Índice de los números 281-2
Mayo y junio de 1952. Año 26. Director: Fr. Pacífico Torres, ofm
- Ante el Congreso Eucarístico Internacional. Editorial
Nuestro apostolado en Argentina. Fr. Joaquín Sanchis, ofm, Min prov
Bendición de la imagen de San José en Segorbe. - Patronato por oposición.
San Antonio, Apóstol de la Eucaristía. Fr. Pacífico Torres. - Tribulación en la leprosería del Tibet. De nuestras misiones. Fr. Gonzalo Valls, ofm
Renovados frutos de la Cruz. Fr. Luis Mestre, ofm
El milagro de Fátima en el Vaticano. Poema. Fr. Luis Ángel, ofm - La Eucaristía y la Virgen. Fr. Joaquín Sanchis, ofm
Madre de Dios. Poema. Fr. Manuel Balaguer, ofm
Mayo, mes de las flores. - Fray Humilde Soria Pons y la doctrina del respeto. Fr. Domingo Savall, ofm
Santísimo Cristo de la Salud. Joaquín Mestre Pbro. T. F.
Unión de enfermos misioneros
Consultorio religioso - Las palomas de la Virgen. José María Galli
Noticias
El P. Anselmo Martí Richart. In memoriam.
Ante el Congreso Eucarístico Internacional
Su Santidad Pío XII, el 6 de junio del año pasado, se dignó dar su augusta aprobación para que pudiera celebrarse durante los días 27 de mayo al año en curso, el XXXV Congreso Eucarístico Internacional, en la ciudad de Barcelona.
Siendo San Antonio de Padua uno de los Santos más fervorosos amantes de Jesús Sacramentado y el gran defensor, en la Edad Media, del Dogma de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, los lectores de nuestra revista no deben quedar al margen de tan fausto acontecimiento, sino que deben contribuir al mayor esplendor y espiritual aprovechamiento del Congreso.
Un Congreso Eucarístico no es simplemente una manifestación de devoción a la Eucaristía. Un Congreso Eucarístico se caracteriza por sus jornadas de oración, de estudio, de actos de religiosidad colectivos en torno al misterio de fe y de amor que es la presencia real de Jesucristo en el Augusto Sacramento; es una lección de apologética vivida, un acto ecuménico de fe, una suprema afirmación en medio de un mundo moderno que se debate en la duda, en la incertidumbre y en la negación de los valores del espíritu.
Los lectores de LA ACCION ANTONIANA deben recordar que San Antonio de Padua, flor la más perfumada del jardín minorítico, como le llama el biógrafo de la "leyenda primera", a semejanza del Serafín de Asís, cultivó y practicó en grado eminente la devoción al adorable Sacramento del Altar, y, con su ejemplo, con sus escritos y con sus milagros en pro del Dogma de la presencia real, la transmitió pujante al mundo y a la Orden Franciscana, a la cual le cabe la gloria de haber dado a luz, en el seno de la religión, a San Pascual Bailón, declarado por el Papa León XIII peculiar Patrono celestial de los Congresos Eucarísticos y de todas las asociaciones eucarísticas existentes o que en lo sucesivo se instituyan, y, por consiguiente, Patrono del XXXV Congreso Eucarístico Internacional.
Teniendo esto presente, debemos aprovechar la ocasión del magno Congreso de Barcelona para hacer una revisión a toda nuestra vida eucarística y dar testimonio de nuestra piedad, de nuestra fe y de nuestro aprovechamiento de la gran lección de amor a Jesús Sacramentado que con su ejemplo nos dio San Antonio de Padua.
Nuestro apostolado en Argentina
(continuación)
VII. La Parroquia y casa de Jovita
Jovita es un pueblo vecino a Serrano. Vecindad de 35 km de distancia. Ambos quedan algo apartados de las grandes vías de comunicación —líneas de ferrocarril y carreteras de excelente firme— que atraviesan en buen número la República en todas direcciones. Se unen los dos poblados por un ferrocarril secundario y por los amplios caminos vecinales tan propios de la Pampa. Hay máquinas a propósito para el aplanamiento de estas carreteras secundarias. Pero como su suelo es blando, de tierra finísima, y no hay allí piedra, n¡una para muestra, la conservación de estos caminos, a pesar del cuidado que puedan tener las autoridades, resulta dificultosísima. Están hechos para los "sulkys" argentinos o para coches de batalla.
