Carta del P. Director del Colegio de Serrano (Argentina) al P. Director de la «Acción Antoniana»

Serrano, 4 - 3 - 1931.

Paz y Bien.

No quiero pase por alto a los lectores de la Revista de su digna dirección, y sobre todo a los religiosos de nuestra Seráfica Provincia, el fallecimiento del Sr. Oscar W. Bennert, para que eleven alguna oración al cielo en sufragio de su alma. Era un señor perteneciente a la aristocracia de Bélgica, vivía en Amberes y era hermano de la señora Fundadora de este pueblo y los dos colegios que hay en él; el de niños que es el nuestro, y él de niñas que es el de las Franciscanas Misioneras de María.

Vino de su patria con su hijo el señor Wiliams, hace 15 días con ánimo de estar por estas tierras dos meses, atendiendo a los intereses propios y de su hermana, nuestra insigne bienhechora,la señora María A. Bennert de Oostendorp. A los pocos días que llegó a la estancia «Guanaco» vino a hacer una visita a los dos colegios; nos dio muestras de su religiosidad, orando en la iglesia y en la cripta donde descansan los restos de los señores Alberto y Enrique Oostendorp, y, aunque algo achacoso, pues contaba 72 años, subió y bajó las gradas de la cripta con sus propias fuerzas, sin que pudiéramos imaginar que antes de una semana le habíamos de bajar, ya cadáver, para ocupar uno de los nichos del mismo panteón.

El día 2 de marzo, a las cuatro de la madrugada, nos avisaron que fuéramos sin pérdida de tiempo a asistirle en sus últimos momentos. Nos llevaron en auto a escape, y le encontramos ya al parecer difunto: un ataque cardíaco le quitó la vida en pocos minutos. No pudimos hacer otra cosa que administrarle el sacramento de la Extrema Unción sub condicione, rogar por su alma y consolar en cuanto nos fue posible a su hijo que estaba afligidísimo, viéndose en un país extranjero, sin conocer bien la lengua del mismo y ante el cadáver de su propio padre. En la capilla de la estancia «Guanaco» se veló el cadáver rezando por su alma, y el día siguiente, acompañado de cas¡todo el pueblo que se unió al llanto de la familia, y envuelto con la bandera belga a petición de su hijo, fue llevado a la iglesia de nuestro Colegio donde se cantó solemnemente la misa de obitus y se celebraron los oficios de la sepultura cristiana.

De la iglesia, entrando por la puerta principal del Colegio, se llevó el cadáver al panteón de la familia y antes de colocarlo en dicha cripta, leyó el P. Director de este Colegio un breve discurso necrológico y dio las gracias a la numerosa comitiva en nombre de la familia del señor Bennert.

A los lectores de «Acción Antoniana» suplico una oración por el alma del finado, y pido al cielo conceda a su afligida familia la resignación cristiana que necesita para sufrir con mérito tan gran tribulación.

Aprovecho también esta carta para decirle que estamos celebrando solemnemente los Siete Domingos de San José, lo mismo que el Via Crucis los domingos de Cuaresma por la tarde; es consolador ver el número considerable de personas que practican esas devociones. Mucha ignorancia de los deberes religiosos hay por aquí, no cabe duda; pero la pobre gente esta ¿cómo habían de saber sus obligaciones de cristianos, s¡antes de venir los religiosos franciscanos por aquí no había quien se las enseñara? Poquito a poco, con nuestro trabajo de apostolado, y el de las Franciscanas Misioneras de María que, con su buen ejemplo, amable trato y verdadera caridad saben ganarse la voluntad de todos para llevarlos a Cristo, creo yo que dentro de algunos años puede estar este pueblo bien formado en la verdadera y sólida piedad. Confío que la gracia de Dios hará germinar la buena semilla que nosotros esparzamos.

Vea por ahí quien quiere venir a ayudarnos a trabajar en esta viña del Señor.

Sino puede venir algún buen operario, nos contentaremos con que nos encomienden al Señor para que nos conceda salud y gracia.

