Arte sagrado
He aquí que realizar arte o belleza pictórica para ilustrar las consideraciones o meditaciones de los fieles es bella y grande actividad selecta de escogidos por Dios.
Porque ya el arte de sí implica una nobiliaria y privilegiada actuación en el hombre, único ser en la tierra que la puede ejercer; pero realizar imágenes que eleven la mirada y la inteligencia al cielo en la grata penumbra de los templos y hagan posible por su influjo la comunicación, la religión, con la divinidad, es la mayor y mejor prueba de la evidencia de las transferencias de Dios mismo a una criatura.
Y en todos los tiempos el hombre se ha comunicado con el Ser Supremo y Creador y le ha rendido vasallaje de amor y temor, santo temor, por sus obras.
Nuestro arte religioso católico tiene hondas y prestigiadas tradiciones e historia. La pintura, ejercida mediante perspectivas y colores, líneas y claroscuro, alumbró bellas obras de gozo de las bellas artes e ilustración y goce de los fieles.
Hace unos años, la Exposición de Arte Sacro de Vitoria, inició en España un movimiento bien dirigido a la obtención de obras con esa directriz, para liberarlo del industrialismo y el mecanicismo que de la escultura y la pintura habían impunemente creado un estado inferior de obras a los templos destinadas, y mucho en pro de la naturaleza y finalidad de estas obras de arte religioso se obtuvo y se expandió en lógica y buena docencia modélica.
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Comenzó la restauración de templos y retablos, imágenes... que la furia revolucionaria destruyó y aniquiló y aunque la prisa y la ineptitud osada perjudicaron las justas finalidades apetecidas, buenas muestras de lo que deba ser el arte religioso, se dieron entre nosotros.
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José Segrelles, este ilustrador excelente y notable pintor es el artista que con el gran retablo de la parroquial de Onteniente dio una irrefragable prueba ejemplar de arte religioso.
Ya terminado, se puso a realizar otro gran retablo: el de la iglesia parroquial de Albaida, de donde es Segrelles.
Va ya muy adelantada la obra y por lo ya realizado seguramente esta va a ser su obra cumbre en este género, no sobrado por cierto, de artistas que enlacen etapas_ históricas con ésta que así lo ha de ser mañana.
Publicamos dos obras ya terminadas por Segrelles para ese retablo de Albaida: San Pedro y San Pablo, las dos con ese acento grandioso y heroico que cuadra al asunto del que el gran pintor se ha posesionado y obsesionado, haciendo que su técnica formidable sirva al gran concepto y la composición, dándonos el resultado de dos obras de aliento inmortal.
Imágenes de San Pedro y san Pablo de Segrelles. La de san Pablo está en el retablo de la iglesia de la Asunción de Carcaixent
J. Mª Bayarri
La adoración de los Magos
Había llegado el tiempo en que se cumpliría la promesa de un Redentor, hecha a nuestros primeros padres en el Paraíso. Y el Mesías esperado nacía, no entre la pompa y esplendor de lujoso palacio, sino entre los muros de un establo, dando un ejemplo de humildad, virtud que luego ensalzará en sus predicaciones, proponiéndola para imitación a sus discípulos.
Pero no obstante su humildad, Jesús es Rey. Cuando en su Pasión le pregunta Pilatos si es Rey. le contesta con la plena afirmación de su realeza: «Tú lo dices que soy Rey» (Jn,18, 33 y sigs). Es decir: «Cierto que soy Rey, pero de un reino espiritual, el "Reino de Dios", reino de la verdad, de la justicia y de la santidad». Reino universal que hace que Jesucristo sea Rey inmortal e invisible de todos los siglos. Y en el salmo segundo hace decir David a Cristo: «Yo soy Rey constituido por Él —esto es, por Dios— sobre Sión su monte santo».
Y Dios «para hacer en Jesucristo un Rey que mereciese ser suyo, le hizo humildísimo, para que no se desvaneciese en soberbia con la honra, y le sujetó a miseria y a dolor, para que se compadeciese con lástima de sus trabajados y doloridos súbditos» (Fr. Luis de León).