Un viaje por estos caminos vecinales ofrece sus encantos. Verdad es que de ordinario se avanza seguido de una nube de polvo, a no ser que la lluvia, que suele ser muy rara, haya convertido los bajos del camino en charcas; cosas nada agradables por cierto. Pero así y todo el espectáculo de la naturaleza se mete muy adentro del alma.
Los bordes de la carretera, que se pierde en el horizonte, con frecuencia entre espejismos tan engañosos como los del Sahara, vienen fijados por una alambrada que la separa de las praderas. Sobre los postes que sostienen la alambrada pasan tranquilas, de trecho en trecho, graves lechuzas, que en su inmovilidad semejan estatuas de adorno.
Dentro pacen en concierto amoroso el ganado vacuno y caballar. Los gauchos, montados en briosos corceles, cruzan de cuando en cuando por la verde llanura, en actitud de revistar sus ganados. Ofrecen en verdad una estampa vistosa, sobre todo cuando arrojan el lazo a algún caballo que se escapa, o cuando reúnen con brioso arte a sus horas el ganado.
El silencio es impresionante. Al paso del vehículo levantan el vuelo parejas de teros siempre elegantes, palomas torcaces, de pudoroso continente, así como otras variedades de pájaros tímidos. Los aguiluchos revolotean junto de otras aves de rapiña en tomo a las reses muertas que yacen por los campos. Mientras tanto, aquí y allá, una vaca impávida, con la cabeza pegada al suelo, parece dialogar con su propia sombra.
Al anochecer, las luciérnagas voladoras, de extraordinario brillo, rozan cas¡el coche como lluvia de estrellas que se precipita fantásticamente en su torno. La Pampa tiene, sí, su encanto bañado de sol, y lo tiene también bajo el cielo estrellado que preside la cruz del Sur.
El camino descrito es el que de Serrano lleva a Jovita. Me he detenido en referirlo con tantas particularidades para que el lector se dé cuenta del medio ambiente en que trabajan nuestros misioneros en Serrano y Jovita, poblados situados en plena Pampa. Para mí constituyó el viaje un agradable paseo.
A la impresión del paraje siguió la del poblado, que es risueño y alegre, con amplias calles y frondosas alamedas. No es grande. Tiene unos 2.000 habitantes, que viven, como los de Serrano, de su riqueza triguera y del producto de su ganado caballar y vacuno.
La Casa parroquial, vivienda de los religiosos, es espaciosa y de agradable aspecto. La Iglesia es un salón capaz para unas doscientas personas. Está situada a las afueras de al población. La edificación es obra de los franciscanos de Cataluña, que regentaron durante varios años esta Parroquia. Desde que la poseemos los valencianos hemos aumentado las proporciones de la Iglesia, añadiéndole una especie de crucero, en plan muy simple y primitivo.
En aquel vasto y solitario campo de la Pampa que rodea la Iglesia parroquial el misionero siente otra soledad, la soledad del alma. Es lo que más aflige en pueblos pequeños. En los grandes, aunque la proporción de los que cumplen sus deberes cristianos sea igual o aun menor, los fieles dan trabajo, y no se siente tan al vivo ese abandono en que la gente tiene al Dios del Sagrario. También esto es la leña del sacrificio que el misionero ofrece en holocausto al Señor por tantos que le desconocen. A la íabor parroquial, al trabajo de captación de las masas, a las preocupaciones en busca de nuevos métodos para atraer al redil a los descarriados y enseñar a todos el camino de la salvación e infundir en tantos indiferentes la semilla de la preocupación religiosa, únese con frecuencia la desolación interior de ver el Sagrario tan olvidado.
Pero el misionero que habita la Casa parroquial de Jovita, no puede aburrirse en esta soledad. Por el contrario, el trabajo es superior a sus fuerzas, ya que ha de atender no sólo a la feligresía que vive a su alrededor, sino además a las de los pueblos de Italo y Mattaldi.
Así se desenvuelve la vida del párroco de Jovita. Actualmente encarna este cargo el P. Rogerio Sanjuán.
VIII. El convento y parroquia de Villa Mercedes
Villa Mercedes es una linda ciudad de la provincia de San Luis, nudo de comunicaciones ferroviarias. Tiene ya unos cien años de existencia, y cuenta con 28.000 habitantes. Distante de Buenos Aires 690 km. en dirección al centro del Continente, sus praderas sufren con frecuencia los efectos de las pertinaces sequías. Sin embargo de ello, la ciudad tiene una vida próspera.
