Índice del número 138
Julio de 1932. Año 13. Director: Fr. Manuel Balaguer, ofm
- Adoremos al Señor. Editorial
El lirio entre espinas. C. S. F.
Una colmena convertida en Sagrario. Leyenda.
Es la vida moderna. Fr. José A. Arnau, ofm
Confidencias. Poema. García Giménez - Lluvia de ceniza... Fr. Juan Alventosa, ofm
Los perseguidores de la Iglesia. Fr. Juan Bta. Botet, ofm
San Antonio y las misiones. Fr. Manuel Balaguer, ofm
Su majestad la moda. Pierre l'Ermite
La tierra transformada en cielo. Fr. Luis Ángel, ofm - Nuestro viaje Roma-Yen-an-fú (China). Fr. Fabián Castellá, ofm
Episodios del Negrito Marabá. Fr. Manuel Balaguer, ofm
Ezzelino y San Antonio. Fr. Juan Bta. Gomis, ofm
El último y el primer amor. Pedro de Ribas
Los pájaros del rey Salomón. Leyenda armenia
Adoremos al Señor
Modos de adoraciónEl trato íntimo que los cristianos deben tener con e! Dios de los altares nos indica la oportunidad de recordarles la manera de comportarse ante esta maravilla del amor de Jesús, que es al mismo tiempo el milagro de los milagros.
Al Santísimo expuesto se ha de hacer siempre genuflexión con las dos rodillas al llegar a presencia del altar de la Exposición, al separarse de él, al pasar por delante y cuando te sientas ante él. Pero no cuando te levantes o te arrodilles, al ir o al volver de comulgar, estando ya también el Santísimo sobre el altar de la Comunión.
La manera de hacerla es: pararte, doblar hasta el suelo la rodilla derecha, hincar después la izquierda, permaneciendo un momento bien arrodillado, inclinar profundamente la cabeza y levantarte, comenzando por alzar la rodilla que primeramente se hincó. Tened bien en cuenta que esto no ha de ser una pantomima - ceremonia sin significado, rito sin espíritu—, sino testimonio de cómo tu alma se humilla ante la majestad oculta en el Santo Misterio. Acompaña, pues, siempre un acto vivo de fe y de adoración.
Al Santísimo reservado en el sagrario se ha de hacer genuflexión con una sola rodilla en los mismos casos en que se hacía doble al Santísimo expuesto. Y se practica parándose primero, doblando entonces la rodilla derecha hasta tocar el suelo y levantándose en seguida, sin inclinar la cabeza. Pero no olvides el acto de fe y de adoración, que ha de ser el alma de esta genuflexión y de la cual le ha de venir toda la belleza ante Jesús.Cuando comulgues comienza por presentarte vestido correctamente, que esto es ya un tributo a la majestad y a la santidad de Jesús, y no humilles la cabeza mientras el sacerdote, te da la Sagrada Forma. La humillación has de hacerla después. Y entonces, inmediatamente, levantarte, retirarte un paso del comulgatorio y hacer genuflexión con una sola rodilla, volviendo a tu sitio con todo recogimiento y con la máxima modestia.
S¡encuentras al Santísimo por la calle has de detenerte en cuanto lo veas, arrodillarte cuando esté cerca de t¡y adorarlo, cabizbajo, cuando te pase por delante.
¡Ah!, y recuerda que va a llevar auxilio a un pobre enfermo que está de El necesitado. Reza una oración por él, y, s¡tus ocupaciones te lo permiten, harás una buena obra s¡acompañas a Jesús hasta el regreso al templo. Es una delicadeza que tenemos para con los amigos del mundo. ¿Y para con Jesús no la tendríamos?
S¡El pasa, llevado en Viático, por delante de tu casa asómate a la puerta o al balcón para adorarle, y hazle el obsequio de sacar una luz.
S¡pasase llevado solemnemente en procesión haz que la calle esté barrida y pon colgaduras o damascos en todos los balcones y ventanas. Procura además alfombrar de flores la calle y, s¡te es fácil, poner guirnaldas en los muros de tu casa. Algunos ha habido que no se contentaban con esto y rociaban la calle con agua de olor. ¡Espléndida gentileza! ¡Cómo la pagaría Jesús! La Magdalena fue de ello buen modelo, que ungió al Salvador con aromas de nardo precioso, y Jesús la dijo con inmenso amor: «Perdonados te son tus pecados.»
El lirio entre espinas
Como lirio entre espinas
y el fulgor de las rosas
son las gracias divinas
de la Virgen hermosa.Brilla más ella sola
que los lindos claveles,
que la ardiente amapola,
que los ricos vergeles.Ella es lirio del cielo
que al Dios santo enamora,
es la flor del Carmelo
y es la luz de la aurora.Tiene un capullo hermoso,
brote de clavelinas,
pimpollito gracioso
de aquel lirio entre espinas.por C. S. F.
