Índice del número 37

Julio de 1923. Año 4º. Director: Fr. Francisco Lloréns, ofm

El nuevo señor Arzobispo

Ya una ráfaga de alegría espiritual, del más puro y vivo entusiasmo ha recorrido de un extremo a otro la archidiócesis valentina al volteo de las campanas que anunciaron el 23 del pasado mes de Junio la toma de posesión, por poderes, de D. Prudencio Meló y Alcalde, de esta gloriosa Sede que ocuparon Santo Tomás de Villanueva y el Beato Juan de Ribera.

Todos los hijos de esta bendita tierra ven en el nuevo Pastor que la Providencia nos envía, al elegido por el Espíritu Santo para regir la Iglesia valenciana, al que viene en el nombre del Señor a iluminar nuestras pisadas, a dirigirnos, a salvarnos.

Las autoridades, el clero y el pueblo, y éste sin distinción de clases y opiniones, tributarán al Dr. Melo el domingo, día 8, del presente, en que hará su entrada solemne en nuestra ciudad, un ferviente homenaje. Será un nuevo día de gloria para la causa católica que tantos ha presenciado ya Valencia este año. La multitud llenará las calles y plazas que recorra el nuevo Arzobispo, vitoreándole y aplaudiéndole, saludándole y contemplándole con amor y sagrado respeto porque verá con los ojos de la fe la aureola divina que circunda su augusta figura.

Pero no es esto solo: sabe además Valencia que el privilegiado talento y las extraordinarias virtudes del nuevo Prelado son augurio feliz y seguro de una era de prosperidad, de paz y de gloria para nuestra querida diócesis.

D. Prudencio Melo Alcalde

D. Prudencio Melo Alcalde
Nuevo Arzobispo de Valencia

Nació en Burgos el 27 de Abril de 1860. Recibió el Presbiterado el día 21 de Septiembre de 1883, y en Octubre siguiente fue nombrado vicesecretario de Cámara del Arzobispado de Burgos, de donde ha sido, además, Catedrático, Fiscal, Provisor, Vicario y juez Metropolitano. En 1898 ganó la canonjía Lectora!. Preconizado Obispo titular de Olimpo y Auxiliar de Toledo el 19 de Diciembre de 1907, fue consagrado el Domingo 29 de Marzo del año siguiente en la Catedral de Burgos por el Sr. Cardenal Aguirre. Preconizado el 18 de Julio de 1913, Obispo de Vitoria, hizo su entrada el 7 de Diciembre siguiente. Fue nombrado Obispo de Madrid-Alcalá el 4 de Diciembre de 1916; tomó posesión el 29 de Marzo de 1917, e hizo su entrada solemne en la Corte el 22 de Abril del mismo año. En 14 de diciembre del año pasado, fue preconizado Arzobispo de Valencia.

La Acción Antoniana, besa respetuosamente el Anillo Pastoral de su nuevo Prelado, y al mismo tiempo que hace protesta de la más firme e inquebrantable adhesión a la sagrada persona y enseñanzas de su Pastor, eleva al cielo sus humildes oraciones para que el pontificado del doctor Meló sea próspero y venturoso.

Os daré pastores según mi corazón

Jeremías 3, 15

Según el corazón de Dios..., corazón puro, casto, leal y amoroso; corazón que rige sin tiranía, y atrae las almas con el poder del amor, y las apacienta en los eternos prados de la verdad; corazón limpio de humanos intereses, bañado siempre con las generosas aguas del sacrificio, custodio fidelísimo de la santa y divina amistad de las almas; corazón, en fin, de amigo leal y sincero que se deja abrir por la lanza en la cruz, para que lean en él amigos y enemigos los pensamientos de Dios. ¡Dichosa grey que merece ser gobernada por tal pastor!

No lo merecen así los pueblos de nuestros días; no merecen un pastor según el corazón de Dios. Entre el que gobierna y el gobernado, entre el que manda y el que obedece, entre el superior y el súbdito debe existir semejanza interior de vida; comunidad de ideas, de sentimientos y propósitos; igual alteza de miras y de fines. Las almas de pensamientos y afectos encontrados se repelen con mayor violencia que las electricidades que llamamos de un mismo nombre. ¡Y el corazón de los pueblos modernos dista tanto de Dios! ¡Dista tanto de aquel pastor santo que rige su hato amado sin honda ni cayado! ¡De aquel espíritu de sacrificio con que el divino Jesús subió al Calvario y se inmoló por sus ovejas y se hizo pastor eterno de ellas! El mundo moderno ha perdido el gusto de lo divino, el gusto de la verdad y del bien; no entiende sino de la vil y grosera vida sensual; está demasiado materializado para dejarse gobernar por la libre y suave ley del amor santo y por la inmutable norma de la verdad.

