Informaciones
Roma. En el sexto aniversario de la Coronación del Papa.—Los periódicos del mundo católico, y de un modo especial los de la Eterna Ciudad, suelen reseñar los hechos más culminantes del Pontífice reinante, cuando se celebra el aniversario de su Coronación.
Recorriendo los más importantes de carácter universal, que el Santo Padre ha llevado a cabo en este sexto año de su Pontificado, noto cuatro de grande importancia y que nos dan el derecho de apellidar este año en el calificativo de misionero: son los siguientes:
- (a) El magnífico discurso que pronunció Su Santidad ante la Juventud eclesiástica internacional del Colegio Urbano de Propaganda Fide, para conmemorar el tercer centenario de su fundación.
- (b) La inspirada y fecunda iniciativa del «día misionero», rica, bajo todo concepto, de ventajas y promesas.
- (c) La creación de una nueva Iglesia indígena con la elección y consagración del primer Pastor japonés.
- (d) La solemne inauguración del Museo misionero-etnológico lateranense. El nuevo Museo, libro siempre abierto a los nuevos operarios que se consagran a la dilatación del reino de Dios, complemento de la Exposición Misionera Vaticana, y corolario de la Encíclica «Rerum Ecclesiae». viene a enriquecer la corona papal de Pío XI con riquísima perla, y merced a él su Pontificado formará parte de los grandes pontificados de la historia.
Otros importantes acontecimientos hacen glorioso el sexto año de Pontificado del sabio Pío XI; es sin embargo digno de especial mención, el último de todos porque celebrado la vigilia del aniversario de su coronación, el 11 de Febrero: me refiero a la apertura oficial del Instituto de Arqueología Cristiana.
Como dijo Jesucristo, el edificio de la Iglesia católica jamás se cuarteará, precisamente, (como se complace en repetir el actual Pontífice) porque sus fundamentos se apoyan en las profundidades de la tierra romana en la que reposan los cuerpos de los Príncipes de los Apóstoles y de innumerables Mártires.
La Arqueología Cristiana, que estudia con el ojo escrutador del teólogo, del filósofo y del histórico, aquellas memorias venerables y levanta el sublime edificio de la fe y de la ciencia católica, tendrá su templo, su escuela y su palestra en el Instituto Pontificio de Arqueología Cristiana, fundado por Pío XI, y que en menos de dos años ha surgido, como por encanto, sobre el Esquilino, a la sombra de Sta. María la Mayor, la más suntuosa Basílica de Roma, dedicada a la Virgen.
Por voluntad expresa del Papa la inauguración revistió solemnidad extraordinaria. Los discursos pronunciados por Monseñor Kirsch, rector del nuevo Instituto, Monseñor Respighi y el Comendador Franchi fueron tres piezas literarias por el fondo y la forma. El auditorio de lo más selecto: Siete Eminentísimos Cardenales, la Noble Anticámara de Su Santidad, representación del Cuerpo Diplomático, Arzobispos, Obispos, Monseñores, generales de Ordenes Religiosas, Superiores de Colegios, etc. daban a la asamblea un aspecto importante. Cuando el Secretario de Estado, el Cardenal Gasparri, declaró, en nombre del Papa, abierto el Instituto, se oyó en la sala una salva de aplausos, que terminaron sólo cuando el Cardenal levantó su mano para dar a los presentes la bendición apostólica.
La fundación del Instituto de Arqueología Cristiana pasará a la historia como una de las páginas más gloriosas del ya glorioso pontificado de Pío XI, a quien podemos aclamar, como lo hizo Monseñor Respighi en su discurso:
«Pío décimo primo, alteri Damaso, vita, gloria!!»
Fr. León Villuendas, ofm
Roma, 12 Febrero 1928.
Pego. Santa Misión Franciscana.- De un acontecimiento sin igual ha sido escenario durante los días 22 al 30 del pasado Enero, Pego, la bella población de la Marina.
No se habían exteriorizado los sentimientos de aquellos vecinos con motivo del centenario del feliz tránsito a la gloria del grande, glorioso y excelso Padre y Patriarca San Francisco de Asís, y con este motivo se pensó con singular acierto en celebrar una Misión que enfervorizase en la fe a los tibios, caldease los corazones de los fríos y fortificase los espíritus de los perseverantes, y al efecto el domingo 22, a las tres de la tarde, llegaron los misioneros, dos Religiosos hijos de Serafín de Asís, los Padres Antonio Ribera y Juan Pons.
