En el día del Papa

"La Iglesia tiene una política propia nunca desmentida; reclama un puesto en la sociedad como salvaguardia; y elemento esencial de la civilización". (Paúl Allard Histoire des Persécutions.)

Paso a la dinastía de los 266 príncipes cuya plena eficacia, dominando todas las centurias y sobreviviendo a todas las ruinas, declara su alta alcurnia que entronca con lo divino. En la portada de sus anales se puede poner como substrato de sus gestas la frase anacefaleósica enjuiciadora del Evangelio hablando del divino Fundador «Pasó haciendo bien», vestida de la hermosura de la verdad y de la fortaleza de la virtud.

Hermosura de la verdad. — Rutilante de luz que, emanada de las cimas dé la gloria, reverbera en su frente y centellea en su mirada, con la gracia en los labios, baja a los anfiteatros y sube a los pretorios, penetra en las ágoras y los foros, reclama asiento en las universidades y en ofensiva irresistible tritura el paganismo imperial y derriba las divinidades del Panteón romano. Ella ve avanzar las hordas bárbaras que, arrancando de las selvas de Panonia y Germania, irrumpen con clavas en las manos y fiereza en el pecho, y en lugar de los pactos vergonzosos a lo Arcadio y Honorio, sale a su encuentro, como San León ante Atila, y con la majestad del Pontificado les detiene; con su magisterio les ilustra y con su unción les bautiza al godo en Toledo, al sicambro en Reims, al anglosajón en la orilla del Támesis.

Ella, encontrando eco en todas las lenguas, destaca a Patricio a Irlanda, a Agustín a Inglaterra, a Dionisio a las Galias, a Bonifacio a Germania, a Ascario a Escandinavia, a Cirilo y Metodio a Eslavonia. Y llega la potencia de su voz a los icebergs de los mares nórdicos, se oye en los abrasadores desiertos del África, se derrama por las pampas de América y retumba en los bosques australianos. Ella en las magnas Asambleas ecuménicas pulveriza el gnosticismo, desenmascara la gárrula sofistería, aplasta la filosofía materialista y fulmina el rayo de su ira contra la impudencia del protestantismo. A los espíritus equivocados les orienta en sus desvaríos, a los ansiosos les resuelve los enigmas y a todos les troquela la conciencia en los moldes de la virtud.

Ella, en fin, amante del arte, bendice la gubia y el pincel, el diapasón y la plomada, para que Mena y ¡Mora nos tallen Crucifijos y Dolorosas, Velázquez y Murillo nos pinten Cristos e Inmaculadas, Vitoria y Palestrina roben melodías a los ángeles y las trasladen al pautado, Mauricio de Colinia, el poeta en piedras, haga florecer los bloques en afiligranados calados y airosas torres y Buonarroti lance a los espacios la gigantesca cúpula de la Catedral del Papa, con aspiración de romper las nubes y conquistar el cielo.

Fortaleza de virtud. — La historia de la Iglesia es él drama de la voluntad; firmeza de granito, resistencia de acero. Desde su cuna, mecida por el oleaje de la persecución y arrullada por el huracán del odio, fue siempre el blanco obligado de las iras del Averno. De tempestad en tempestad, respirando aire de tormenta, pocas veces bajo cielo azul. Apenas brotada del costado de Cristo, en cuanto pide vía en el concierto de las gentes, la obstrucciona el imperio, representado por déspotas sádicos, siniestros histriones como Nerón, feroces chacales como Diocleciano. De los 32 primeros Papas, 30 decoran la Sede romana con la púrpura del martirio y dos con la abnegación del ostracismo. Y en total 83 Papas santos, es decir, heroicamente virtuosos.

Ella sintió el desgarre del cisma cuando la impostura escindió el velo de la unidad, sublevándose contra el ejercicio de un señorío auténtico, emanado de un derecho divino. Ella resistió la insolencia de las majestades irreverentes con el Non Possumus, cifra suprema del heroísmo; lo pronunciaron San Gregorio II contra León III el Isáurico; San Gregorio VII contra Enrique IV de Alemania; Alejandro III contra Federico I Barbarroja; Bonifacio VIII contra Felipe el Hermoso de Francia; Clemente VII y Paulo III contra Enrique VIII dé Inglaterra, Felipe el landgrave de Hesse y otros príncipes alemanes; Pío VI y Pío VII contra Napoleón I; Gregorio XVI contra Nicolás I de Rusia, y Pío IX contra Víctor Manuel. Bello pensamiento el de Federico Mistral «La virtud encuentra su gloria en la persecución, como la bandera en sus jirones. ¡Saludad el honor que salvó el derecho contra la tiranía!»

