Cuento oriental
El Gran Kan de Persia y su bombo
Le llamaban Magnánimo, no porque mera éste su nombre, sino porque en sus treinta años de reinado había enriquecido y engrandecido las ciudades de su vasto imperio.
Mas él no se hallaba satisfecho, por la razón de que ninguno de estos monumentos hablaba, antes bien permanecían silenciosos, fríos, inertes, al paso que el gran Kan hubiera deseado que repitieran de continuo su nombre y proclamasen oralmente su magnificencia y su esplendor.
Este pensamiento ocasionaba en él un continuo tormento y prolongado sufrimiento; no le faltaba nada, es verdad, mas no se sentía feliz, pareciéndole que carecía de todo, si no encontraba alguien que cantara sus glorias.
Se le ocurrió a este fin convocar a todos los sabios de Persia para saber con qué medio se podría glorificar su nombre y exaltar su liberalidad por todos los ángulos del imperio.
Diversas y variadas fueron las propuestas de los sabios. Uno propuso el construir un gran palacio que constituyera la octava maravilla del mundo, mas el proyecto no fue aceptado: el palacio, en efecto, no podría emitir voces articuladas. Otro manifestó el propósito de abrir un gran río del uno al otro extremo del imperio; este designio fue igualmente rechazado, pues las aguas hubieran susurrado, es verdad, mas no pronunciarían el nombre del gran Kan.
Múltiples y variadas fueron las propuestas: ninguna, sin embargo, respondía al ideal del emperador. El Kan, a su vez, propuso el proyecto de fabricar un gran bombo de dimensiones iguales a las de su vasto imperio, que sonando continuamente repitiera en una virada gama de tonos el nombre del gran Kan.
"No es posible fabricar semejante instrumento —replicaron á una los sabios—; y si bien se llegara a construirse, todos quedaríamos encerrados dentro del bombo; de este modo, lejos de percibir su sonido, moriríamos todos en breve asfixiados.
Se presentó por fin un general del imperio, quien, comprendiendo el pensamiento del soberano, se acercó a su trono y tras haberse postrado por tres veces en tierra y obtenida la licencia para hablar, dijo en voz alta:
—"Señor, yo he descubierto el secreto que tú deseas; mas necesito de dos cosas." —
¿Cuáles son? —replicó el gran Kan.
—"La primera: un espacio de tiempo de dos años" —respondió el general.
—"Te concedo aún diez y más, si es preciso" —le contestó el gran Kan.
—"La segunda: la llave de tus tesoros."
—"No sólo te daré la llave de mis tesoros, mas serás el señor de todas mis riquezas, y de todo cuanto te prometo son testigos los sabios del reino."
—"Pues bien —exclamó el general con cierto aire de triunfo—; dentro de dos años los hombres del imperio al unísono, cual un gran bombo, te ensalzarán y glorificarán."
El día siguiente, tomó el general de los depósitos reales todo el dinero que era posible trasportar en una serie larguísima de camellos enjaezados con regios aderezos.
Comenzó el general a recorrer todos los países del imperio; reunidos los pobres de cada ciudad, a uno le daba una finca, a otro le proveía de vestidos, a éste le ocupaba en ciertos empleos, a aquél le daba monedas a fin de que pudiera vivir.
En menos de dos años recorrió los principales centros del imperio prodigando por doquiera copiosas limosnas. Se tornó a la capital y se presentó ante el gran Kan; alegre y jubiloso le anunció la existencia del gran bombo que resonaba por todo el imperio y rogó a su señor se dignara percibir su sonido.
El gran Kan se complació sobremanera por la fausta noticia y fijó el día en que principiaría la visita del imperio a fin de ver y contemplar la acción del general.
En el Ínterin, el general avisó anticipadamente a las ciudades él viaje del gran Kan, y cuantos fueron agraciados por la liberalidad imperial, se hallaban presentes a la llegada del soberano.
El día prefijado salió el gran Kan acompañado de su comitiva regia. Apenas hubo traspasado los umbrales de su palacio, cuando una fila larga, numerosa, compuesta de hombres, mujeres, ancianos y niños se dirige hacia el Kan, los cuales, como vieran a su rey, con voces de júbilo y alegría, comienzan a exclamar: "¡Viva el soberano! ¡Salud a nuestro rey!". Y la fila de una ciudad se unía con las masas y muchedumbres de otras ciudades vecinas formando una serie continua que sin cesar aclamaba al soberano.