Y, sin embargo, esa es la verdadera ley de las almas, la única que une a los seres libres con lazo indisoluble.

¡Levántate, pueblo cristiano, grey predilecta del Señor! Rompe los lazos de los intereses terrenos egoístas; rompe las cadenas que te sujetan a la materia y a tus caprichos, y disponte a seguir el silbo amoroso del pastor santo que te lleva a los prados eternales, del pastor según el corazón de Dios que te apacienta con doctrina y verdad. Dios no niega ese pastor a los pueblos que se hacen dignos de él; Dios ha prometido darlo, y lo da infaliblemente, cuando sus fieles ovejas lo necesitan, y con sentido afecto se lo piden, y con sinceras ansias de mejorar su vida lo merecen.

Sé, oh pueblo cristiano, grey humilde y codiciosa de tu bien, y el Señor te dará pastores según su corazón, te dará pastores como el dulce, santo, prudente y amable Doctor San Buenaventura.

Fr. Antonio Torró, ofm

Al buen Jesús

En la Primera Comunión de mi sobrino Enrique Mompó.

Buen Jesús mío, Niño gracioso,
henchida el alma tengo de amor,
seguí tus huellas y al fin dichoso
te hallé en mi pecho: sois mi Señor.

¡Que hermoso eres, Niñito mío!
Sois la mas pura flor del Edén;
miro tus gracias y me sonrío,
¡que gozo sienten los que te ven!

Candor de lirios hay en tus sienes,
son tus mejillas de nieve y grana,
tanta dulzura en tu boca tienes
que es de la dicha rica fontana.

Esos tus ojos son ojos bellos,
que si me miran con luz divina
yo ansío verme y mirarme en ellos:
mírame siempre luz matutina.

Mas no me mires con rostro airado,
mírame siempre con faz serena,
y si sonríes de amor prendado,
yo tendré el alma de gozo llena.

Yo soñé verte volando un día
entre las flores de tu jardín;
¡Qué hermoso estabas! yo me moría,
pues no gozaba de ese festín.

Lleno de anhelos ardió mi pecho,
que buscarte, corriendo fui;
cogí las flores y formé un lecho
que está en el alma, y es para ti.

¡Niño divino! sois ya mi dueño;
ven a gozarte en mi corazón:
yo al despertarme de aquel mi sueño
vine a buscarte en la Comunión.

¡Qué dicha siento, luz de mis ojos!
Ya no hay pesares, no siento penas,
con tus delicias tú mi alma llenas.

Ya de mi pecho no quieras irte,
yo enamorado tuyo seré;
a donde vayas, quiero seguirte
para ofrecerte mi amor, mi fe.

Bendito seas, Niño gracioso,
yo de tus gracias prendado estoy:
y en este día tan venturoso
esta es la ofrenda que yo te doy:

Mi alma toda, toda mi vida,
todo lo mío sin excepción,
y con el alma fiel y rendida
también te ofrezco mi corazón.

Fr. Manuel Balaguer, ofm

Después de las fiestas

La jornada antoniana

Con verdadera satisfacción tomamos la pluma para reseñar, siquiera sea brevemente, las fiestas cívico-religiosas, que tuvimos ocasión de presenciar desde el 4 hasta el 14 del pasado Junio, en honor del esclarecido franciscano San Antonio de Padua, con que le han obsequiado las asociaciones «Pia-Unión, Juventud e Infancia» que le reconocen como su celestial Protector y que se hallan establecidas en la iglesia de San Lorenzo, de esta ciudad.

El Novenario

Siguiendo tradicional costumbre, la festividad del glorioso Taumaturgo fue precedida de un novenario que resultó solemnísimo. Los sermones se confiaron al P. Buenaventura Arener quien con su peculiar estilo, galanura de frase y sólida doctrina disertó admirablemente sobre la Fe, Esperanza y Caridad, haciendo atinadísimas aplicaciones de estas tres virtudes a los asuntos de actualidad y demostrando que la práctica de las mismas llevó a la santidad al Santo de Padua.

Ello, unido a la arrebatadora elocuencia del Padre Arener, hacía que cada noche se viera en el hermoso templo mayor concurrencia de fieles, ávidos de escuchar la autorizada y persuasiva palabra de tan notable orador sagrado.