Después de recibir la adoración de los pastores quiso también Jesús recibirla de los grandes de la tierra. El Evangelio de San Mateo cita expresamente la adoración de los Magos. Magos eran llamados entre los medos, persas y caldeos, sacerdotes sabios dedicados al estudio de las ciencias naturales, de la astrología y de la teología: consejeros de reyes y ayos de príncipes; intervenían mucho en los negocios del Estado. Sus jefes tenían categoría de príncipes, aunque no lo eran con soberanía. La dignidad real sólo se les atribuyó a partir del siglo VI. Y en el arte cristiano no empiezan a figurar como reyes hasta el siglo VIII.
Tres parecen ser los personajes que adoraron al Divino Niño, como representantes de los gentiles, aunque este número fijado por Orígenes y que prevalece en la Iglesia Católica quizás no tenga otro fundamento que el número de los dones ofrecidos. O el de las tres grandes razas humanas originadas de los hijos de Noé.
Los Magos, como todos los orientales, conocían, sin duda, los libros sagrados judíos y las profecías, por tanto, que vaticinaban la aparición del Mesías, que era esperado por todos los antiguos. Y admitiendo la idea entonces reinante de la influencia de los astros en la vida humana, como también que el nacimiento de un personaje iba acompañado por algún fenómeno celeste extraordinario, y, sobre todo, por la gracia de Dios, hizo que la aparición de una estrella de inusitado esplendor les hiciera pensar que había llegado el tiempo del nacimiento esperado. Tanto más cuanto que el profeta Balaam. de la Mesopotamia, vaticinó que el advenimiento del Mesías lo señalaría una estrella.
En cuanto a ésta, es la opinión más probable que era un simple meteoro luminoso que Dios hizo aparecer en la región de la atmósfera y no en la sideral, ¿desechándose la idea de que por la conjunción o reunión aparente de Júpiter, Marte y Saturno, que según el piadoso astrónomo Kepler, ocurrió en aquel tiempo, pudiese ser su conjunto la estrella de los Magos.
El primer poeta cristiano, el sacerdote español Juvenco, resumió en el verso siguiente, traducido del latín, el sentido de los dones que ofrecieron a Nuestro Señor los Magos de Oriente:
"Incienso, oro, mirra al Dios, al Rey, al hombre."
Pietro Lignis. La adoración de los Magos (1616). [De Wikipedia]
Madrid. Museo del Prado
Ofrezcamos en nuestra vida al mismo Señor el oro de nuestro amor y obras de caridad; el incienso de la oración piadosa y la mirra de nuestros padecimientos y mortificaciones por nuestros pecados. Sólo así seremos dignos del amor que nos mostró quien siendo Dios, al hacerse hombre, tuvo por cuna un pesebre, vivió en la pobreza haciendo el bien y murió en una cruz donde no podía reclinar su cabeza, perdonando a sus enemigos.
Arturo Fosar Bayarri
El Beato Juan de Ribera, preciada joya de nuestro SIGLO de ORO, Patriarca de Antioquía, Arzobispo, Virrey y Capitán General de Valencia, fundador del Real Colegio de Corpus Christi. obra que plasma a la maravilla, el ardor seráfico que abrasaba su gran corazón de Padre y Pastor, ante el Sacramento Augusto de nuestros altares.
Al Beato Juan de Ribera
¿Es hombre o serafín?... El gran Ribera
de humanas excelencias es portento...
Cual gran señor, cortés, afable, atento,
conquista voluntades por doquiera...
Mas su pecho seráfico es hoguera
prendida
en el augusto Sacramento
del Altar,
donde en íntimo contento
sus fibras se derriten como cera...
A los pies de Jesús Sacramentado,
como el sol, resplandece su figura,
trocada en ascua viva del Amado...
¡Divino ardor aquel que transfigura
la humana arcilla del genial Prelado,
y allí de serafín le da la hechura!...
Jesús Galbis
A trenc de NadalI Jesuset, en la gracia A les afores neva, Mes allá, per dreceres Les estréles titlegen I Jesús que es la Gracia II Pensa... pensa, que pensa, D'esta naixénsa seua De son pur sacrifici
I Jesús en la gracia |
Jesusín que me sonríes... Jesusín que me sonríes ¿Cómo puedes sonreír Si alondras y ruiseñores Pero que lleves la Cruz Tú eres niño, aunque eres Dios Y a pesar de ello, sonríes... Ya sé por qué te sonríes... Jesusín que me sonríes... |
Fr. Maximiliano Kolbe. Sacerdote activo y ejemplar
(Continuación.)
