Inauguración de Sagrario y presbiterio en Caspe

Aun no se habían borrado las huellas del paso de los marxistas en Caspe —la noble y mártir ciudad aragonesa de los finos aceites—, y concretamente en lo provisional del altar mayor y Sagrario de la iglesia de los PP. Franciscanos, emplazada con sus amplias aulas del Colegio de Segunda Enseñanza en el barrio más cimero de la población.

Desde que la Provincia Franciscana de Valencia se hizo cargo de esa casa, hace tan sólo seis años, mejoraron las dependencias y anejos de la misma, y el día 13 de abril se llevaba a cabo la solemne bendición de un Sagrario en metal dorado y restauración completa del presbiterio que puede anotarse como meta y culminación.

El Sagrario, de proporciones gigantescas, en estilo gótico y con dos imágenes en relieve de San Pascual y Santa Clara —Patronos de la Eucaristía—, y en la portada el Santo Cáliz de la Cena, ha sido realizado por una casa valenciana de prestigio, y sobre él se expone la- magnífica Custodia de plata de tamaño y ornamentación nada comunes que se tenía guardada en el convento, y que el año pasado salió por vez primera en suntuosa carroza de flor natural.

El presbiterio ha sido concebido y dirigido por el P. Lorenzo Cervera, Vicario de la comunidad. En el centro de la grandiosa pintura se enmarca el sol de la Eucaristía, esplendente, irradiante, centrado por la cruz y la Hostia inmaculada, teologal. Y como emergiendo de ese mundo luminoso, el otro mundo de la Virgen, gracioso, lírico, sobre el que se distiende el ancho firmamento punteado de estrellas, visión cristiana del destino humano. En sendos pedestales completan y realzan el plano de la mesa del altar las imágenes de San José y San Agustín, este último como titular de la iglesia.

A la solemne inauguración asistieron como invitados los PP. Mariano Catalán y Javier Navas, y actuó de preste, en la imposibilidad de hacerlo el P. Provincial, el P. David Cervera, Guardián del convento. El P. Vicario Lorenzo Cervera predicó a los numerosos fieles, a quienes hubo de acomodar en el coro y tribunas de la iglesia. Como padrinos figuraban el señor Alcalde y señora —tocada con la elegante mantilla española—, Y como padrinos de honor don Emilio Gómez y doña Isabel Navales de Callao, por la Pía Unión de San Antonio y Tercera Orden.

Muchos plácemes por la brillantez de la bendición realizada con envidiable maestría por los religiosos oficiantes, y que en Caspe se tiene por seguro que no se verá en muchos años; muchos plácemes por la fulgurante iluminación fluorescente que embellece la pintura y las hermosas joyas del Sagrario y Custodia; muchas felicitaciones las recibidas por la labor perseverante del P. David y P. Lorenzo, y a esas justas felicitaciones las nuestras, las de todos los que deseamos ver triunfar la presencia eucarística de Jesús y las glorias de María Inmaculada, tan original y estupendamente manifestadas en el altar mayor de nuestra iglesia de Caspe.

Y no menos justo es que agradezcamos la contribución de las Autoridades locales, Excmo. Ayuntamiento que encabeza nuestro bienhechor y amigo señor Miguel Morales, y a la Venerable Orden Tercera.

Presbiterio

Vista del presbiterio con la fulgurante decoración, custodia y nuevo sagrario en la iglesia de nuestro convento de Caspe

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El P. Guardián, David Cervera, y revestida incensando el nuevo retablo y sagrario en el acto de la solemne bendición

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Momento del lavabo, servido por los padrinos de honor

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Un momento del traslado de la sagrada Eucaristía al nuevo sagrario

Al habla con nuestros peregrinos de Lourdes

De la Peregrinación Nacional de la T. O. F. de España a Lourdes los días 1 al 6 del pasado mes de mayo —mientras nos llegue la crónica que se nos ha prometido y que publicaremos con sumo gusto— podemos adelantar a nuestros lectores que resultó magníficamente estupenda en todos sus aspectos y detalles, según hemos oído de labios de varios terciarios peregrinos que están muy bien impresionados y satisfechos de haber participado en ella y que toda su vida conservarán la insignia (nos han asegurado) como gratísimo recuerdo de la peregrinación que jamás se borrará de su corazón, lo mismo que el programa —cumplido al pie de la letra— con los cantos de la misma y su horario itinerario, con los preciosos datos histórico-geográfico-artísticos sobre los lugares y monumentos del recorrido (Teruel, Daroca, Zaragoza, Canfranc, Pau, Lourdes, Jaca, Huesca, Calatayud...).