La población en masa les esperaba en la entrada, formando una masa tan compacta, que impidió llegar hasta aquel punto al reverendo Cura y Clero, que con cruz alzada fue a esperarles, así como a la Comunidad de Padres Franciscanos y Congregaciones religiosas con sus estandartes.
Después de los saludos de rigor se formó hasta el templo parroquial, y el P. Antonio Ribera explicó a aquella lo que era la misión, excitándoles a que se aprovecharan de ella para bien de sus almas y hacerse gratos a Dios Nuestro Señor.
Cada día era mayor la afluencia de gente. El jueves 25 y convenientemente preparados, se acercaron a la Sagrada Mesa más de mil niños, siendo el celebrante el Cura Arcipreste don Jacinto Grau, quien pronunció una plática; a las diez todos los niños de la población recorrieron procesionalmente sus calles llevando banderitas y entonando cánticos religiosos, que les habían enseñado previamente los Padres Gaudencio Sellens y Elias Mengual, Franciscanos, de este convento.
Al día siguiente, viernes, celebró la Misa de Comunión el Padre Conrado Ángel, Guardián de este convento. El sábado por la noche se celebró por la Sección Adoradora una vigilia extraordinaria de Adoración Nocturna, en la que predicó el P. Antonio Ribera.
La Misa de Comunión general del domingo, como fin de la Misión. A causa de la lluvia se suspendió la procesión pública que con S. D. M. debía celebrarse por la tarde, y se la sustituyó con una solemne función religiosa en el templo, trisagio, sermón de despedida del P. Juan Pons y reserva.
Después subió al púlpito el Padre Antonio Ribera, quien dio ala muchedumbre consejos para que persevere en los propósitos formados, y terminó dando la Bendición Papal.
De Montevideo. Impresiones de mi viaje al Uruguay. Transcurridos diez y ocho días en el vapor «Infanta Isabel de Borbón», y tras un viaje muy feliz, durante el cual los 1.500 pasajeros pudimos admirar en los distintos puntos en que tocaba el vapor el resurgir español por una parte y el progreso del Brasil por otra, llegamos a Montevideo, término de mi viaje.
No es mi ánimo el detenerme en describir los adelantos que se observan por doquier en las ciudades y puertos españoles por donde tocó nuestro vapor. Almería, Málaga y Cádiz, donde el «Infanta Isabel» se proveyó de víveres, carbón y agua para nuestro viaje y también cargó los productos más selectos de dichas regiones, como son la pasa y el vino, con que fomentar el comercio y establecer el intercambio en estas regiones y repúblicas sudamericanas, sino más bien acentuar la nota de que la madre patria quiere continuar fomentando el amor y cariño que un día quiso encender en sus corazones, no con el ánimo de avasallarlas, sino más bien enriquecerlas con las riquezas de la civilización, encendiendo y prendiendo en todas ellas un faro tan potente y luminoso que a través de la distancia y vicisitudes de los tiempos nunca se apagará.
Alguien, por cierto, y no el hombre amigo, sino el enemigo, quiso sembrar cizaña en estos campos del grande padre de familias calumniando la actuación de la noble nación española respecto de sus colonias, cuyos móviles, según el común sentir de los tiempos modernos, fueron nobles y elevados, reconociendo aún por sus mismos enemigos, que la actuación española ha sido muy correcta en el África, Asia y América. Que ha civilizado y catequizado formando hijos que la reconocieran y amaran a través de
los siglos, y no esclavos y extraños que la odiaran y aborrecieran. No han sido, no, los hijos legítimos y verdaderos, criados a los pechos de tal madre los que así la han deshonrado, sino más bien los espúreos que no tienen más que baldones para con su cariñosa madre. Bien lo recuerdan en los presentes tiempos aquel noble pueblo filipino que está añorando los tiempos de la madre España, y cotejando el presente con el pasado deseara ardientemente pasar de nuevo a los brazos de tal madre, que como a tal tenía corazón y entrañas maternales.
Sin incidente ninguno que lamentar en los diez y ocho días de navegación, sino solamente unas nueve horas de niebla que nos detuvo y retardó nuestro viaje a estas playas, llegamos felizmente en la noche del día 29 de Noviembre del pasado año.