La Comunión de la Infancia

El domingo, día 10, tuvo lugar la Comunión de la Infancia Antoniana, acto que resultó altamente tierno y conmovedor.

Celebró la Misa y administró la Sagrada Comunión a varios centenares de niños y niñas, Fray Francisco María Cervera, Obispo de Fessea, Administrador Apostólico de Marruecos, y durante el Santo Sacrificio, el reverendo Padre Buenaventura Arener pronunció con gran sencillez, asequible a la inteligencia de los niños, una hermosa y sentida plática.

Se acercaron por vez primera a la Sagrada Mesa los angelicales niños Vicente y María Santamaría Lloréns, hijos de nuestro querido amigo y suscriptor don Juan Bautista Santamaría, las niñas María Urdiel Martín y María Barragán Solas y el niño José Peris Sanchis, hijo de nuestros estimados amigos y suscriptores D. Ramón Peris y Dª Consuelo Sanchis.

El martes, 12 fue el último día de novenario y ante un auditorio numeroso y distinguido el P. Arener coronó su acabada labor oratoria con un discurso repleto de sana doctrina y de belleza literaria. En la reserva ofició el señor Obispo de Fessea, a quien asistieron con capa de Presbítero Asistente el Guardián, P. Benjamín Reig, y como diáconos, los PP. Justino Candela y Francisco Forteza.

Terminado el ejercicio, la brillante música La Artística recorrió la carrera de la procesión, ejecutando alegres pasodobles.

La fachada y campanario de la iglesia ofrecían hermoso aspecto, por la iluminación eléctrica que lucían.

Día de San Antonio

El hermoso templo no se cerró en todo el día, y desde las primeras horas de la mañana se vio invadido por multitud de fieles que acudían gozosos a postrarse a los pies del Santo de los milagros, cuyo altar, magnífica y artísticamente adornado e iluminado eléctricamente con refinado y exquisito gusto, ofrecía soberbio golpe de vista.

También el templo lucía sus mejores galas resultando de muy buen efecto los grupos de palmas y flores con que se cubría la barandilla de la cornisa.

El presbiterio ostentaba asimismo precioso adorno, pues de sus barandillas arrancaban grandes arcos formados de flor natural: hermosa y artística guirnalda pendiente del Tabernáculo servía de marco a artísticos y monumentales ramos de flor blanca, ofreciendo todo ello un conjunto bellamente hermoso.
Las respetables y piadosas señoras que forman la junta de la Pía-Unión, así como las bellas y distinguidas señoritas de la Juventud, encargadas del adorno de la iglesia, merecen los mayores elogios y con justicia se los tributamos, por el derroche de gusto delicado y de arte exquisito que con esta ocasión manifestaron.

A las ocho, fue la Misa de Comunión que celebró el Padre Superior de la Comunidad, quien en vista de la muchedumbre allí congregada, hubo de suspender la plática y estuvo distribuyendo la Sagrada Forma próximamente una hora, a la vez que casi de continuo se administraba en la Capilla del Santo, que es la de la Comunión.

A las diez y media comenzó la Misa solemne, en la que ofició de Pontifical el P. Francisco Mª Cervera, Obispo-Administrador Apostólico de Marruecos, a quien asistieron los padres de la Comunidad, dirigiendo el pontifical el Subsacrista de la Metropolitana, don José Prats.

Después del Evangelio ocupó el púlpito el sabio catedrático de Teología Dogmática del Seminario de Segorbe, P. Luis Colomer, que justificó una vez mas que es justa y merecida la fama que goza de buen orador.

En la solemnidad actuó escogida capilla de música que interpretó la Misa de Goicoechea, las juntas directivas ocuparon asientos distinguidos y el templo se vio atestado de fieles.

Por la tarde

Desde mucho antes de la hora anunciada, los alrededores de San Lorenzo y la carrera de la procesión se vieron invadidos por la multitud.

A la hora anunciada se verificó la tierna ceremonia de bendecir los lirios, y seguidamente comenzó a organizarse la procesión, que resultó lucidísima por todos conceptos.

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Imagen de la Purísima con las niñas que recibieron por primera vez el Pan de los Ángeles

Abrían la marcha el carro de la olorosa «enramá», que iba esparciéndose por el pavimento; la guardia municipal montada; «les banderoles»; los enanos; dos artísticos carros triunfales, en los que iban representados: la Inmaculada, por la hermosa niña Teresita Santamaría, y San Antonio, por el niño Jesús Maroto González, y los gigantes.