El Padre Kolbe vive enamorado de Dios y de la Inmaculada, como buen franciscano. Lo prueban sus palabras, sus gestos, todo su porte. No puede quedar oculto el fuego divino que arde en su pecho; está sediento de obras por los intereses de Nuestro Señor Jesucristo. Sus compañeros de estudio, en Roma, observan en él algo extraordinario y se dicen unos a otros: «Entre nosotros hay un santo.»
Aun antes de llegar al sacerdocio tenía el don de gentes. Un día, el 16 de octubre de 1917, funda con algunos de sus compañeros, en la capilla de Vía San Teodoro, Roma, la «Milizia dell Immacolata». ¿Cuál es su ideal? El mismo nos lo dice: «Acercarse a María, asimilarse a Ella y permitirle que ocupe nuestro corazón y todo nuestro ser; que después Ella viva y obre en nosotros y por medio de nosotros, que Ella ame a Dios en nuestro corazón y que pertenezcamos a Ella sin límites: he ahí nuestro ideal.» Y sigue: «El amor a la Inmaculada no consiste solamente en un acto de consagración, aunque sea muy fervoroso, sino en sufrir muchas privaciones y en trabajar por ella sin descanso. Y todo esto cuándo, cómo y en tanto Ella lo desea.»
Los socios por él fundados han de llamarse Caballeros, y a semejanza de los antiguos caballeros andantes, quieren vivir de amor por la Reina y Señora de cielos y tierra, trabajar y sufrir con el pensamiento puesto en Ella, hacer todas sus obras con la mayor perfección; como Nuestro Señor Jesucristo, que «todo lo hizo bien».
No ignora el Padre Kolbe que el camino se le presentará lleno de dificultades, pero no importa; con la confianza en la Inmaculada y la oración se resolverán. «Hay que llamarla —dice— e invocar su nombre: María. En los trances más difíciles, rezar una parte del Santo Rosario. Así cada obstáculo o cada dolor se convertirá en un océano de méritos. Siente ansias de apostolado. Quiere extender por todo el mundo el amor a la Inmaculada. «Nosotros —dice— debemos actuar entre las personas que nos rodean, conquistando corazones para Ella, abriendo para Ella el corazón de nuestros prójimos, a fin de que Ella reine sobre la tierra, en todos los corazones, sin distinción de raza, de nacionalidad o de lengua.»
Ese apostolado mariano que tanto recomienda lo pone por obra en todas partes y por todos los medios que están a su alcance. Terminados sus estudios en Roma, regresa a Polonia a fines de agosto de1919. Dos meses después lo nombran profesor de Teología en Cracovia, y en el mismo año funda el primer Círculo Mariano, que se llamará «María Inmaculada». No se contenta con esto. El 2 de enero de 1922 funda la Pía Unión de María Inmaculada y se inicia en Cracovia la publicación mensual «El Caballero de la Inmaculada», del cual consigue se impriman en septiembre del mismo año 5.000 ejemplares. No le faltaron difíciles problemas económicos que resolver, pero no le faltó tampoco la ayuda del cielo. A mediados del año 1927 recibe la donación de un vasto terreno a 42 kilómetros de Varsovia, en el que deberá levantarse la «Ciudad de la Inmaculada», Niepokolanow, cuya fundación se inicia el 7 de diciembre del mismo año.
Algunos religiosos franciscanos, trabajando cual incansables hormiguitas, le ayudan a construir, ante todo, en el lugar central, una hermosa columna, y sobre ella colocan la estatua de la Inmaculada, como Reina de la ciudad, que le bendecirá, sonreirá y defenderá en todo lugar y en todo momento. Así quedó como consagradas la «Ciudad de la Inmaculada» en construcción.
(Continuará)
Fr. Buenaventura Meseguer, ofm
Consultorio religioso
Deseo saber por qué la Iglesia ha proclamado a San Francisco de Asís patrón de la Acción Católica.
Voy a contestarle con muy pocas palabras. Pues porque los Sumos Pontífices han visto claramente en San Francisco de Asís al imitador perfecto de Jesucristo y al Varón católico y todo apostólico cuya vida y acción se encaminaron por completo a la restauración del reino de Cristo en las almas. Esta es la razón que ha movido a los Sumos Pontífices a proponer al Crucificado de Alvernia como Caudillo a esa milicia que hoy florece en la Iglesia con el nombre de Acción Católica.
¿Complacida? Pues hasta la otra.
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He oído decir que el Ave María tiene mucho valimiento ante la Madre de Dios. ¿Haría el favor, Fr. Agnello, de decirme la razón?