El Kan legó en su testamento, como herencia a sus sucesores y a todos los hombres el principio de que tan sólo la beneficencia y liberalidad es la voz perenne de bendición que hace al hombre feliz.
Fr. Angélico
Noticias
Distinción al Obispo de Teruel
En carta fechada el 18 de diciembre de 1951, su eminencia el Cardenal Canali, comunica a su excelencia reverendísima Fray León Villuendas Polo, ofm, Obispo de Teruel, su designación como alto dignatario de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro, por su importantísima cooperación en favor de los Santos Lugares de Tierra Santa. El Cardenal Canali —gran maestre de la Orden— acompaña a su carta el breve con la designación. Reciba nuestra enhorabuena.
Fr. Joaquín Sanchis, en Valencia.
Procedente déla Argentina, a donde fue a girar visita canónica a los conventos de nuestra Comisaría de San Antonio, llegó a Valencia, el día 12 del pasado enero, nuestro M. R. P. Provincial, Fray Joaquín Sanchis Alventosa.— Bienvenido sea.
Plaza de Pío XII en Barcelona
La
plaza que ha de formarse en el cruce de la avenida del Generalísimo y la de la Victoria, llevará el nombre de Pío XII, según acuerdo del Ayuntamiento de Barcelona.
Según declaración del señor Alcalde, será la manera de expresar al Sumo Pontífice el agradecimiento de la ciudad por el honor a ella concedido por el Papa Eucarístico Internacional, al escogerla como sede del Congreso
Oración radiada por la paz del mundo.
El Presidente Truman ha recibido una carta de una niña de trece años, proponiéndole que al sonar la hora del mediodía se interrumpa en todas las emisoras el programa, radiofónico, á fin de que los oyentes ofrezcan en esa hora sus plegarias al cielo en favor de los pobres soldados que luchan en tierras de Corea. Dicha propuesta fue aceptada, y en una de las emisoras norteamericanas, cada mediodía se deja oír la voz de una inocente y tierna niña que, a través del micrófono eleva al Altísimo su oración por la paz del mundo.
Un centro de educación para el cercano Oliente.—El Consejo ejecutivo de la UNESCO ha decidido abrir un centro de educación, llamada de base, para el Cercano Oriente, en Egipto. Este establecimiento será uno de los centros que la UNESCO se propone crear en diversas regiones para elevar el nivel de vida de las poblaciones, dándoles la educación base. Tendrá por objeto formar maestros y proporcionar el material de enseñanza que reclaman las necesidades de los países del Cercano Oriente.
El Consejo ha invitado a participar en los trabajos del Centro a la Arabia Saudita, el Irak y Siria.
Florecillas Franciscanas
Las "Florecillas Franciscanas", del Rvdo. P. Juan Bautista Gomis Casanova, tienen una cualidad fundamental en toda obra literaria: el interés, cualidad que por sí sola acredita la existencia de un verdadero escritor. El arte para minorías es la impotencia disfrazada de superioridad propia y de incomprensiones ajenas. El auténtico literato, trabaja para todos los tiempos y para todos los públicos. Su labor se dirige no sólo al cerebro de los eruditos, sino a los corazones de los indoctos. Y para eso necesita dos armas insoslayables: la primera, el interés; la segunda, la emoción. El interés presupone amenidad e incluso intriga; la emoción, humanidad, realismo. Todas estas facetas del más puro arte abundan en el libro "Florecillas Franciscanas", y a ello se debe el gran éxito conjunto de público y de crítica alcanzado por su ilustre autor, quien ha vuelto a dar vida en sus páginas a escenas de una ternura y una piedad edificantes y deliciosas; a sucedidos graciosos, finalmente humorísticos; y a narraciones poéticas, de un dramatismo sobrio y viril, entre las cuales sobresale, por lo conmovedor de la circunstancia narrativa, el martirio de Don Enrique Gomis, hermano del autor, episodio que refleja, además de pluma maestra, la siniestra psicología • de los enemigos de Dios y de España..
José Baró Quesada, Periodista y abogado.
Bendición por radio
El día S del próximo mes de marzo, Dios mediante, será ordenado de sacerdote en Roma, Fr. Juan José Baydal, ofm. Ese mismo día a las 9 de la noche enviará su saludo y primera Bendición sacerdotal por medio de la Radio Vaticana.
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