Todos los pasajeros del «Infanta Isabel de Borbón» no tenemos más que palabras de gratitud y alabanza por el esmerado y correcto trato de que fuimos objeto durante nuestra travesía. Toda la tripulación se esmeró en hacernos agradable y menos molesto el viaje por el mar, que a muchos, por el mareo, no les resulta muy grato. Nuestra llegada a Montevideo fue cariñosa bajo todos conceptos. La multitud de la ciudad que nos esperaba en el muelle, unos porque tenían personas cariñosas que esperaban su llegada, otros que por curiosidad habían acudido al puerto a contemplar el magnífico vapor que les visitaba, y otros, finalmente, porque tenían que tomar parte en el desembarque de personas, maletas, baúles y demás ocupaciones que precisan y acompañan a estos actos.
Fue sorprendente la impresión que recibimos unos y otros en el momento de atracar el vapor al muelle. Los del vapor, cuando distinguían a una persona amiga o de la familia, de entre la multitud, la saludaban cariñosamente y los, de abajo contestaban galantemente a los de arriba correspondiéndose mutuamente. También tuve yo mi correspondiente saludo de los de abajo, porque entre ellos vi a mi cariñoso hermano el Padre Luis Arenaza, que por orden del Padre Comisario Dionisio Boix salió a recibirme. Entre los pasajeros debíamos de quedar en Montevideo unos sesenta, dejando el vapor que por tanto tiempo nos había servido de casa y palacio flotante. El El acto de la despedida no deja de ser sensible entre los pasajeros que han convivido durante algún tiempo como amigos o compañeros ocupando un mismo camarote y comiendo a una misma mesa. Conmigo habían ocupado un mismo camarote un catalán, que bajó en Río Janeiro, un asturiano y un joven chileno; me despedí de ellos y de los demás amigos y compañeros saltando a tierra y tomando un auto nos dirigimos a nuestra residencia de Tierra Santa, Avenida 8 de Octubre. Allí nos esperaba el mencionado Padre Comisario y demás Padres y moradores de la Comisaría.
Aquí tendremos por ahora el lugar de nuestra residencia y mansión.
Fr. Cándido Alcaina Castellar, ofm
Crónica
Bendición Seráfica.—Como habrán podido ver nuestros lectores en la primera página del presente número, nuestro P. General de la Orden, Fray Buenaventura Marrani, dando muestras palpables del cariño que profesa a los directores, colaboradores y lectores de nuestra revista, ha concedido una bendición seráfica a cuantos se relacionan con La Acción Antoniana.
Nosotros, agradecidos a esta bendición, le manifestamos nuestro reconocimiento, al mismo tiempo que elevamos al cielo plegarias a fin de que el Señor le conceda prósperos y largos años de vida para honra y gloria de la Orden de nuestro Seráfico Padre S. Francisco del que es su digno y legitimo sucesor.
Cuaresmeros Franciscanos.—Entre los varios predicadores que en el santo tiempo de Cuaresma, siembran la divina palabra en las almas, se hallan los siguientes franciscanos, pertenecientes a esta Seráfica Provincia de Valencia:
- P. Francisco Lloréns, en las iglesias parroquiales de Sta. María de Alcoy y Cocentaina;
- P. Juan Bta. Gomis, en S. Mauro y S. Francisco de Alcoy;
- P. Juan Mª Pons, en S. Esteban de Valencia;
- P. Manuel Balaguer, en Benisa;
- P. Juan Jover, en Pedreguer;
- P. Zacarías Ivars, en Polop;
- P. Conrado Ángel, en la Colegiata de Gandía y en Rafelcofer;
- P. Buenaventura Arener, en Cullera;
- P. Camilo Tomás, en Beniarrés;
- P. Francisco Sanz, en Bétera;
- P. Miguel Alonso, en la Puebla del Duque y en Beniganim;
- P. José Puigcerver, en la Catedral de Segorbe;
- P. Antonio Ribera, en Alboraya y en Meliana;
- PP. Justino Mª Candela y Juan Bta. Botet, en nuestra iglesia de S. Lorenzo; y el
- P. Manuel Navarro, en Náquera.
Los días de Carnaval en el Centro Antoniano.—La ímproba y ardua labor que viene realizando el Centro Antoniano todos los domingos y días festivos, en las dos sesiones teatrales que realiza, en las cuales ha presentado obras como las zarzuelas Jugar con fuego y El Juramento, ha sido objeto de felicitaciones por parte del público, en los tres días de Carnaval en los cuales manifestaron, tanto el señor Máñez, director artístico, como el maestro concertador y el grupo de actores, sus excelentes cualidades teatrales y su gusto artístico en la selección de las obras.
