El amor no es amado

La Pasión del Redentor
con amargo pesar lloro
y de Dios la gracia imploro
para el pobre pecador.
No hay quien ame a tanto amor,
como es justo y se debiera;
sienta yo pena sincera
y no quiera aquí consuelo,
mientras tanto y tanto hielo
no se funda en esa hoguera.

Siglos ha que en el Calvario
dio Jesús su sangre y vida
por la raza pervertida
que le olvida en el Sagrario;
hoy el mundo, temerario,
n¡le adora n¡obedece;
de tal mal él adolece
y es tan grande su demencia,
que a ese padre de clemencia
reta, injuria y escarnece.

Bien quisiera yo ser fuente
de do lágrimas brotaran
que a los hombres arrastraran,
como rápido torrente;
y ante Dios en cruz pendiente,

ya calmados sus enojos,
al fijar en El los ojos,
hoy en llanto prorrumpieran,
tal amor reconocieran
y adoráranle de hinojos.

¡Oh Jesús! que en viva hoguera
de infinito amor te inflamas
y al calvario a todos llamas
con voz dulce y lastimera;
haz que siempre yo te quiera
y que no haya ser humano
que no vea en t¡a un hermano,
y a tu tierno amor rendido,
no confiese, compungido,
que eres Tú su Soberano.

Amor, amor hoy te pido,
más amor de t¡reclamo,
a la puerta, Jesús, llamo
de tu corazón herido;
sea el mundo consumido
en ese inmenso volcán,
do, s¡quieres, arderán
tantas almas hoy heladas,
que en ese fuego abrasadas,
doquier fuego prenderán.

Fr. Luis Ángel, ofm

Tenebrae facter sunt

Tenebre factae sunt

Cuando el orgullo satánico de los enemigos de Jesús creyó haber triunfado de Aquel, que sin respetos humanos les decía la verdad clavándole en lo alto de un madero para que todo el mundo les ayudase en la obra de escarnecer al Santo, de las entrañas mismas de la Naturaleza salió un gesto espontáneo de protesta y de horror al crimen que cometían. La malicia humana, instrumento ahora cual nunca del insondable odio del averno, no tuvo recato al dejar desnudo el cuerpo del Mesías ante las curiosas miradas de una chusma desalmada; pero se cuidó el Amparador de los inocentes de cubrir las desnudeces del casto Noé, ebrio del amor al hombre, envolviendo si: cuerpo en un espeso velo de oscuridad.
San Mateo y S. Marcos, cas¡con iguales palabras, dicen: «Desde la hora de sexta, hasta la hora de nona quedó toda la tierra cubierta de tinieblas». S. Lucas confirma esto mismo y añade: «El sol se obscureció». Que esta obscuridad fuese ordenada contra las leves comunes de la Naturaleza por su Hacedor para velar por la decencia de Jesús, y para dar, con un tal imponente duelo, señal patente de la inocencia del que iba a morir, se comprende fácilmente analizando las circunstancias en que tuvo lugar el hecho. La tal obscuridad pudo ser producida por densísimas nubes o nieblas, como las que envuelven algunos puntos de Inglaterra, o por algún eclipse; al menos de tal manera conocemos que puede obscurecerse la luz en pleno día y en pleno campo.

Sea como fuese, no debió ser aquel fenómeno uno de tantos de los que se presentan en Palestina, puesto que los tres Evangelistas lo hacen constar como cosa notable. Sobre todo, s¡se atiende al marco de hechos portentosos sobre que destacan las tinieblas de la Pasión. En efecto: S. Mateo, luego del texto antes citado, añade: Entonces Jesús, clamando de nuevo con una grande voz entregó su espíritu. Y al momento el velo del templo se rasgó en dos partes de alto a bajo, y la tierra tembló, y se partieron las piedras. Y los sepulcros se abrieron y los cuerpos de muchos santos que habían muerto resucitaron. De donde se debe deducir que tan maravilloso fue el resucitar los muertos, como quedar la tierra a oscuras en pleno día y por el espacio de tres horas.