Mande a su afectísimo hermano en Jesús y María.

Fr. Buenaventura Meseguer,ofm

Desde Bolivia

Riberalta, 17 Agosto - 1930.

R. P. Luis Mestre.- Teruel.

Muy amado padre: Correspondo con estas letras a su tarjeta de 11 Diciembre (recibida a últimos de Marzo, a m¡regreso de Maldonado) y a su carta de 8 de Mayo. Sin entrar en todas las particularidades que encierran, agradezco el interés en comunicarme el máximum de noticias en el mínimum de espacio.
Debo de haber recibido los periódicos que hasta la fecha me ha enviado. Cuantas veces ha aludido en sus cartas a paquetes de periódicos expedidos, ya estos obraban en m¡poder.

En este correo pienso mandarle un discurso y el retrato de Monseñor Sarasola, cuyo viaje a ésta fue para mí una verdadera Providencia, y su amistad un bien que debo a Dios. Lo primero es largo de contar... y no se s¡omitirlo, atendidas las muchas interrupciones que ha sufrido ya esta carta... Pero vamos allá, que no parece bien apuntar y no dar. Por aquellos días era yo víctima de un disgusto no pequeño, el único importante que he tenido hasta la fecha. Recién llegado como quien dice, (hoy hace precisamente un año) con el afán de prodigar el bien para ganar voluntades y almas, se me presenta un tinterillo propuesto para fiscal, pidiéndome que le cediese un cuarto de la casa parroquial cuyo alquiler pagaría y por encima quedaría agradecido.

Accedí después de darme palabra de salir en cuanto yo necesitase la habitación; pero transcurrieron dos meses sin que se diera trazas para pagar y diciendo, según rumores que me llegaron, que la casa era de la municipalidad y que saldría cuando él quisiera. Entonces intenté que me firmara las bases en que había convenido de palabra; pero... que s¡quieres. Acudí amistosamente a las Autoridades que se me habían mostrado siempre muy deferentes; mas como también eran amigos suyos, a mí me daban la razón y él se quedaba con la suya. Bregué cas¡dos meses fiando en promesas; repetidamente le pedí a Dios la solución sin que me descompusiera notablemente, pues sentía tentaciones de sacarlo a bofetadas; y cuando ya se veía que la justicia humana no hacía cosa alguna en m¡favor, se presenta repentinamente la visita del Señor Obispo Sarasola, para cuyo alojamiento no tenía yo sino m¡dormitorio donde se acomodó con su secretario quedándome yo en un trozo de corredor.

N¡aun por esas se movieron las autoridades amigas a obligar al inquilino a que desalojara; tuve que tomar medidas violentas, primero cerrándole la salida que le facilitaba el acceso al pozo y al retrete, inútilmente porque su cinismo le llevó a saltar una baranda; después le atranqué la puerta que dividía su despacho del dormitorio, incurriendo, según comentario que más tarde recogí, en allanamiento de domicilio; y después de muchas idas y venidas y cartas y oficios y amenazas de acudir al Ministerio de Estado por medio del Nuncio, después de cinco días de lucha, ya el Obispo en casa, logré que desalojara dejándome un documento en que hacía constar que me era deudor de cuatro meses de alquiler. Siestas medidas las hubiera tomado en circunstancias normales, yo español y ellos americanos, lo hubiera pasado mal; pero no pudieron menos de reconocer que la presencia del Sr. Obispo me daba motivo para exigir a todo trance la habitación.

Fueron aquellos días de purificación, y Dios se condujo como suele en tales trances. Cuando yo veía que se acercaban con mal cariz los días de Navidad, llega un momento en que desaparece la tormenta y me paso una Noche Buena tan gratamente acompañado y logro hacer misa cantada, acompañando yo en el armonio la partitura de Jeremías Piazzano que hay en los tomos del Corazón de María, celebrando el Secretario del Sr. Obispo y predicando éste un hermoso discurso de circunstancias.