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Carroza de la Inmaculada

Después iban la Cruz; los alumnos de la escuela del Centro Instructivo Antoniano, con su estandarte; más de un millar de niñas y niños de la Infancia Antoniana; la imagen de la Inmaculada, con la Junta directiva de las niñas; la música de Benimaclet; la bandera de la juventud Antoniana, con la Junta de la Infancia de los niños; extraordinario concurso de jóvenes antonianos y socios de la Pía-Unión y la hermosa imagen de San Antonio, sobre sus artísticas andas.

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Imagen de San Antonio precedida de los niños de la Infancia que tomaron la Primera Comunión.

Seguía, oficiando de pontifical, el señor Obispo de Fessea, a quien asistían, los PP. Candela, Arener y Jover, y a continuación, las Juntas de la Pía Unión y Juventud, cuya presidencia ocupaban el de la Pía Unión, D. José María Bernal; el de la Juventud, D. Vicente Ferrán; el diputado provincial don Manuel Simó, y don Manuel Puchades.

Cerraban el cortejo las bandas de tambores, cornetas y música La Artística.

El vecindario de toda la carrera había engalanado sus balcones, y al paso de la imagen se dispararon numerosas tracas; pero merece mención el de la calle de Zapateros, que se distinguió entre todos por el entusiasmo con que saludó el paso de la imagen del glorioso Taumaturgo, adornando sus fachadas, quemando numerosas luces de bengala y arrojando extraordinaria cantidad de flor.

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Carroza de San Antonio

De regreso la procesión al templo y antes de entrar la imagen, se disparó una gran traca de lujo, que partiendo de la esquina de la calle del Conde de Trénor, recorrió la calle de Santa Ana, dio la vuelta a la plaza de San Lorenzo y terminó en lo alto del campanario, y acto seguido, a los acordes de la Marcha real y entre los vítores entusiastas de la muchedumbre, penetró el Santo en el templo, terminando con el canto del Responsorio.

En el Centro I. Antoniano

Digno coronamiento de las suntuosas fiestas fue la selecta y amena velada literario musical que se celebró el día 14 por la tarde en la casa social antoniana, que vistió de gala por tal motivo.

El hermoso salón de actos y los demás adyacentes, hasta la escalera, se hallaban atestados, siendo muchísimas las familias que se retiraron ante la imposibilidad de penetrar en el salón.

El escenario fue convertido en severo estrado, destacándose en el testero, nimbada de luz y flores, una imagen de San Antonio.

Poco después de las seis comenzó el acto, que fue presidido por el Provincial de esta provincia franciscana, muy reverendo Padre Rafael Brotóns, quien tenía a sus lados a los miembros de las Juntas del Centro, Pía Unión, Juventud e Infancia y a varios Padres Franciscanos.

La parte literaria, estuvo a cargo del Sr. Valero, quien en oportuno discurso explicó el significado de la velada; el alumno de las escuelas del Centro José Querol, declamó una poesía; el niño Vicentito Marín y Carbonell, en representación de la Infancia, recitó una inspirada poesía, basada en el Responsorio de San Antonio, y el presidente de la Juventud, D. Vicente Ferrán, pronunció un discurso, en el que demostró la benéfica acción que con su escuela ejerce el Centro.

El clou de la sesión lo constituyó la parte musical, en la que hicieron las delicias de la concurrencia las bellas señoritas Amparito Martínez, Amparito Colomer, Amparo Oliver y la profesora de piano Srta. Encarnación Oliver; el maestro señor Alpera y el joven profesor don Antonio Colomer, en el piano, y los señores Baldó, Verdeguer, que cantó el Spirto gentil de «La Favorita»; Máñez, Masiá, y el barítono Sr. Ballester.

Cuantos actuaron, tanto en la parte literaria como en la musical, fueron merecidamente ovacionados.
En uno de los intermedios se entregaron los premios a los alumnos que a ellos se habían hecho acreedores de la escuela de primera enseñanza y de las academias de dibujo y declamación.

Puso fin a la sesión el Provincial, P. Rafael Brotóns quien ensalzó cumplidamente los fines culturales del Centro, que no solo instruía, sino que también educaba el corazón y la voluntad en el temor de Dios para hacer hombres honrados y ciudadanos dignos.

Después se puso en escena la zarzuela «Barbarroja» en la que tanto se distinguen la señorita Amparito Martínez y los señores Máñez, Ballester y Peris, recibiendo como premio a su actuación escénica continuas salvas de aplausos.