Así es, que aun dado caso que las tinieblas ocurridas durante las tres horas en que nuestro Redentor pendió de la cruz con el alma en su Sacratísimo Cuerpo, fuesen debidas a espesísimas nubes o nieblas, n¡el Evangelista lo miró como hecho ordinario, n¡científicamente puede negarse lo extraordinario del fenómeno, ya considerado el clima de Jerusalén en que no hay nieblas como en Londres, y a la extensión de estas nubes, que por lo menos abarcarían la tierra para los Judíos conocida, pues dice el texto: «sobre toda la tierra». Y nieblas de tanta extensión y tamaña obscuridad, no se han repetido jamás, n¡científicamente cabe admitirlos.

S¡el origen de la privación de luz fue debida a la interposición de la luna entre el sol y nosotros, es todavía más evidente el prodigio, puesto que habiendo tenido lugar la Pascua en el plenilunio del primer mes del año judío, es imposible que en dicha fase se encuentre la luna con el so! porque, en luna llena, sol y luna están en partes opuestas del cielo. Pero aunque hubiese sido posible el eclipse solar, nunca dura tres horas, sino pocos minutos, n¡abarca faja tan intensa de tierra, como indica el Evangelio,n¡produce tanta obscuridad.

Deduzcamos, que s¡aun estos dos modos de privación de luz durante el día, por sus circunstancias de intensidad, universalidad y duración no explican naturalmente las tinieblas que ocurrieron en la muerte de Jesús, cualquier otro medio, menos posible y frecuente en la Naturaleza, menos podrá dar explicación satisfactoria de este hecho.

Finalmente, el temblor de tierra y el agrietarse las piedras, aunque absolutamente pudiese haber sido un hecho fortuito, sin relación ninguna con la tragedia del Calvario, porque terremotos ha habido en todas las épocas y de efectos catastróficos; con todo, claramente se ve la intención de San Mateo de que veamos en ese temblor de la tierra y en el chocar de las rocas, como una protesta muda y un escalofrío horrible de la Naturaleza por el crimen que se estaba cometiendo. Así lo interpreta San Agustín al decir, que hasta los seres inanimados sintieron la muerte del Creador, no porque tengan sensibilidad, como creían algunos herejes, sino, porque las cosas materiales que a nosotros son insensibles,responden alas .órdenes de su hacedor, como a dueño absoluto de todo.

Que no nos eche en cara el reproche de San Agustín de modo que sientan fas piedras a su Señor y quedemos insensibles a las desgracias d¡e Quien sufre por nosotros. Sintamos los sufrimientos de Jesús y agradezcámoslos con nuestra obediencia a su voluntad y adhesión a su amor.

Fr. Eusebio Arbona, ofm

Resucitó

Resurrexit! Alleluia!
Jesús ha resucitado! Alleluia!

Sí: Jesucristo había realmente resucitado; la piedra del sepulcro removida, el sudario doblado, los lienzos por el suelo, el sepulcro vacío lo daban a entender claramente.

Y Jesucristo había realmente resucitado porque debía resucitar, porque era Dios; y su Resurrección era la prueba última, decisiva, definitiva, de su Divinidad, y de la divinidad de su doctrina. Porque s¡Jesucristo no ha resucitado, decía San Pablo, vana es nuestra Religión,. vana es nuestra Fe; caen por el suelo todos sus milagros, toda su predicación, todo el Cristianismo; mientras que s¡Jesucristo ha realmente resucitado, queda en pie toda su obra, su Religión es divina y Jesucristo es verdaderamente el Hijo de Dios.

Por esto la Resurrección de Jesucristo es el hecho más trascendental de toda su vida; es la piedra fundamental sobre la que se levanta el grandioso edificio de la Religión cristiana.