Ya se enterarían por la prensa de que a mediados de Junio se constituyó aquí una dictadura militar. Refieren que en la Paz hubo muchos muertos y heridos; pues se daba el caso de que los militares estaban divididos: el alto mando a favor del Gobierno entonces constituido, y, de los restantes, unos eran a favor del Presidente anterior Saavedra, y otros partidarios de una dictadura militar. En esta plaza hay un coronel, buen amigo mío, que vino residenciado por el Gobierno caído, tachado de partidario de Saavedra, y que a raíz del pronunciamiento habido en la Paz sufrió un chasco bochornoso. Cuando nadie sabía aquí una palabra, recibe un radio en que le comunican el triunfo de la revolución en La Paz y en Trinidad.

Como él se tenía por revolucionario y había aquí una gran masa disgustada del Gobierno que fue, se lanzó a la calle, comunicó la noticia que corrió como un reguero de pólvora y se formó una manifestación encabezada y coleada por dos charangas que había entonces, la cual terminó en la plaza que hay frente a la casa parroquial, arengando él a las masas y asegurándole que ahora no habría n¡vencedores n¡vencidos, que todos serían iguales etc. etc. Y cuando él y todos confiaban que sería designado Subprefecto de esta provincia, se esclarece el asunto resultando que habían triunfado, sí, los militares; pero los contrarios suyos. ¡Pobre amigo!

Por lo demás, como esto, atendida la falta de comunicaciones, dista más del interior que Madrid de la Siberia, vivimos como s¡nada pasara en Bolivia.

Aunque carezcan de interés, incluyo programas de fiestas cívicas y por ellos verán que figuro como profesor de la Escuela Fiscal mixta, algo así como nuestras escuelas graduadas en la que hay Director general y Directora para niñas, supeditada al Director. Desde abril tengo nombramiento oficial de profesor de música.

Se está terminando la renovación del tejado de la iglesia para cuya obra publiqué una hojita que adjunto. También la Providencia tuvo en esto una bella oportunidad. En la tarde del Viernes Santo, llenita la iglesia, reunidas las autoridades y representaciones oficiales para la procesión, se rompieron las cataratas del cielo y toditos se mojaron, pues no había un metro cuadrado sin gotera. Aquello sirvió harto más que m¡hojita. La procesión se frustró; pero se obtuvo el fin de allegar lo necesario para la reparación.

A todos recuerdos y un abrazo de su hermano que en sus oraciones se encomienda.

Fray Atanasio Jordá, ofm

La perla de Toledo (IV)

(Continuación)

Extenuada de tantos ayunos y maceraciones y rendida la naturaleza de tanto trabajar, pues se pasaba los días y las noches a la cabecera de los enfermos, y el breve rato que ha de dar al descanso, en altísima oración y contemplación, María contrae una enfermedad que le proporciona nuevos sufrimientos y le pone a los bordes del sepulcro; los médicos y la familia la dan por muerta, y la depositan en la Capilla del Hospital, y cuando sólo restaba preparar las cosas del sepelio, su madre hace fervorosa oración a la Virgen de las Misericordias, que se venera en el Hospital, rogándole le devuelva a su hija, pues la vida sin ella le es imposible, y la gran Madre de las misericordias le devuelve la vida a María, a quien ya no tenían por loca, sino que veneraban por santa.

Por prescripción facultativa se la llevan a la casa paterna. María siente abandonar a los pobres enfermitos, mas no tengáis cuidado, que ellos quedarán bien provistos de las rentas que al Hospital ha legado la ilustre dama, y con la hermandad de caballeros, que ella ha fundado para socorro de los mismos.

Estando un día en fervorosa oración se ve rodeada de resplandores celestiales, un nimbo de luz le circunda, y cual otro Moisés, oye una voz misteriosa que le habla con un eco más melodioso que arpa celeste, pulsada por mano angélica.