Tan grandiosa velada terminó con el sorteo de un hermoso abanico, que lleva pintado un pasaje de la vida de San Antonio, regalo de la acreditada fábrica de abanicos La Antoniana, establecida en la plaza de Cisneros, 2, propiedad de don José Gozalvo, y que correspondió al número 2.190.

* * *

Para que los numerosos pobres que socorren semanalmente las asociaciones antonianas participasen también de la fiesta del Santo, los días anteriores al 13 de Junio se distribuyeron entre los menesterosos, no solo grandes cantidades en metálico, sino bonos extraordinarios de pan, carne y cocido.

* * *

Muy satisfechas pueden estar las entidades antonianas Pía Unión, Juventud e Infancia, por la esplendorosa pompa que revistieron los cultos y festejos que dejamos reseñados, debido principalmente todo ello al entusiasta celo de su infatigable director, el P. Fernando Fabregat, que tanto se desvive por la mayor gloria del Santo y por el progreso moral y crecimiento de sus dirigidos.

El Sagrario

A José Corts Grau, alumno del Colegio de Onteniente.

¿Por qué es un alma buena?
¿Por qué es un alma diáfana?
¿Por qué ha y almas puras
cual cristalinas aguas?

¿Por qué hay almas tan sutiles,
tan ágiles, tan livianas,
que fácilmente se elevan
a regiones do no alcanza
el pensamiento grosero
de las lerdas y pesadas?

¿De qué manjares se nutren
aquesas nítidas almas
que, cual fulgentes estrellas,
en aguas de luz sé bañan?
¿Beben, quizá, en tazas de oro
el néctar que ellas derraman?

¿Han descendido del cielo
y han aprendido en sus aulas
junto con los querubines
sus notas más delicadas,
pues sienten con sus sentires
y cantan con sus tonadas?

¿Quién les ha dado esos ritmos
de música extra-clásica,
y ha puesto tan dulces trinos
en su armoniosa garganta?

No debes de ignorarlo, buen amigo,
pues de estas que describo es tu alma;
no es del barro vil de la materia
para encumbrarse a regiones altas.

Educado en el hogar
de una familia cristiana,

te debieron sonreír
en los años de tu infancia
ángeles que Dios envía
a las tranquilas moradas
donde efluvios de virtud
el suave ambiente embalsaman.

Y quizá cuando dormías
a tu lecho se acercaban
y con purísimos besos
y con sus dedos de nácar
imprimían en tu frente
puras, celestiales máximas
y delicados sentires
y suavísimas tonadas
y esas endechas que fluyen
de tu pluma bien templada.

¡Qué pensamientos tan altos
pueden formular las almas
cuando los ángeles dictan
palabrita por palabra!
¡Cuán bien se siente y se pulsa!
¡Cuán bien se rima y se canta!
No debes de ignorarlo, mi amiguito,
pues de estas que así piensan es tu alma.

Sigue bebiendo, José,
en las cristalinas aguas
que, a la par que refrigeran,
purifican y embalsaman,
llenan de castos decires
las entretelas del alma.
¿Quieres pensamientos de ángel?
¿Quieres remontar tus alas
a las regiones del cielo?
El Sagrario es el cielo de las almas.

Fr. Atanasio Jordá, ofm
Teruel, 6 Junio 1923.

Saludo

A José Corts Grau, contestación a su hermosa composición últimamente publicada en estas mismas columnas.

He leído tus versos de altruismo sublime,
las estrofas serenas de tu hermosa canción
en que brilla la llama del amor que redime
porque alumbra el camino de la eterna ilusión.

Y he cogido mi pluma que olvidada yacía
de este joven poeta en el mísero hogar,
porque el eco sonoro de tus versos decía:

—Quien rehuye la lucha no merece triunfar.
Y he tornado al anhelo de laurel y de gloria
y he sentido una fuerza que invadía mi ser;
una senda olvidada recordó mi memoria
y ha gritado mi pecho: ¡A luchar y a vencer!
¿Quién pretende mi canto relegar al olvido?

Para andar mi sendero ¿no nací en libertad?
Esta tierra que estéril en mis siembras ha sido
¿no dará prueba un día de su fertilidad?
Despreciemos el odio de la suerte mezquina.
Perdonemos la saña de quien males nos dio.
Quien temblando ante el fuerte temeroso se inclina
para ser un esclavo de su suerte nació.