¿Cómo no?... Efectivamente, el Ave María... es la oración que más agrada a la Madre de Dios y que más le obliga a dispensar sus favores, después de la oración dominical, el Padre Nuestro, según consta de muchas revelaciones, milagros y amorosas manifestaciones de la misma Real Señora. Tanto le agrada y tanto le obliga que aun el mismo demonio se atrevió a decir, cuando el proceso de canonización de San Francisco de Sales: «que si él tuviera un momento para recitar un Ave María, un momento de tantos que nosotros perdemos, para invocar a la Madre de Dios., él no sería demonio».
La razón es porque esta oración recuerda a la Madre de Dios los momentos más sublimes de su vida aquellos instantes en que se decidió a cooperar a nuestra Redención.
San Francisco de Asís no se cansaba de recitarla y San Alfonso María de Ligorio de recomendarla.
Rézala y recomiéndala tú -como ellos y experimentarás también su gran valimiento.
Fr. Agnello
Recogimiento
Que ni las distracciones, preocupaciones, afectos e impresiones externas profanen el templo de nuestra alma.
¡Recojámonos en Dios! Recoger es reunir en un centro cosas esparcidas, desparramadas, casi desordenadas.
¡Recojámonos a menudo!, desprendiéndonos de todas las cosas, para ser, ante todas las cosas y sobre todas las cosas, de solo Dios.
Que lo exterior no nos prive de lo interior. Lo de la tierra, de lo del cielo. Lo humano, de lo divino.
Así, encontraremos a Dios como Unidad amable, simplicísima. ¡soberana!
La estrella de Oriente
María Luisa y Fernando no cabían en sí de gozo. ¡Con cuánta ilusión esperaron este día! Hacía muchos meses que la abuelita y el papá les hablaban siempre de lo mismo. «Cuando vengan los Reyes tal vez tengáis una sorpresa maravillosa.»
Vivían en el campo desde la primavera. La salud de mamá se hallaba algo quebrantada y el médico lo había dispuesto así. El airecillo del bosque cercano, el murmullo perezoso del cristalino río, el canto melodioso de las aves y el mar verde esmeralda de la naturaleza que les rodeaba habían dado nuevos bríos a su sangre y a su fantasía...
Llegó el invierno, y en los nevados días en que los campos se adornan con sudarios de plata, ellos escuchaban la misma promesa de labios de la abuela, al amor templado y resplandeciente de la chimenea: «Cuando vengan los Reyes tal vez tengáis una sorpresa maravillosa.»
* * *
Aquella tarde no podían disimular su impaciencia. El médico había venido ya dos veces. Muy de mañana el papá había ido en su busca, y en la casa todo era ir y venir de gentes desconocidas...
María Luisa y Fernando esperaron, escondidos tras un mueble, el paso de la abuela, y cuando la vieron llegar salieron a su encuentro.
—¿Qué sucede, abuelita?—, dijo la niña.
—Hoy es cinco de enero—, agregó Fernando.
—Ya lo sé —repuso la abuela—. Y sé lo que queréis decir.
—Mañana es día de Reyes—, susurró María Luisa.
—Y tú nos habías dicho...—, comenzó a decir muy melosamente Fernandito.
—Que tal vez tendríais una sorpresa maravillosa —interrumpió la abuela—. Podéis contar con ella, pero habréis de retiraros a vuestras habitaciones hasta que yo os avise.
* * *
Se había hecho de noche y los niños se hallaban sentados tras los cristales de su dormitorio. El paisaje era a su vista como un mar ondulado de blancas lomas. Los árboles y caseríos mostraban sus galas de novia. El cielo resplandecía de estrellas, semejando una enorme bóveda de aluminio. En el horizonte una estrella gigantesca irradiaba su luz con cegadora intensidad. Los niños la contemplaban embelesados. Parecía que una mano invisible la empujase en el espacio, conduciéndola poco a poco sobre sus cabezas. De pronto. María Luisa se alzó, y estrujando su carita sobre el cristal helado exclamó:
—¡Se ha detenido en el tejado de nuestra casa!...
Fernando fue a unirse a su hermana y durante unos momentos permanecieron allí como arrobados. La voz del papá, que sonó dulcemente tras ellos, les sacó de su ensimismamiento.
—¡Esa es la estrella de Oriente!...
Se volvieron. Papá y abuelita los contemplaban sonrientes.