Una colmena convertida en Sagrario
Cierta mujer tenía un apiario. Sucedió que invadió a las abejas una terrible enfermedad, la cual las iba diezmando por momentos, amenazando acabar con todos los enjambres. Consultó la infeliz a otra mujer, desalmada y hechicera, y ella, por inspiración diabólica, le dio el sacrílego consejo de que recogiendo una Hostia consagrada la introdujera en una de las colmenas infestadas. Cayó la desgraciada en la tentación, y con una comunión fingida, ¡maldad horrible!, tuvo la el pan consagrado que necesitaba para cumplir con su superstición.
Las abejas mejoraron en seguida; porque Dios, como suele, quiso valerse de aquella mujeril fechoría para hacer ostentación de su poder admirable con uno de los más estupendos milagros. Pasaron meses, llegó el verano, y conociendo la sacrílega colmenera que la abundancia de flores primaverales había de haber dado a las abejas abundante néctar con que los panales estuviesen rebosando miel, resolvió mondar sus colmenas, y olvidada ya de su maldad, empezó por la que había recibido en su seno el pan consagrado.
Mas apenas para dar comienzo a la operación la hubo descubierto, ¡oh, qué espectáculo tan divino se ofreció a sus atónitos ojos! Las abejas, más avisadas que ella, habían reconocido, como era justo, a su Señor, y con arte angelical le habían construido de cera virgen una capillita con sus paredes laterales, sus ventanillas elegantemente modeladas y su puerta o fachada. Una como ara levantada en medio exponía a los adoradores como en custodia el Pan Eucarística. Una elegante torre sobresalía, con sus correspondientes campanas, en ademán de llamar a los hombres a la adoración de tan Divino Huésped. Y s¡las campanas eran mudas, suplían ellas y remedaban su sonido con el amable y festivo zumbido de sus alas, rodeando a su Creador con reverente vuelo, y a medida de sus fuerzas predicándolo.
Atónita ante tal portento la mujer da cuenta de todo al sacerdote, el cual, convocando a todo el pueblo a campana tañida, acude en procesión de rogativas al colmenar, de donde extrae la Sagrada Pan, que fue con gran pompa llevada al templo santo. (Este prodigio lo cuenta el P. Engelgrave, S. J., y lo apoya en la autoridad de San Cesáreo, obispo de Arlés.)
Tánger.—Niños de las Escuelas de la Misión Franciscana que han recibido su Primera Comunión de manos del Excelentísimo Señor Arzobispo Doctor Fray José María Betanzos.
Glosas de la vida
Es la vida moderna
Nota: Por no haber llegado a tiempo no pudo publicarse este artículo en el mes de Mayo y lo publicamos ahora.
Ya hemos entrado en Abril y Acción Antoniana debe estar reclamándome la «glosa» para el número de Mayo, y la distancia no me permite demorarla por más tiempo; aun así dudo que llegue a tiempo para que el cajista pueda poner en letras de molde éstas que yo escribo con pluma... ¿Qué vamos a hacer? La vida es así... Se pasa muy deprisa y de ordinario tan sosa que uno apenas puede decir a qué sabe...
¿Qué, te ríes de esto? ¿Te extraña que yo desde este país soñador, de progreso febril, de las luces, de la magia del cine, de la máquina..., del dólar, diga, o mejor, pueda decir con sinceridad que, por lo menos en estos momentos, la vida es sosa y no sé a qué sabe?...Pues así es n¡más n¡menos. Y no estos precisos momentos sino muchos. Varias veces1 he intentado glosar algo de esta vida, y en vano. Como cuando he pretendido apretar con mis manos la espuma de jabón... Será que m¡sensibilidad de fraile español no está para percibir la vertiginosa marcha de esta vida norteamericana; podría ser; pero esto no quita sinceridad a m¡aserto n¡me libra del conflicto de glosar lo que no puedo... Sin embargo, como me considero en deuda con la Revista, me hago el ánimo y, salga lo que saliere, voy a glosar la vida.
Día 1.° de Abril. El periódico de la tarde Oakland Tribune me da una como historia del día. Mucho papel y mucha tinta hay; veamos s¡hay algo que merezca la atención... Robos escandalosos, un demente armado siembra el terror en los solitarios «Ranchos», algo del secuestro de Lindy, aprobación del presupuesto, el conflicto de Manchuria, algunos divorcios de notables, gran información de deportes, multitud de noticias de todo el mundo, etc., etc.; de España ya hace días y semanas que no ponen nada estos periódicos... Total, lo de siempre, nada de interés; más no poniendo nada de España...