Y he tornado al camino de dolor y esperanza,
al bendito sendero de la eterna inquietud
y mi paso uniforme impertérrito avanza
con las armas viriles de mi fe y juventud.
Prosigamos la marcha y a través del camino
reanudemos el canto de ansiedad y de amor,
que venciendo del odio, del rencor y el destino
se curtieron las almas en el santo dolor.

Luis Hernández Alfonso.
Madrid, 4 de junio de 1923.


Una obra monumental

Las Florecillas de San Francisco

Todas las actividades humanas ponen actualmente grande empeño en la irreprochable presentación de sus producciones, en todos los órdenes de la vida se procura impresionar, con formas bellas, los sentidos exteriores; de ahí que, de ordinario, se cultive la forma, porque tanto es más apetecible y buscado un artículo cuanto más brillantemente, con más esplendoroso ropaje, se presenta para conseguir el favor del público.

Entre los diversos ramos del saber humano que despliegan alardes insuperables, las artes gráficas ocupan hoy uno de los primeros lugares y los grandes editores buscan en la suntuosidad externa de las obras maestras, adecuadas formas expresivas de la estimación de su valer intrínseco, consiguiendo con ello sean más agradecidos esos monumentos que el ingenio del hombre ha levantado a la literatura.

Un libro, empero, que ha recorrido toda la tierra, ha sido traducido a todos los idiomas y que desde hace siete siglos es la admiración de los sabios por la sencillez e ingenua manera de relatar hechos portentosos, no había sido objeto aun del cuidadoso cariño de un ropaje brillante y exterior que avalorase el áureo contenido de sus páginas. Este libro son Las Florecillas de San Francisco.

Es verdad que en Francia y en Italia se están haciendo, en la actualidad, las primeras ediciones ilustradas de Las Florecillas, con carácter monumental; pero en España, que solo tenemos ediciones económicas, ¿donde encontrar un editor espléndido que emprendiese una obra de suyo costosa y para la que se necesitan conocimientos especiales, sin exponerse a un fracaso? Sin embargo, en Barcelona existe un hombre todo corazón, una voluntad firme, don José Vilamala, que fiado, no en el negocio mercantil, sino en el actual florecimiento del espíritu franciscano, ha puesto mañosa la empresa y el éxito conseguido ha sido rotundo, definitivo, colosal.

El Sr. Vilamala ha confiado la ilustración y dirección artística de la obra al pincel mágico de D. José Segrelles y la sola contemplación del primer cuaderno que hemos recibido y tenemos a la vista, basta para consagrar a un artista, si el ilustre pintor valenciano, aun en plena juventud, no lo estuviera ya por su laboriosidad y fama mundial.

Constará tan importante obra de un solo volumen en tamaño 26 por 37 centímetros, las páginas van ornadas con orla, inicial y Fin de capítulo, en negro y colores, enriqueciendo la ilustración 42 páginas a dos tintas y ocho preciosas tricromías, fuera de texto, formando en conjunto un total de 312 dibujos originales cuya reproducción está severamente prohibida pudiendo sólo figurar en esta edición monumental de Las Florecillas.

La obra completa se pondrá a la venta para el público al precio de 170 pesetas ejemplar. Sin embargo, podrá adquirir tan importante publicación por 100 pesetas, suscribiéndose a ella por cuotas mensuales de 10 pesetas bajo las siguientes:

Condiciones

Suscripción mensual de 10 pesetas.

Los señores suscriptores efectuarán sus pagos al recibo de las entregas mensuales cuyos cuadernos constarán de 53 páginas.

Al firmar la cédula de inscripción los señores suscriptores abonarán una cuota de 10 pesetas, importe de la primera mensualidad.

La hermosa región valenciana, donde las azucenas franciscanas crecen solas, donde en todas las poblaciones existen recuerdos, monumentos e instituciones que manifiestan vive aquí en su medio ambiente el espíritu seráfico, no dudamos dará gran contingente a las listas de suscriptores a la obra monumental de Las Florecillas, recompensando de este modo al meritísimo Sr; Vilamala del colosal esfuerzo que realiza para enaltecer, con los primores de un arte exquisito, el mejor libro que pinta de mano maestra las flores que sembraron, allá por el siglo XIII, en los campos de Umbría los juglares de Cristo.

Procuraremos tener a nuestros lectores al corriente de los éxitos de esta obra triunfal a medida que vayamos recibiendo los cuadernos sucesivos.

A nuestros amigos, suscriptores, lectores, al público en general, advertimos que se admiten suscripciones en nuestra Administración, S. Lorenzo, 2, Valencia.

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