—¡La que guió a reyes y pastores hasta el pesebre en que había nacido el hijo de Dios!—, agregó la abuela.
—¿Entonces?...—, preguntaron los dos a un tiempo.
La abuela, tomándolos de la mano y haciendo un guiño al papá para que les siguiese, replicó así:
—Ya ha llegado vuestra maravillosa sorpresa. Seguidme en silencio.
Sin apenas posar sus plantas en el suelo, María Luisa y Fernando se acercaron hasta la puerta de la habitación en que hacía tres días su mamá se encontraba en el lecho. Con sumo cuidado. la abuelita fue abriendo la puerta.
—¿Y los juguetes?—, se atrevió a deslizar el pequeño al oído de su padre.
Este, con un gesto, le ordenó silencio, y siguieron adelante. En un rincón de la alcoba había sido instalada una cuna. María Luisa y Fernando se acercaron a ella casi sin aliento...
¡Oh maravilla!.., ¡Aquello sí que era una sorpresa extraordinaria!... Un muñequito diminuto., pero lleno de vida, movía sus manitas, extendiéndolas como si quisiera acariciar sus rostros. Sin atreverse a pronunciar palabra volvieron sus ojos a la abuela, que les contemplaba amorosamente. Ella, agachándose hasta quedar al nivel de los niños, les dijo con voz de misterio:
—La estrella ha traído para vosotros este hermanito; pero como es tan pequeñín, lo ha dejado al cuidado de mamá.
María Luisa y Fernando, no sabiendo qué contestar, se aproximaron de nuevo al borde de la cuna y contemplaron, silenciosos, a su nuevo hermanito. Más tarde, al quedarse dormidos en sus respectivos lechos, soñaron con una estrella esplendorosa a la que seguía una caravana de reyes y pastores que iban a postrarse ante el pesebre en que había nacido el hijo de Dios.
Al despertar hallaron su habitación repleta de juguetes. Pero tardaron mucho en tomarlos entre sus manos. Desde abajo llegaba hasta ellos el lloriqueo de un chiquitín, y en verdad que les parecía más bien el canto de un ángel.
P. P.
Noticias
Bodas de Plata del Colegio de San Antonio de Carcagente
Nuestro Colegio de San Antonio de Padua de Carcagente, abierto a la enseñanza media y comercial el día 18 de mayo de 1923, en la casa solariega de nuestro insigne bienhechor y noble patricio don Agustín García Oquendo, celebró con esplendor el XXV aniversario de su fundación los días del 4 al 18 del pasado octubre. La gran influencia cultural y religiosa que este Colegio ha ejercido en la vida carcagentina es tan evidente y manifiesta que no necesita comentario ni demostración. Basta decir, que casi todos los jóvenes de Carcagente, que en la actualidad ocupan cargos importantes en las distintas esferas sociales, han sido formados! en dicho Colegio.
Entre los actos organizados para celebrar tan fausto acontecimiento sobresalen el solemne quinario n San Francisco, los juegos florales, que fueron mantenidos por el elocuente orador y poeta laureado doctor don José Zahonero £ presididos por el delegado del Sr. Ministro de Educación Nacional, D. Eduardo Juliá, inspector de Enseñanza Media; por nuestro P. Provincial, Joaquín Sanchis Alventosa, y demás autoridades locales y del Colegio, y la función religiosa matutina del día 15, a la que asistieron las representaciones ya mencionadas y en la que actuaron, según programa, como celebrante, nuestro Padre Provincial, y como cantores, los estudiantes franciscanos de nuestra Seráfica Provincia de Valencia.
Que San Antonio continúe protegiendo eficazmente este Colegio, para que en su día podamos celebrar sus bodas de oro aún con más esplendor.
La festividad de San Francisco en Teruel
Con toda solemnidad se ha celebrado la fiesta de San Francisco en la iglesia de los PP. Franciscanos. A las 8'30 tuvo lugar la misa de comunión, con asistencia de la Venerable Orden Tercera y devotos del Santo. A las 11 horas, la misa cantada, oficiando en ella el D. Miguel Royo, Canónigo de la Catedral, ministrada por el P. Enrique Mompó y D. José Vicente, del Cabildo de Racioneros.