La Resurrección de Jesucristo tenía preocupados a todos los habitantes de Jerusalén: a los apóstoles, a los discípulos, a los judíos, a los forasteros, a los soldados romanos, todos, amigos y enemigos, tenían puesta su mirada en el sepulcro del Nazareno, todos esperaban el tercer día después de su muerte.

Y llegó el tercer día, y muy de mañana, antes de salir el sol, van al sepulcro las piadosas mujeres, y lo encuentran vacío, y la piedra que lo cerraba removida, y los soldados que lo custodiaban habían desaparecido, y el cuerpo de Jesús» no estaba allí. ¿Donde estaba?

Dos ángeles vestidos de blanco, y resplandecientes como el sol, sentados majestuosamente uno a la cabecera y otro a los pies del sepulcro, dicen a cuantos se les acercan «que Jesús no está allí, que ha resucitado».

Y María Magdalena con las santas mujeres corren presurosas a Jerusalén y dicen a los discípulos que el Maestro ha resucitado; y los discípulos alborozados van y vienen, penetran en el Sepulcro lo examinan, y ven por sus propios ojos que el Cuerpo del Maestro no está allí.

¿Donde está?

Y los mismos soldados romanos, encargados de custodiar el Sepulcro, anuncian la Resurrección de Jesús, pues llenos de espanto por el temblor que han oído corren a la ciudad y cuentan lo ocurrido a los príncipes de los sacerdotes, y estos se reúnen en Alto Consejo, y toman la resolución oficial de sobornar a los soldados, obligándolos a decir que estando ellos dormidos, fueron los discípulos y robaron el cadáver del Maestro. De modo qué el mismo Sanedrín reconoce oficialmente el hecho de la Resurrección; pero para desfigurarlo recurre a la mentira y al soborno.

Mientras tanto, el mismo Jesús resucitado se aparece a los discípulos, en distintas ocasiones, y desvanece sus dudas, y les pide de comer, y les invita a que le toquen, y le convenzan de que no es un fantasma n¡un puro espíritu, pues los espíritus no tienen carne y huesos, como ellos veían que él tenía.

Y. Jesús, bondadoso, se aparece de nuevo, e invita al incrédulo Apóstol a que meta realmente los dedos en sus llagas y la mano en su costado, haciéndole caer de hinojos a sus pies, y arrancándole aquella confesión llena de amor y de fe: «Señor mío y Dios mío».

Sí, Jesucristo había realmente resucitado: no cabía ninguna duda, era un hecho claro y evidente, por todos reconocido y que nadie podía negar.

Y la Resurrección de Jesucristo llenó de fe, de amor, de paz, de consuelo y de gozo celestial los corazones de sus discípulos, transformándolos en valerosos e intrépidos confesores de la Divinidad de su Maestro.

Y aún hoy, después de veinte siglos, la Resurrección de Jesucristo llena nuestros corazones de gozos y alegrías inefables; y la conmemoración de este hecho maravilloso aumenta nuestra fe, aviva nuestro amor, y robustece nuestra esperanza, ofreciéndonos la Resurrección de Cristo, como el modelo de la nuestra, porque s¡ha resucitado la cabeza que es Cristo, también resucitaremos los miembros de su cuerpo místico que somos todos los cristianos.

Y ahora en la primavera, toda la naturaleza se asocia al triunfo de nuestro Redentor, pues, como dice Gueranger, «se cubren de verdor los campos, los árboles de la selva se visten de nuevo follaje, el canto de las avecillas alegra los aires, y el sol, tipo radiante de Jesús triunfador, envía sus olas de luz sobre la tierra regenerada».

Fr. Juan Bta. Botet, ofm

Resucitó

Resucitó

Lo dice el Evangelio unánimemente por boca de los Cuatro, que es la prueba documental.

Lo viene repitiendo la Iglesia durante veinte siglos y lo repetirá hasta el fin del mundo, con el cántico de Alleluya, grito de alegría que repiten con alborozo todos los pueblos de la tierra, que es la prueba moral e histórica.