—María, quiero que me fundes una casa donde me sirvan las que tengo elegidas desde m¡eternidad. Esto dice la misteriosa voz, que no es otra que la del mismo Dios, que lleno de majestad se le aparece.
Ya sabe cual es la voluntad de Dios, pero, ¿cómo, cuándo, dónde se fabricará ese nido de místicas tortolitas que arrullen al Prisionero del Sagrario?

Las casas palacio de doña Inés de Ayala, bisabuela del Rey Católico D. Fernando, donadas por éste generosamente a su tía doña María Suárez de Toledo, son las destinadas por Dios para formar el nuevo Convento de Clarisas.

Los Reyes Católicos y los magnates acompañan a su nueva morada a la Esposa de Jesús y a sus santas compañeras; Doña María de Toledo queda constituida Abadesa de la pequeña grey, que bien pronto aumenta, tomando el sagrado velo las damas más ilustres de España, y cuando después profesan la regla de Santa Clara, el nombre, mejor dicho, el apellido de Suárez de Toledo, por el de Sor María la Pobre. Al Monasterio dásele el nombre de Santa Isabel de los Reyes, se graba en la portada de su Iglesia el escudo de Cisneros y el de los Reyes Católicos en memoria de este hecho, y queda como recuerdo perpetuo de tan fausto acontecimiento.

¿Quién podrá reducir a los estrechos límites de un artículo la vida más angélica que humana, que en el nuevo estado tuvo Sor María la Pobre?

La más rigurosa abstinencia, terribles penitencias, oración cas¡continua, vida, en una palabra, de amor, de abnegación y sacrificio.

Favorecida del Señor con maravillosas visiones, éxtasis, revelaciones e infinidad de favores, hasta hacerla sentirlos dolores de la Pasión, siendo ésta la enfermedad que la quitó la vida.

Cual cisne que canta dulcemente cuando está próximo a morir, así la Venerable Madre María la Pobre, cantaba dulces endechas al Amado de su alma desde su lecho de dolor, hasta que bendiciendo a sus hijas de religión, que apenadas rodeaban a tan santa y querida Madre, voló entre armonías de coros angélicos, oídas por las religiosas y frailes franciscanos que le asistían, el día 3 de Julio de 1507.

Su sepulcro bien pronto se hizo glorioso por infinidad de prodigios obrados en favor de sus devotos que acuden no sólo de Toledo y de los pueblos comarcanos, sino de muchos puntos de España, al Convento de Santa Isabel de los Reyes, pidiendo agua de la Santa, o reliquias de la misma, trayendo a su sepulcro exvotos y ofrendas. Aún se conserva esta devoción, que parece cada día va en aumento, obrando el Señor por su intercesión grandísimos favores.

¡Quiera el Señor que cuanto antes veámosla honrada con la aureola de los Santos.

Sor María Encarnación Heredero.

Clarisa de Santa Isabel de los Reyes de Toledo.

Ya alborea

Ya alborea, ya alborea
el glorioso Centenario
del más grande Taumaturgo
que los siglos contemplaron.

Brillan ya en el horizonte
con luz mística sus rayos,
y muy suave y dulcemente
nuestro amor va despertando.

Ya alborea, ya alborea,
acelera ya su paso
ese sol esplendoroso
que anhelantes esperamos.

Nuestro pecho lo presiente,
ya se regocija el ánimo,
y un susurro de promesas
a nosotros llega plácido.

Como al alba se despiertan
y alegres cantan los pájaros,
y preludian sus amores
el aire puro cruzando;

al clarear el gran día
de todos tan suspirado,
nos despertamos con ellos
y alegres también cantamos.

Y los pechos se entreabren
como las flores del campo,
en su cáliz recibiendo
el rocío aljofarado;

rocío que en ricas perlas
de gracias se va tornando,
y las almas enriquece,
y les es muy bello ornato.

Con tanta gracia y belleza
nos vamos ya preparando
para bodas tan augustas,
para festejos tan magnos.

