 de Mayo de 1847, dedicándolo sus padres al oficio de tejedor. Después que cumplió sus deberes militares, tomando parte en varias acciones durante la guerra civil, se retiró del mundo y al restaurarse la Seráfica Provincia de Valencia, en 1878, fue de los primeros que solicitaron el ingreso en ella en el humilde estado de Lego.

Pasó después a Marruecos, incorporado a las Misiones Franciscanas; de allí marchó a Santiago de Galicia y el año 1897 volvió a Valencia donde ha permanecido hasta el año pasado, en que los Superiores, atendiendo a sus achaques y edad avanzada, le destinaron a este Convento-Colegio para que atendiese solamente al cuidado de su cuerpo y a la santificación de su alma.

Su permanencia en Valencia ha sido una serie no interrumpida de actos de caridad y de amor al prójimo. Todos los pobres (especialmente los vergonzantes) le conocían y a él acudían en demanda de auxilios para hacer frente a situaciones económicas apuradas. Durante años y años los martes de cada semana se le vio en la portería del convento de Padres Franciscanos, de la capital, rodeado de centenares de pobres a quienes repartía los bonos del Pan de los Pobres. Los cepillos de San Antonio de las iglesias de la Puridad y del Milagro eran el talismán de donde se valía para remediar necesidades ocultas o manifiestas; y cuando ello no bastaba, nunca le faltaron almas generosas que tenían abiertas las puertas de su magnanimidad a un llamamiento del modesto Hermano Enrique.

Su devoción a San Antonio rayaba en delirio procurando fomentarla por cuántos medios contaba a su alcance y de este modo agradecía al Taumaturgo de Padua los favores que a su intercesión atribuía.

El día 21 del pasado Junio, cuando nada hacía temer un funesto desenlace de sus crónicas dolencias, se agravó repentinamente; y confortado con todos los Auxilios Espirituales, sin agonía apenas, con la alegría dibujada en su semblante, fiel reflejo de la pureza e inocencia de su alma, entregó su espíritu en brazos del Creador, a los 76 años de edad y 45 de ejemplar vida religiosa.

El piadoso Jesús haya abrazado en el cielo a su fiel siervo, ya que tanto le glorificó en la tierra en la persona de sus pobres.

R. I. P.

Para el final

Conversación de dos sordomudos (por señas)
—Quisiera ser diputado —¿Para qué?
—Pues sencillamente para ver si me conceden el uso de la palabra.

 

—Yo he viajado por Europa —decía un andaluz.
—¿Ha estado usted en Venecia?
—S¡.
—¿Vio usted el león de San Marcos?
—¡Ya lo creo! le vi precisamente en el momento en que le daban a comer.

 

—¿Qué le parece a usted el sistema Berlitz para aprender el alemán?
—Muy bien; mire usted, antes yo no entendía a los alemanes, y ahora, gracias a este nuevo sistema, son los alemanes quienes no me entienden a mí.

 

Un marido, cuya mujer está gravemente enferma, dice al médico con mucho misterio:
—Oiga usted, doctor, ¿puedo hacerme un traje claro para este verano?

—