A ella asistió el Sr. Obispo y el Sr. Deán de la Catedral, D. Antonio Buj; el delegado del Sr. Gobernador militar; el Sr. Alcalde de la ciudad, D. Manuel Reig de Roig de Lluis; D. Antonio Morales, interventor del Estado en la R. E. N. F. E., y otras personalidades distinguidas, ocupando lugar preferente los señores ingenieros forestales, con todos los componentes del Cuerpo Forestal de la provincia, honrando a su patrón San Francisco.
El Sr. Magistral, don Luis Dolara, con su peculiar elocuencia cantó las glorias del Santo, siendo escuchado con grande atención y agrado por todos los concurrentes.
Al finalizar se rezó un responso por los difuntos del Cuerpo Forestal y una súplica al Padre San Francisco por la salud del señor Jefe de los ingenieros. Terminada la misa, el Sr. Obispo, revestido de pontifical, se trasladó al claustro del Convento, acompañado de todas las autoridades y concurrencia, procediendo a la bendición del monumento levantado en medio de dicho claustro. Antes de la bendición dirigió la palabra, explicando el significado de los diversos relieves que adornan el pedestal que sostiene la imagen de San Francisco y ensalzó el mérito de la obra, que es debida al genio artístico de un humilde religioso franciscano, Fr. Conrado Lucas Tobar, morador de esta comunidad, que con tanta ilusión y gusto ha sabido realizarla.
Terminada la ceremonia, los señores ingenieros de montes obsequiaron a la Comunidad e invitados con un vino de honor, que se sirvió en el comedor del Colegio, presidido por un hermoso cuadro de San Francisco, de Asís predicando a las avecillas del bosque, cuadro que ha sido realizado expresamente para estos actos por el excelente pintor el reverendo padre Fr. Eugenio Silvestre, profesor de dibujo de nuestro Colegio de Onteniente.
Profesiones religiosas
El día 7 del pasado noviembre hizo su profesión solemne en la iglesia de nuestro convento-colegio de Onteniente, el hermano lego Fr. Pascual Miralles Torró.
El día 26 de diciembre de 1948 hizo su profesión solemne, en Benisa, Fr. Estanislao Puig Costa, ofm, natural de Gata de Gorgos y profesor de nuestro Colegio de Teruel.
Que Dios les conceda la santa perseverancia.
Ejercicios espirituales
Los practicó con mucho fruto espiritual, bajo la dirección de nuestro P. Provincial, Joaquín Sanchis Alventosa, del 7 al 13 del pasado noviembre, en el Santuario de Nuestra Señora del Castillo de Cullera, la Venerable Orden Tercera de Penitencia de dicha localidad. Nuestra cordial enhorabuena.
Fr. José Francisco de la Virgen de Guadalupe Mójica, ofm
En una carta recién recibida de allende el Atlántico, un antiguo amigo americano nos informa (como ya lo han hecho las agencias periodísticas), que el celebérrimo cantor cinematográfico José Mójica se encuentra en Chile para dar varios conciertos de música sacra a beneficio de las obras de caridad.
José Mójica cambió, hace pocos años, la vida de Hollywood por la de un convento franciscana. De esta noticia sensacional se dudó. Hoy todo el mundo sabe que es cierta. José Mójica, mejicano, que empezó cantando en los coros de Jalisco, triunfó plenamente en la vida y en el cine. Es el protagonista de las películas «El rey de los gitanos», «Melodía de América», «Un capitán aventurero», «La cruz y la espada», «La canción del milagro», y otras.
A la muerte de su señora madre, en 1940, se retiró por espacio de diez días al convento franciscano de Chicago. En estos días de ejercicios espirituales cambió el rumbo de su vida. Poco después se entregó plenamente a Dios.
Para vivir más desconocido marchó al Perú y pidió al P. Provincial de la provincia franciscana de Los Doce Apóstoles ser admitido en la Orden Seráfica y precisamente en el estado humilde de hermano lego; pero la santa obediencia le hizo estudiar durante cinco años y el 13 de julio, festividad del apóstol del Perú, San Francisco Solano, del año próximo pasado 1947, fue ordenado sacerdote franciscana.
Mójica, el artista mimado por todos los públicos, hijo del Pobrecillo de Asís con el nombre de Fr. José Francisco de la Virgen de Guadalupe, canta ahora para gloria de Dios y bien del prójimo necesitado. Lo dice él: «No me metí fraile triste ni despechado, sino alegre y triunfante. En lo más elevado de mi cenit me arrebató la figura de San Francisco, el Seráfico, y la sonrisa de la Virgen Guadalupana.»
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