Por leer algo en extenso vuelvo a repasar el periódico y me entretengo en el fotograbado de una «miss» americana bastante bien. ¿Quién y para qué?... Al pie pone: «Miss» Evelyne Chapman, de veintitrés años, estudiante de Medicina en la Universidad de Stanford, que se ha suicidado esta madrugada en su cuarto, calle..., número..., San Francisco California.»
Aunque lo siento no me impresiona en gran manera, pues raro es el día que no trae la Prensa la noticia de varios suicidio. Sin embargo, me pica la curiosidad y veo de leer más pormenores por s¡puedo saber el móvil de la trágica determinación. Efectivamente, gracias a una carta que deja escrita a sus padres lo puedo saber.
«... Les escribo, dice, porque no quiero dejarles sin despedirme de ustedes... No crean que ustedes han sido en lo más mínimo causa de esta m¡determinación... Ya un año que llevo pensándolo. Estoy convencida que m¡constitución es tal, que me sería imposible conseguir lo que me pueda hacer feliz... Sé que les disgusto con ello; pero estoy segura que s¡no ahora lo tenía que hacer más tarde... También comprendo que les dejo precisamente cuando ustedes tenían derecho a esperar alguna ayuda de mí... S¡pudiera trabajaría por ustedes; pero no puedo trabajar porque no soy feliz, n¡veo nada en m¡porvenir capaz de hacerme... Besos a los hermanos...»
Esto sí que pesa, me digo, y se presta a varias glosas... Continúo leyendo: "Los periodistas asaltan al infortunado padre de la muchacha, y éste, con laconismo inspirado en el amor paternal, les dice: «M¡hija no ha cometido ningún crimen... Es la vida moderna... Ella ha sido víctima de la superambición". No más comentarios.
El corazón de este padre no se engaña. La vida moderna comete muchos crímenes. Se ha constituido como ídolo de felicidad suprema y cuando ve que alguien quiere acercársele para gozarla, mata de
mil maneras..., no puede cumplirlo que promete...Jesús, contemplando a las almas que como juguetes se dejan arrastrar por el torbellino de esta vida, hizo esta pregunta que tendrá siempre poder evocador en los espíritus, y s¡éstos se aprovechan serán también como lastre que les asegure en el camino de la felicidad contra los vientos de la loca ilusión: "¿Para qué servirá al hombre ganar todo el mundo s¡su alma sufre menoscabo?..."
California, Abril 1932.
Confidencias
I
M¡amor hacia t¡crece
más cada día
al ver ante el Eterno
tu gran valía;
cuanto he pedido
de tu poder inmenso
lo he conseguido.No me extraña que digan
que mucho puedes,
que tengo en mí la prueba
de tus mercedes,
y a t¡la calma
debo de que disfruta
m¡pobre alma.Cuantos lloran perdidos
bienes terrenos
por tu favor los hallan
de gozo llenos;
mozos y ancianos
a tus favores deben
el verse sanos.No me abandones nunca,
santo bendito,
que tus buenos oficios
yo necesito;
no me abandones
y solícito atiende
mis oraciones.Salud no necesito,
bienes no quiero;
para m¡pobre espíritu
firmeza espero,
pues sin tu ayuda
me abatirá del mundo
la prueba ruda.Para luchar preciso
fuerzas de atleta,
resolución de mártir,
fe de poeta;
dármelas puedes
y viviré cantando
tantas mercedes.Y pues m¡amor acrece
más cada día
al ver ante el Eterno
tu gran valía,
no me abandones
y solicito atiende
mis oraciones.II
Yo no espero que el mundo
premie m¡canto;
sólo a tu premio aspiro,
glorioso santo;
y tus favores cantaré
mientras viva
con mil amores.No sueño con laureles,
no quiero gloria
n¡ambiciono del mundo
dicha ilusoria,
tu amor yo quiero,
y, amándote, muy pronto
gozarlo espero.S¡te molesto a veces,
porque te pido,
y mis ruegos olvidas
ten entendido
que no me enfado,
pues nada yo deseo
contra tu agrado.Y s¡porque te canto,
cuando me atiendes,
me juzgas egoísta
d¡que me ofendes,
pues siempre canto
tu amor, no tus favores,
glorioso santo.Los favores inspiran
dulces canciones,
pero es amor quien templa
los corazones;
y sus acentos
son del alma enamorada
tristes lamentos.Deja que a tu amor cante,
santo bendito,
porque siento al cantarte
gozo infinito,
y tus favores cantaré,
mientras viva,
con mil amores.García Giménez
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