Una auténtica gloria franciscana
Carta abierta dirigida al P. Camilo Jordá, acerca de su interesante artículo sobre el Beato Francisco Gálvez
Rvdo. Padre: Con honda emoción por sentirme utielano, paisano indigno del cantó varón franciscano que evangelizó las lejanas tierras del Imperio del Sol Naciente, he leído el artículo que usted ha publicado en el número 257 de la bien cuidada revista LA ACCION ANTONIANA correspondiente al mes de mayo último.
Otro utielano, amante de las glorias de su tierra, perteneciente al esclarecido linaje de Ballesteros, en cuyos antepasados pueden hallarse vínculos familiares con el Beato Francisco Gálvez Iranzo, vino a traerme —conocedor de m¡ devoción y afán investigador sobre tan excelsa vida— la noticia de la nueva aportación histórica, que constituye su escrito, a la interesantísima biografía del más grande de los hijos de Utiel De sus líneas, trazadas con entrañable amor a la grandiosa figura y reconocida simpatía al lugar de su origen, he sacado una magnífica lección de entusiasmo que brindo a todos aquéllos que de algún modo sientan en su corazón la afectiva ligadura de la patria chica del heroico santo. Porque Utiel, que puede santamente enorgullecerse de tener un hijo en los altares, tiene olvidado cas¡por completo a quien será, juntamente con la Virgen del Remedio, su mejor valedor en el cielo
Dos puntos hay en su erudito trabajo sobre los cuales voy a permitirme cierta aclaración, quizá llevado de m¡afición histórica, sin pretender otra cosa que disipar cualquier posible error sobre la autenticidad de esta legítima gloria franciscana un poco anónima como muchas de las grandes figuras españolas de aquel incomparable siglo de oro en que sencillamente, sin aparente esfuerzo, lo mismo
se ponía arrogante un mundo a las plantas de los Reyes de Castilla, que se conquistaban con «humildad franciscana» miles y miles de almas de infieles para Cristo. La cuestión es intrascendente. Me refiero al segundo apellido del Beato
Gálvez, que he observado que usted le nombra Pellicer, y al año de su nacimiento, que indica en 1574.
La copia literal de la partida bautismal de nuestro santo, dice: «En la villa de Utiel, a quince días del mes de Agosto, año de mil y quinientos setenta y ocho años, se bautizó un hijo de Francisco Gálvez y de Juana Iranzo, su mujer. Llamósele Francisco. Fue su padrino N. López en la pila y todo lo demás, y madrina Jerónima de Gálvez, y Leonor de Almazán y Diego de Mata fueron testigos, vecinos de dicha villa. Yo, Juan de Pradas, clérigo que lo bauticé lo firmo de m¡nombre. Juan de Pradas, clérigo». En este valioso testimonio aparece de modo irrefutable que el año de su nacimiento fue el de 1578, y su segundo apellido, s¡usaba el primero de su madre, debe ser Iranzo y no Pellicer.
Mas no deben aceptarse estos datos sin hacer un poco de crítica. El documento transcrito ofrece toda garantía respecto a su veracidad. Ha sida tomado del opúsculo que publicó el P. Fernando Alcantarilla, de las Escuelas Pías, el año 1931, en Utiel, para despertar la devoción al insigne Beato, al cual se le hizo por aquel tiempo una imagen, casualmente salvada de la destrucción iconoclasta, y que en la actualidad se conserva en la Iglesia Parroquial de su ciudad. Este religioso, mártir durante la revolución marxista, hijo igualmente de Utiel y con residencia hasta el referido año de 1931 en su colegio calasancio, pudo con toda tranquilidad y tiempo investigar en los ricos fondos del archivo parroquial hasta encontrar la partida de bautismo a que aludimos, así como los antecedentes necesarios para identificar su personalidad; labor que a nosotros nos ha sido imposible realizar para hallar su exacta confirmación, por haber sido incendiado dicho archivo en 1936.
Por otra parte, el apellido Pellicer no es oriundo de la tierra del santo, n¡es fácil encontrar en ella personas que lo lleven. Por último cabe señalar que tanto esta diferencia patronímica observada como asimismo el anticipo en cuatro años de su nacimiento, no es extraño obedecieran a un error de su primer biógrafo, que luego se ha ido repitiendo sin posible enmienda por faltar la comprobación en la verdadera fuente. Esto explica la coincidencia errónea que apreciamos en el artículo del P. Lorenzo Pérez: «Mártires del Japón en 1623», publicado en el Archivo Ibero-Americano en 1923, número correspondiente a julio-agosto, cuya copia tenemos a la vista; en la Relación del P. Fr. Diego de San Francisco, contemporáneo del Beato, que usted sigue según nos dice, a la cual el P. Pérez hace también referencia, y en la reducida nota biográfica que aparece en el tomo 25 del Diccionario Enciclopédico de Espasa.
Hecha esta aclaración, que no importa a la esencia de su sustancioso trabajo, sólo me resta, querido Padre, el sumarme con todas mis fuerzas a esa loable iniciativa suya para gestionar la concesión de Misa y Oficio propios para el Beato que es timbre glorioso de las dos provincias vecinas, de Cuenca y de Valencia, pues s¡nació en el ámbito de la primera, perteneció por sus estudios y religión a la capital de la segunda; pidiendo a Dios en este Año Santo, la pronta canonización del ejemplar hijo de San Francisco que meció su cuna en utielana tierra.
Dios y el santo le paguen su interés y celo, y no olviden a éste, su afectísimo en el Corazón de Jesús que, pidiéndole perdón por este atrevimiento, besa respetuosamente su mano.