En Sevilla está el amor, La viejecita y La Canción del olvido, fueron las tres preciosas zarzuelas que representaron haciendo las delicias del público, el cual aplaudía con mucha frecuencia, sobre todo después de las hermosas romanzas que con grande maestría interpretaban las tiples, Srtas. Amparito Martínez y A. Cachuela, el tenor Sr. Pastor, el barítono Sr. Máñez y el bajo Sr. Sales.
Al final de cada zarzuela se representaron los chistosos y graciosos sainetes: Ciprianito, La Millonario y Toni Manena y Juan de la Son, los cuales debido ala ingeniosidad de los autores y a las excelentes cualidades de los actores nos hicieron pasar unas horas felices y alegres por demás. ¡Muy bien por el Centro Instructivo Antoniano de Valencia! Nosotros, ante su labor tan meritoria, no podemos menos que dar la más cumplida enhorabuena, a cuantos toman parte en la representación, y a la Junta Directiva, con su digno y entusiasta director R. P. Fernando Fabregat, al mismo tiempo que les recomendamos a todos nuestros lectores este Centro de Instrucción seguros de que no se arrepentirán de frecuentarlo.
Profesiones.—En Santo Espíritu del Monte el día 10 del pasado febrero, después de haber cumplido felizmente el año de noviciado, emitieron sus votos temporales los religiosos coristas Fr. Agustín Báez y Fr. Antonio Guizarnótegui.
Paz y Bien.—Este es el título de un nuevo periódico que ha visto la luz pública en Valencia. Es órgano mensual de la V. O. T. de Penitencia de N. P. S. Francisco, y ostenta todos los meses apropiados trabajos sobre la Orden Tercera, los que están firmados casi todos por miembros pertenecientes a ella. Le deseamos largos años de vida.
Curación milagrosa.-El joven antoniano Francisco Jarque nos manda la siguiente nota sobre la curación milagrosa de su madre. «Después de dos años de agudos dolores, ocasionados por unas llagas que tenía en los pies, desconfiados de los medicamentos recetados por varios médicos, acudimos a la intercesión del Bto. Andrés Hibernón. Empezamos la novena y según adelantábamos en ella, iba mejorando hasta verse completamente buena después de terminada la novena.
Muy agradecidos al Bto. por el favor alcanzado, lo publicamos en La Acción Antoniana y entregamos una limosna para la mayor gloria de Dios y culto del Beato».
Bibliografía
Almanaque de El Misionero de 1928. Publicado por los Misioneros del Sdo. Corazón de María.
Revestido con todos los encantos propios de la vida misionera, ha salido a luz, este hermoso almanaque, en el que se contienen atrayentes episodios y conmovedoras escenas, brotadas del fecundo campo misionero. Los ojos del lector, ante los hermosos cuadros que presenta y ante las ilustraciones que ofrece, no pueden menos de recrearse al par que el alma se siente conmovida, al contemplar las penas y las alegrías que experimentan los misioneros en su tarea ardua y sacrificada.
Solaces de Hogar. Lecturas amenas para todos los días del año por el Padre Samuel Eiján, O. F. M. Tomo V. Mes de Mayo. Biblioteca franciscana. José Vilamala, Provenza, 266, Barcelona.
El amor a las novelas, a los cuentos y a las narraciones fantásticas, crece de día en día en todos los corazones juveniles. Se ha hecho tan común y ordinaria la lectura de esos libros, que es casi imposible concebir la juventud sin la novela, la narración y el cuento, los cuales penetran en el teatro y el cine, se pasean, entre las manos, o bajo el brazo, por las calles o plazas, se escabullen por los trenes, y no pocas veces franquean las mismas puertas del templo sagrado. Y esas lecturas, por lo general, indecorosas, obscenas, y pornográficas, causan tales estragos en el corazón de los jóvenes y en no pocos niños, que infunde horror, pensar en el porvenir de la generación actual.
El Taumaturgo Catalán Beato Salvador de Horta. Breve reseña de su vida, milagros y culto por Fr. Juan Foguet, O. F. M. - Vich - Editorial Seráfica - 1927.
La creciente devoción que por doquiera cunde al Beato Salvador de Horta, exigía una vida reducida y escrita en castellano para que pudiera llegar a las manos del pueblo. Y esa exigencia ha sido satisfecha plena y felizmente por el P. Foguet y la Editorial Seráfica.
La vida admirable de este siervo de Dios, con todas sus grandezas y heroicidades, con todos sus portentosos milagros y con sus ejemplares virtudes, aparece engarzada en el ameno lenguaje del autor, que ha sabido darle cierta gracia y encanto.
P. B. Rubert, ofm
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