Su parroquia principal está a más de tres kilómetros de la estación. Por esta razón el Prelado sintió la necesidad de fundar una nueva parroquia para el barrio opuesto. El año 1922 esta parroquia, dedicada a San Roque, fue entregada a la Orden, siendo el primer párroco franciscano el difunto Padre José Pineda. Con ello se echaron los cimientos de una nueva Casa franciscana de la Provincia en aquellas tierras argentinas.
Los primeros tiempos de la fundación fueron heroicos. La Parroquia era no más que un saloncito, junto al cual estaba el despacho parroquial, que servía a la vez de habitación del Cura. Los demás religiosos se cobijaban como podían alrededor de esta pieza principal.
Además, el solar de la parroquia lindaba cas¡con la capilla protestante. El ambiente no era, por lo mismo, nada propicio a los religiosos.
La población, por otra parte, estaba compuesta en su mayoría por ferroviarios. Tampoco este factor auguraba grandes progresos para la nueva parroquia.
Mas el espíritu franciscano sabrá vencer todas las dificultades; superará las incomodidades de aquel moderno Rivotorto; ablandará duras peñas de glacial indiferencia en los fieles; se captará las simpatías de los feligreses; sembrará en sus almas poco a poco la semilla del fervor religioso; formará en ellos el sentido de hogar espiritual, y con ello encenderá en sus ánimos el deseo de poseer pronto su Iglesia parroquial.

El milagro era difícil, pero se hizo; y se hizo sin contar con más ayudas que las insignificantes de la buena voluntad de los fieles, en su mayor parte obreros. El templo se levantó, en realidad, merced a la suscripción de los 10 centavos. Y hoy día sus tres amplías y vistosas naves publican a los cuatro vientos lo que puede la buena voluntad, cuando viene estimulada por la fe y el sacrificio de los lujos del Patriarca de los pobres.
El templo parroquial de San Roque se inauguro el ano 1934. El año 1940, siendo Cura y Comisario el P. Arnau, quedaba terminada la decoración, en la que tiene una parte muy notable el P. Eugenio Sivestre, que ha dejado allí un buen número de hermosos cuadros. Las tres naves de que consta, quedan apenas separadas por finas y esbeltas columnas; de forma que se tiene más bien la sensación de una amplísima y alegre sala. Hay en el templo una mezcla de estilos; el mudéjar, manifestado en las lineas de los arcos, es el que a simple vista más domina. En su conjunto resulta una iglesia muy capaz, que sólo se llena en el novenario del Patrón.
Mas esperamos que con el tiempo pueda llenarse también en cualquier día festivo. Esta esperanza es fundada. En efecto, la Parroquia agrupa ya en su torno a un núcleo importante de fieles de formación sólida, que habla muy elocuentemente de la eficaz labor realizada por nuestros religiosos en los treinta años que regentan la Parroquia. Funcionan ya en ella las ramas de Acción Católica, que no es un milagro pequeño, dado el ambiente de indiferencia religiosa que apaga tantas energías en Argentina. Hay también un grupo muy valiente de muchachos de la J. O. C. (Juventud Obrera Católica). Existen asimismo varias Cofradías, y además está fundada y actúa la V. O. T. de Ntro. P. S. Francisco, que cuenta con cas¡cien hermanos.
Y puesto que he nombrado la Hermandad de terciarios, no puedo pasar por alto el sencillo acto de homenaje que me tributaron, presentándome en un pergamino el devoto afecto de todos los hermanos. Al dirigirles la palabra en aquella reunión, prometí que traería a España su fraternal saludo de "Paz y bien", para transmitirlo a los hermanos de acá. He aquí por qué me he permitido esta pequeña digresión.
Así, pues, hay ya en Villa Mercedes una potente levadura que influirá en toda la masa. Diariamente se reparten de treinta a cincuenta comuniones. Los domingos comulgan más de doscientas personas y asisten sobre mil fieles a la santa misa. Esto en una parroquia de 10.000 almas no significa mucho. Pero s¡se tiene en cuenta el medio ambiente y lo que fue hace unos años esta feligresía, hay sobrados motivos para alabar a Dios. Por m¡parte confieso que en medio de la frialdad que observé en otras parroquias, el espectáculo de Villa Mercedes me reconfortaba.
No puedo silenciar aquí uno de los momentos que me proporcionaron mayor consuelo. Era el día de la Inmaculada. A más de la fiesta de las Hijas de María, preparada con su solemne novenario, que les prediqué, celebróse ese día la primera comunión de los niños y niñas de la Parroquia, que también tuve el placer de oficiar.