Cantemos al sol que nace,
la aurora, sí, bendigamos
que tiñe de rosicleres
el horizonte lejano.

Ya alborea, ya alborea,
de luz se llena él espacio,
ya muy pronto en el Oriente
brillará el sol Paduano:

el gran Taumaturgo Antonio,
tan rico y tan agraciado,
que a todos nos embelesa;
niños, jóvenes y ancianos.

Padre amante de los Pobres;
consuelo, guía y amparo
de cuantos sufren y penan;
de los hombres dulce hermano.

¿Cómo no han, pues, de alegrarse
y entonarle dulces cánticos
los que saben de sus gracias
o la esperan de sus manos?

Ya alborea, y alborea
el glorioso Centenario;
preparémonos, pues, todos
dignamente a celebrarlo.

Fr. Luis Ángel ofm

San Antonio y la Virgen.

La fibra más tierna y delicada del corazón de San Antonio fue la devoción a la Virgen Santísima. Tan grande era el amor que sentía hacia María nuestro Taumaturgo que cas¡todos sus sermones están caldeados por el fuego de este amor que ardía en su corazón, que cas¡todos sus artículos nos hablan del amor de sus amores.

Y en escritos y sermones, para probarnos este amor prorrumpe en las siguientes exclamaciones: «María es el trono de la Misericordia de Dios... es la mujer que está llena de Gracia... es la columna fortísima que sostiene nuestras miserias... es la refulgente estrella que, a través de las tempestades de este mundo, nos guía al puerto seguro... es el refugio de los pecadores...»

Sí, San Antonio de Padua amó a María en vida, y por eso también en su muerte fue hallado digno de contemplar el hermosísimo rostro de su Señora, como él la llamaba.

Fray Crispín, ofm

Sobre el Centenario de San Antonio

Periodista de tan alto valor como D. Manuel Grana escribe en El Debate:

«Después del centenario de San Agustín, la Iglesia se dispone a celebrar el centenario de otro Santo, sin duda alguna más popular, es decir, más conocido y venerado por el pueblo en general: San Antonio de Padua. El Obispo de Hipona es el filósofo y, como tal, no obstante el calor humano de su filosofía, es el Santo de los sabios, de las almas selectas. San Antonio, fraile franciscano, el más popular de todos los frailes, es el Santo del pueblo


En España y en Italia, por lo menos, es difícil no encontrar una imagen o cuadro de San Antonio al entrar en una iglesia o en hogar cristiano; su devoción es asimismo una de las más extendidas. Al cabo de siete siglos, durante los cuales su culto no ha decaído nunca, parece que se mantiene aquella explosión de fervor con que fue recibido por la Iglesia en el número de los santos al año de muerto.


Pentecostés

«S¡yo no me fuese el Paráclito no vendrá a vosotros», decía a sus apóstoles, Jesucristo. Se preparó el Sagrado Colegio para tan esperada venida y, no bien, sobre el Cenáculo donde estaban reunidos, bajó el Espíritu Santo, cuando esforzados y valientes los que hasta entonces fueron débiles y cobardes, salieron del Santuario al pueblo, a la calle y a las plazas de la Ciudad Santa, para cosechar inmediato y abundante fruto de una apenas sembrada semilla.

Los Franciscanos recibieron, en graciosa donación de la reina doña Sancha de Castilla, con el santuario del Cenáculo, el lugar de la venida del Espíritu Santo. Cuando la dolorosa usurpación mahometana, la Santa Iglesia trasladó el tesoro de indulgencias del mencionado lugar santo a la iglesia franciscana de San Salvador, donde los fieles pueden lucrar las valiosas gracias espirituales de la venida del Espíritu Santo.

Noticias

Utiel se prepara para honrar a un Santo Franciscano.