Lo discuten los enemigos en lógica confusión, que es una prueba de la afirmación que niegan; y consiguientemente de la falsedad que afirman; desde los que combaten la naturaleza divina de Jesucristo hasta los que niegan su naturaleza humana. Esta es la prueba de las tinieblas en perpetuo homenaje a la luz que resisten.

Resurrección es triunfo, es victoria, y es dominio. En la vida del mundo no se conoce otro dominio, otra victoria y otro triunfo como el de Nuestro Señor Jesucristo.

Triunfó del demonio, que es el espíritu y sugestión del mal y le arrebató el principado de las gentes; venció al mundo que es la soberbia y vanidad de la vida, implantando el Reino de Dios y su justicia sobre todas las ambiciones humanas, dominó la carne que es objeto y término del egoísmo, sujetando las pasiones que la sofocaban. Son los tres enemigos permanentes del hombre sobre la tierra. No hay otros, y ellos tres no son sino un solo desorden; y esto es tan evidente que no hay un solo atacado de una de esas concupiscencias de que habla San Juan, que no se vea inficionado de las otras. Son la trinidad del mal.

La Resurrección de Jesucristo es una prueba de la resurrección que El obró en todas las cosas.

Resucitó la libertad humana que estaba prisionera en l2s redes del pecado, y el alma pudo aspirar de nuevo el oxígeno de la vida espiritual; resucitó la inteligencia que estaba sumida en las tinieblas del error, y pudo de nuevo hundir sus pupilas en el piélago de la verdad reveladora; resucitó la carne de la muerte y corrupción eternas, embalsamándola con las inyecciones de la gracia y por medio de los Sacramentos.
Lo dijo El para nuestro consuelo y esperanza: «Ego sum resurrectio et vita».

Con la venida de Cristo al mundo volvieron al orden todas las cosas que habían sido desordenadas por el pecado; y por su Resurrección gloriosa quedaron confirmadas.

F. M. Morales

Sección Antoniana

Con motivo de haber dedicado el presente número a la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, no nos es posible consagrar a esta Sección Antoniana mayor espacio. Así que para el próximo mes reservamos la publicación de un nutrido número de noticias, de interés general y otras muchas de importancia local, todas ellas referentes a proyectados festejos en honor del glorioso San Antonio de Padua.

El Número Extraordinario y Nuestro Concurso Literario.

Proyectábamos para el próximo mes de Junio un número extraordinario de nuestra Revista, que fuera como una estadística de la devoción que en la Diócesis Valentina se tiene al Santo Paduano, pero en vista de que la labor acumulada es de tal importancia, que excede en mucho a lo que pudimos suponer, el número, muy a pesar nuestro, aunque con gozo porque será tres veces superior a lo que proyectábamos, no saldrá en Junio, sino más bien entre los meses de Julio y Agosto, y aparte de los números ordinarios que, mensualmente, recibirán los suscritores.

A la carta circular, que enviamos á los señores Curas y Rectores de iglesias, nos tienen contestadas al presente 47. Bastantes quedan todavía por contestar, pero confiamos que lo harán en breve; y nos es grato manifestara todos cuan reconocidos les quedamos. En el próximo mes publicaremos los nombres de los señores Curas que contestaron nuestra circular, para agradecer con esa lista de honor el beneficio que les debemos; y además, para que s¡algún señor Cura hubiera enviado su contestación y no aparece su nombre, comprenda que no recibimos su comunicado y agradeceremos que nos lo repita. Igualmente, podrá ser que en algún pueblo no se haya recibido nuestra circular; rogamos a los señores Curas y Rectores que nos lo hagan saber, que muy pronto nos pondremos en correspondencia. Y perdonen todos nuestras molestias. Por la gloria y esplendor del Santo Paduano trabajamos, y San Antonio recompensará a todos con creces.