J. Martínez Ortiz
Valencia, julio de 1950.
El P. Joaquín Beltrán en www.franciscanos.org ha escogido la biografía de este autor comentando: Biografía extraída de José Martínez Ortiz, Biografía del mártir Beato Francisco Gálvez Iranzo, hijo de Utiel. Utiel 2001, 117 pp.- El Autor, como buen Cronista oficial de su ciudad, basa su obra en una abundante documentación investigada por él mismo o tomada de buenos historiadores, entre los que hemos de destacar al P. Lorenzo Pérez y sus publicaciones en Archivo Ibero-Americano.
Mójica busca vocaciones
Copiamos de una carta dirigida al R. P. Camilo Jordá:
Buenos Aires, 3 de mayo de 1950.
Muy recordado Padre Camilo: ...Su hermano en San Francisco, antes actor de cine y cantante famoso, Mójica, ha venido de Lima invitado por el Emmo. Cardenal Copelo para promover una campaña de vocaciones sacerdotales. Por la emisora «Belgrano», en una cadena gigante de radioemisoras, dijo entre otras muchas y lindas cosas:
«Nuestras juventudes, con los ojos puestos en las cosas materiales, desdeñan el sacerdocio considerándolo como una locura y se empeñan en la verdadera locura, la trágica lucha por la fortuna, que muy pocos alcanzan. Yo, que he pasado por todas las alturas que la tierra brinda al hombre y que he tenido en abundancia todo lo que la juventud actual sueña tener, vengo a decir que todo el oro del mundo, toda la fama, todo el poder, todo el aplauso y todos los placeres, no valen lo que vale una hora al servicio de Cristo...
Estoy convencido de que existen en el mundo muchos hombres que tenían vocación sacerdotal y no lo han seguido... Una tercera parte de los jóvenes lleva en sí me atrevo a decir, el germen de la vocación religiosa... la vida religiosa y el sacerdocio son la más sabia inversión de nuestros talentos y dones...»
Varios diarios porteños, al comentar las alocuciones del P. José de Guadalupe Mójica, expresaron su emoción al oír a una voz que puede hablar del mundo y sus miserias y que lanza al espacio la llamada de Jesús: «Ven y sígueme».
Además de sus interesantes y macanudas alocuciones, dio varios recitales de canto por la misma cadena radiofónica acompañado al piano por Fray Pacífico Chirino, notable compositor de su Orden de música litúrgica.
Bendiga, P. Camilo, a esta familia que se sentiría muy honrada s¡nuestro pibe, que usted bautizó, llega a ser sacerdote.
Raúl Setien
Restauración de una cruz en Santo Espíritu del Monte
A la caída del sol vivificante del espléndido día 24 de julio, en el Convento de Santo Espíritu, tuvo lugar el solemne acto de bendecir una bellísima Cruz erigida junto al camino que lleva en derechura de la villa de Gilet al Convento, en el montículo umbral del valle de Toliu, donde flota entre pinos y romeros la mansión de los frailes observantes de la Regia del bendito Francisco de Asís.
La Cruz restaurada es de cantería, de arquitectura renacentista de bella factura, el Signo de la Redención forjado de artísticos hierros sobre esbelta columna. Fue izada esta Cruz por la fe de un devoto en la plazoleta del Monasterio en 1762, y allí era venerada hasta que llegaron los sangrientos días de 1936 que fue profanada y demolida por gentes de alma podrida.
La restauración de la Cruz ha sido hecha a expensas de la Hermandad de Caballeros Cruzados de Santo Espíritu en desagravio de las ofensas a la Cruz de Cristo, siendo un monumento que embellece aquellas singulares soledades donde exhalan sus virtudes, perfeccionando su santidad los humildes hijos del Serafín Humanado.
La tarde, cielo y sol, y la paz inconmovible del valle, se asocian al acto de la inauguración. Dio principio la ceremonia en la iglesia conventual oficiando de preste el muy Reverendo Padre Joaquín Sanchis, Ministro Provincial, y en procesión nutridísima formada por la Comunidad y los Caballeros Cruzados dando al aire el rezo de las letanías de los santos para impetrar del Cielo la lluvia benéfica para los campos, a comitiva religiosa acabó el rezo de las rogativas en el lugar del emplazamiento de la Cruz.
Seguidamente, el hermano Rector de los Cruzados, en breves palabras expresa los afanes cariñosos que profesan al Convento, hace donación en nombre de la Hermandad a los PP. Ministro y Guardián del monumento siendo el tercero levantado en el transcurso de once años por los Caballeros Cruzados en tan pintoresco paisaje, en alanbaza de Cristo y de su santo siervo Francisco, exaltador de la evangélica pobreza.
Habla después con sencillez encantadora el cruzado señor Bayarri, describe la belleza y espiritualidad del valle franciscano, y dedica un emocionante canto a la resurrección gloriosa que alcanzan los mártires de la fe, como simboliza esta Cruz rejuvenecida.
El P. Guardián Bernardino Cervera, agradece con palabras efusivas las obras realizadas por los Cruzados en el Convento de Santo Espíritu, irradiador de la Doctrina de Jesús.
Bendijo el monumento con las preces rituales el P. Ministro dando al terminar un ósculo de veneración a la Cruz que todos los que asisten imitaron. Puso fin al acto el P. diciendo: «que los Frailes de Santo Espíritu, en el basamento de la Cruz, grabarán el nombre de la Hermandad de Caballeros Cruzados para perpetuo recuerdo de la ayuda bienhechora prestada en la restauración del histórico Monasterio».
José María Calvo
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