El escolapio, P. Fernando Alcantarilla, gloria también él de su ciudad de Utiel, ha sabido mover en espiritual conmoción a su querido pueblo para que se apreste a honrar como es debido la gloriosa figura del uteliano ilustre, el Beato Fr. Francisco Gálvez Iranzo, religioso franciscano, de la provincia descalza de San Juan Bautista de Valencia. La personalidad de nuestro Beato, englobada en la numerosa legión de mártires Japoneses, beatificados solemnemente por Pío IX, era más que olvidada, desconocida en su ciudad natal de Utiel.

El P. Alcantarilla, admirador de las glorias de su pueblo, conoció providencialmente, nombre y patria del Bienaventurado y desde entonces que abrigó el propósito de hacerlo conocer a su pueblo y de honrarlo debidamente en él. Para ello publica un periódico que titula «Hojas Utielanas». Publicación que comenzó el primero del pasado Marzo, y y en tan corto espacio de tiempo ha logrado hacer sentir su obra con emoción en todo el pueblo. Se le preparan grandes fiestas al Bienaventurado.

La escultura se ha encargado al renombrado artista don Isidoro Garnelo, Director de la Escuela de Bellas Artes de Valencia. Se ha constituido en Utiel una Junta que entenderá en la preparación y organización de los festejos, cívicos y religiosos, que la componen distinguidas señoras de la Ciudad. Se proyectan unos matinés de carácter literario y artístico, en uno de los coliseos de aquella ciudad, para conseguir la cuantía de los fondos necesarios para tan solemnes festejos como se proyectan. Hermosísimas señoritas utelianas han sido requeridas para amenizar tales veladas.

Por ser una gloria tan genuinamente franciscana, la del Beato Francisco Gálvez Iranzo, felicitamos al P. Fernando Alcantarilla y damos por su conducto las gracias ala reverenda Comunidad de los Padres Escolapios que, con tanto interés, han tomado el empeño de glorificar y homenajear al Beato Francisco en su pueblo natal.

La fe en el Pare Pere.

La fe en el Venerable franciscano P. Pedro Esteve, cuyo cuerpo se conserva incorrupto en Denia, se extiende cada día más, y Dios se complace en premiar esta fe y los méritos del Venerable con favores señalados que alcanzan sus devotos cuando le invocan.

Unas veces son los que residen en esta ciudad; otras, es en Valencia y en Barcelona y, últimamente nos vienen voces de agradecimiento de la cercana ciudad de Gandía. Se trata de una joven a quien su médico le había aconsejado una operación quirúrgica en el estómago. Ella invoca al Pare Pere y pide le provea de otro remedio, pues la sola idea de tal operación le llena de terror. La interesada atribuye a estas sus oraciones, el pensamiento de buscar otro médico, quien le ha recetado cierta medicación o tratamiento al que debe el cas¡restablecimiento de su salud.

Solemne Triduo de Cuarenta Horas.

Con solemnidad extraordinaria se ha celebrado en nuestra iglesia de San Lorenzo el Triduo de Cuarenta Horas, que costean los distinguidos y piadosos señores don Salvador García y doña Amparo Vicente. Todas las tardes, después de la solemne reserva, se cantaron los gozos al Patriarca San José y se dio a venerar su Reliquia, pues el mencionado triduo eucarístico corre a cargo de la Pía Unión del Tránsito de San José.

El día 26. Celebró la mencionada Asociación su fiesta principal. A las ocho hubo Misa de Comunión general, concurridísima, y se repartieron en ella preciosos recordatorios,>a los que participaron del ágape eucarístico.

A las diez, fue la Misa Cantada. En la que predicó el elocuente orador sagrado P. José Antonio Arnau, que hizo magistral oración del Santo Patriarca. Nutrida orquesta y excelente capilla musical interpretaron una magistral partitura religiosa.

Por la tarde, en la función del Tránsito, predicó el P. Samuel Leal, Licenciado en Ciencias y Profesor del Colegio de Onteniente. Una vez más puso su ciencia a contributo de las profundas verdades de nuestra fe. Tan solemne función religiosa terminó con los gozos al Santo y sorteo de una imagen y varios objetos piadosos para presentes y ausentes.