Esto ha hecho también de que podamos prorrogar hasta el 15 de Mayo, el plazo de envío de trabajos para el Concurso. Muchos son los recibidos y algunos muy estimables, pero no cabe duda que hay temas que necesitan más días para prepararlos, que los indicados, y en beneficio de todos prorrogamos hasta la fecha dicha la entrega de los trabajos del Concurso.

Peregrinación Franciscano-Antonianiana

Antonianos y devotos del Santo de Padua a Roma, Asís, PADUA, Milán, París, Lisieux, Lourdes, Zaragoza... Saldrá la Peregrinación el 30 de Agosto de Valencia, y estará de regreso el 14 de Septiembre. Es necesario que la Región Valenciana haga acto de presencia en PADUA, ante el Sepulcro de San Antonio. No importen sacrificios y ahorros. Los intereses de Dios y la gloria de su Santo así lo piden. Dirigen la Peregrinación los Padres, Franciscanos de Valencia. La han bendecido los Superiores de la Orden.

Pedid informes. Inscribíos.

Concurso Literario para el Número Extraordinario de La Acción Antoniana

SECCION POETICA

Tema 1°—Poesía de tema y metro libre sobre San Antonio de Padua.
Tema 2°—Canto de la humanidad al Santo de todo el mundo.
Tema 3°—Poema a San Antonio, que cántelos principales episodios dé la vida del Santo.

SECCION EN PROSA

Tema 1°—Una leyenda o cuento sobre san Antonio.
Tema 2°—Novela corta que tenga relación o que evoque la figura de San Antonio.
Tema 3°—Un dramita infantil para niños sol los o niñas solas, y que tenga alguna relación con el Santo.
Tema 4°—San Antonio fin el Folklore.
Tema 5°—Un artículo periodístico sobre San Antonio.

CONDICIONES

Son las ordinarias en esta clase de concursos; advirtiendo, sobre todo, a los que quieran presentarse que serán, en absoluto rechazados sus trabajos, s¡en ellos hubiera nota o indicación por la que pudiera fácilmente ser conocido su autor.

Los trabajos podrán, ser escritos, indistintamente, en castellano o en valenciano; en este segundo caso se tendrá muy en cuentas corrección ortográfica.

El plazo de admisión es forzosamente improrrogable, y termina el 15 de Mayo.

Los trabajos se dirigirán al P. Juan Alventosa, director de «La Acción Antoniana», San Lorenzo, 2. - Valencia.

Y en el sobre, o al encabezar el trabajo, se dirá: Para el Concurso.

Un Himno a San Antonio de Padua.

En breve se pondrá a la venta pública el himno a San Antonio, que ha de servir para los actos oficiales de la región, durante el año centenario. Es autor de la letra don Gaspar Mira, maestro nacional y laureado poeta; y de la música del P. Juan Alventosa.

Noticias

Los Franciscanos en Carcagente

El domingo primero del pasado marzo, la Orden Franciscana entró de nuevo en posesión de la antigua iglesia del convento franciscano de Carcagente. Asistieron al acto el P. Provincial y Custodio de nuestra Seráfica Provincia. Recibieron la posesión de manos del Sr. Cura Párroco de Carcagente, y en esta solemnidad se cruzaron palabras de mutua correspondencia y gratitud. Una nutrida capilla musical, integrada por padres cantores llegados expresamente, ejecutó escogidas composiciones. La Orden Franciscana, emulando las glorias de su pasado, se dispone a trabajar en la viña del Señor en el campo que se le ha ofrecido, y en beneficio espiritual de la hermosa ciudad ribereña de Carcagente.

Asamblea Trienal de Terciarios en Teruel.

En el salón de actos del Colegio de Padres Franciscanos de Teruel se celebró el pasado mes de febrero una Asamblea trienal de terciarios franciscanos. Fue concurrida y tanto la parte literal como musical estuvo muy acertada Damos la enhorabuena a su Director, P. Bernardino Mª Rubert.

—