Ordenadamente entraban los niños y niñas, en medio de la respetuosa espectativa de los fieles, en el templo. Habían formado en el Colegio de las MM. Cabrini, que ayudan eficazmente la labor de nuestros Padres, y venían desde allí cantando. En sus manos llevaban un lirio, que depositaban en grandes búcaros preparados al pie del presbiterio.
La impresión de conjunto no se diferenciaba mucho de la de España, s¡exceptuamos algunos rostros mestizos. Las niñas iban de blanco; los niños, con modestos trajecitos.
Durante la misa las melodías que nosotros cantarnos también de niños, no podían menos que emocionarme.
Respetuosamente y con admirable orden, como ceremonia preparada por monjitas, se acercaron luego niños y niñas a recibir al Señor. La renovación de las promesas bautismales cerró la emotiva ceremonia.
Gocé, es verdad, en ella. Pero no dejé de percibir una nota triste: la desproporción entre niños y niñas. Comulgaron 12 niños y 64 niñas. Pregunté s¡en la primera comunión del día de la fiesta del titular se corrigió esta desproporción. Me contestaron que también entonces se observó el mismo porcentaje: Por cada cinco niñas comulgó sólo un niño. Estas cuatro quintas partes de niños que no reciben la primera comunión se harán hombres, y no comulgarán nunca. ¿Se da cuenta el lector de la enorme tragedia que estos datos publican?
Y ¿a qué se debe tal desproporción?
La respuesta se adivina. El colegio de niñas, dirigido por religiosas, ha dado hambre de Cristo a la niñez femenina. Ahora hace falta el colegio religioso o escuela parroquial de niños, que les dé a conocer a Jesús, les enseñe a amarle y les mueva a desearle. ¿Va midiendo el lector el vasto problema que queda aún por resolver en aquellas latitudes que Cristo quiere ganar para su causa?
Villa Mercedes es actualmente la residencia del P. Comisario Provincial de nuestra Comisaría, dignidad que ostenta actualmente el P. Joaquín Ribes. El Convento es capaz para una Comunidad de 12 religiosos. Lo construyó el P. José A. Arnau. Posee jardín y un trozo de huerto. Todo pobre y sencillo, pero alegre, como franciscano.
(Continuará)
Fr. Joaquín Sanchis, ofm
Min provincial
Bendición de la imagen de San José en Segorbe
La fiesta de S. José ha revestido este año particular brillantez en nuestro convento de Segorbe. Con la aportación de muchas pequeñas limosnas consiguieron los Padres ver terminada para ese día una hermosa estatua del Santo, obra del Sr. Teruel. El programa de la fiesta señalaba su bendición para las 6 de la tarde del día 18 de marzo, en la Iglesia del Seminario, y a esa hora se vio el templo lleno de fieles. Ofició el D. José Pont Gol, Obispo de la diócesis, asistido del P. Provincial Fr. Joaquín Sanchis; y actuaron de padrinos D. Francisco Ramón Grima y Dª Carmen Gimeno.
Realizada la ceremonia, se organizó una procesión, que condujo la imagen a la Iglesia del Convento. Una vez allí, dirigió el P. Provincial la palabra al público, realzando la significación religiosa del acto, y agradeciendo a los Sres. padrinos y a los bienhechores la generosidad con que habían hecho posible el ver realizados los deseos de poseer en nuestra Iglesia la imagen del Sto. Patrón de la Provincia. Muy especialmente agradeció al Excmo. Sr Obispo la atención demostrada a nuestros religiosos al querer participar de una manera tan personal en esta fiesta.

Tomó luego la palabra el Rvdmo. Prelado, declarando que se asociaba a la solemnidad como terciario franciscano que era. Tuvo frases delicadísimas para la pequeña Comunidad franciscana de Segorbe, que no olvidará nunca este rasgo del celosísimo Prelado, y cerró su alocución impartiendo su bendición.
La misa de la festividad la ofició también el Sr. Obispo, que quiso así celebrar la fiesta religiosa de su onomástico rodeado de la familia franciscana y ante la imagen de su Sto. Patrón. Acudieron numerosos fieles a la Comunión.
Enhorabuena a la Comunidad franciscana, con su superior P. Vicente Margarit, a los Sres. padrinos y a la Hermandad de la V. O. T.
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