Pasad, Vicarios de Cristo, bajo los arcos ovaciónales levantados por vuestros hijos frente a los monumentos erigidos por vosotros a la Virtud y a la Ciencia, entre las tumbas de vuestros enemigos caídos. Pasad, que en este gesto triunfal os sorprenderá el quebrarse de los ejes del mundo y rasgarse el azul de los cielos, porque sois el fruto de una plegaria de Cristo «Pedro, yo he rogado por ti». Mientras nosotros, al contemplar ese desfile de majestad única en la historia, nos sentimos invadidos por la evidencia de lo divino que proyecta su sombra protectora sobre la Santa Iglesia, y en la exaltación de un legítimo orgullo aplaudimos al gran O'Connell, cuando contestaba a aquella jauría de protestantes que en el Parlamento de 1830 intentaba denostarle llamándole papista «Señores diputados, Daniel O'Connell, el libertador de Irlanda, se gloría de ser papista». Mientras comprendemos el alborozo de nuestra Santa Teresa la grande, cuando al expirar exclamaba «¡Al fin muero hija de la Santa Iglesia!»

Vicente Monroy Alaguero
Redentorista

San Juan de Capistrano

San Juan de CapistranoNació en Capistrano (Italia) y murió en 1456. Este año se celebra el V centenario de su muerte (1456-1956). Cursó leyes en Perugia. En 1412 fue nombrado Gobernador de Perugia por el rey de Nápoles Ladislao. Al estallar la guerra (1416) entre esta ciudad y los Malatesta fue enviado de Embajador a éstos con proposiciones de paz, pero ellos le hicieron prisionero.

De este contratiempo parece que se valió la divina Gracia para hacerle entrar en sí mismo y abandonar el mundo, ingresando en la Orden Franciscana el 4 de octubre de 1416. En ella tuvo por profesor de Teología a San Bernardino de Siena y recibió las sagradas órdenes en 1425. Entonces empezó su vida verdaderamente apostólica, trabajando incesantemente hasta su muerte por la salvación de las almas. Recorrió a este objeto toda Italia, arrastrando a las muchedumbres a tal extremo que muchas veces se veía precisado a predicar al aire libre por no haber locales de bastante capacidad, como sucedió en cierta ocasión en Brescia, donde tuvo un auditorio de 126.000 almas, y en otra se le trajeron 2.000 enfermos para que pusiese sobre ellos las manos, pues era fama que gozaba del don de la curación.

Como su maestro Bernardino de Siena, propagaba ardientemente la devoción al santo Nombre de Jesús, lo que le valió ser acusado de hereje junto con aquél. Aparte de su gran actividad en la predicación de la palabra divina, se consagró, en unión de San Bernardino de Siena, a la reforma de la Orden de San Francisco, de la que fue nombrado Vicario General en 1435. Poco después, al visitar los conventos de Francia, se avistó con Santa Coleta, la reformadora de la segunda Orden de las Clarisas Pobres, a la que alentó en su obra. Desempeñó varias legaciones de la Santa Sede.

Fue requerido por la Dieta de Francfort para que asistiese a las deliberaciones de la misma relativas a la Cruzada contra los turcos, para libertar de su yugo a Hungría, siendo el alma de éstas. Por fin estuvo presente en la batalla de Belgrado y dirigió -el ala izquierda del ejército cristiano que luchaba contra los turcos. Fue beatificado en 1694 y canonizado en 1724. Escribió algunos libros, especialmente contra, las herejías de su época.

[Imagen de San Juan de Capistrano de la web de la Parroquia de San García Abad]

Pilatos Judas
PILATOS.— El procurador romano cobarde que condenó a Jesús a morir clavado en una Cruz. JUDAS.—El discípulo traidor que vendió al Divino Maestro por treinta monedas de plata.

Papa Pío XIIDía de gozo

El día 2 de marzo, S. S. Pío XII cumplió el 80 aniversario de su nacimiento y el 27 de su elevación al Solio Pontificio.

La Acción Antoniana celebra con gozo tan fausto acontecimiento.

Que el Señor nos lo conserve para bien de la Iglesia y le haga feliz en la tierra y bienaventurado en el cielo.

[Foto de Hispanismo.org]

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