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Peregrinación nacional de la TOF de España (1 jun 58) en la que participaron unos mil terciarios de nuestra Seráfica Provincia de Valencia-Aragón. Páginas centrales de la revista, difícil de escanear

Todos los actos colectivos en Lourdes fueron solemnes y emocionantes: la misa solemnemente cantada por todos los peregrinos (más de 3.000), con el elocuente sermón de circunstancias en la Basílica del Rosario; a continuación se sacó una foto maravillosa de todos los peregrinos (de la que publicamos un fragmento en las páginas centrales de esta Revista, en la que se ven la mayoría de los terciarios valencianos con su sencilla pancarta); la visita y preces para ganar el jubileo en la santa gruta, cuya roca —donde posó sus augustas plantas a Virgen Inmaculada— besaron con fervor todos por turno; la misa de Comunión general al día siguiente en la misma gruta con moniciones y cantos apropiados, coreados por todos; la devota y nutrida procesión y bendición del Santísimo (¡cuántas caras —nos han dicho— se vieron empapadas en lágrimas de ternura inefable ante el paso del Santísimo por delante de muchísimos enfermos, yacentes en sus camillas, alineados a lo largo de la gran explanada, cuyo fervor y confianza conmovían hondamente!); la imponente y vistosa procesión de Antorchas, de noche, con el conocido canto del Ave de Lourdes acompañado por un significativo elevar de las antorchas (ante el inigualable espectáculo que ofrecía aquella interminable procesión, con más de 6.000 antorchas, de seis en fondo, prorrumpió espontáneo un peregrino:«Esto sólo ya vale bien lo que me ha costado la peregrinación»); los altavoces dejaron oír varias veces el Ave con letra valenciana:

Valencia vos canta,
oh Mare de Déu,
en terres de Franca
amb sa dolça veu:
Ave, Ave, Ave María...

Y cuando la procesión se detuvo, el canto solemne del Credo III del Kyrial, coreado por más de 6.000 voces, hizo sentir la universalidad de la Santa Madre Iglesia Católica: cristianos de todo el mundo, de distintas lenguas y naciones, completamente desconocidos unos de otros, estaban unidos por el lazo entrañable de la misma fe y la misma Iglesia; el Vía Crucis solemne por la montaña, predicado por varios franciscanos ante las expresivas y monumentales figuras de las diversas estaciones (y recorrido por varios peregrinos a pie descalzo, no obstante estar sembrado su recorrido de piedrecitas sueltas que se clavaban en la planta delicada de los pies y hacían muy dificultoso y doloroso el caminar; también sabemos que varios subieron discretamente de rodillas la «escala santa» situada en la primera estación); la Corona Franciscana de las Siete Alegrías de la Virgen Santísima, cantada por todos mientras descendían de la montaña; la visita a la colosal Basílica subterránea de San Pío X, terciario franciscano; a la casa paterna de Santa Bernadette, cordígera franciscana; al molino donde nació; al Palacio de las Confesiones y al Museo, y la despedida final ante la santa gruta (sabemos también que varios peregrinos transcurrieron toda una noche en oración y con el Santo Rosario entre sus manos en la bendita gruta —que atrae como un .imán— para saciar sus devotos anhelos pidiendo a la Virgen Inmaculada por todos sus seres queridos, por la Orden Franciscana, por la Iglesia Católica, por el mundo entero... Y otros no se saciaban nunca de beber y llenar botellones del agua del milagroso manantial...).

Inolvidable y muy fervoroso resultó el acto de la detenida visita a los Santos Corporales al paso por Daroca, lo mismo que la misa de Comunión del primer viernes de mayo en la Basílica del Pilar de Zaragoza. Encantadora, sobre toda ponderación, la visita turística, por espacio de cuatro horas, del Monasterio de Piedra. También visitaron en su tumba fría a los Amantes de Teruel; y se deleitaron deteniéndose ante el pantano de Argüís, muy bello en verdad, y en el Puerto de El Somport, paso de la cordillera pirenaica, a 1.632 m. de altura, con las elevadas montañas cubiertas totalmente de nieve, que ofrecían una visión verdaderamente deliciosa y pusieron al alcance de los peregrinos cuanta nieve quisieron coger para refrescar sus fauces y hacer bolas para echárselas unos a otros en divertido juego...

Mientras damos estas ligeras notas, cogidas a vuela pluma de la boca de varios peregrinos, quedamos con verdaderas ansias a la espera de la crónica que se nos ha prometido y que deseamos bien detallada con toda clase de pormenores de todos y cada uno de los actos de la peregrinación e incluso con las incidencias del viaje (del que sólo sabemos que fue muy feliz, ameno y divertido, v empezando el día 1.° de mayo, fiesta de San José Obrero, después de oída la Santa Misa y recibida la sagrada Comunión en la iglesia de San Lorenzo y recibida la bendición que el P. Provincial impartió a todos los peregrinos al arrancar ya los autocares, con una Salve cantada por todos a la Virgen de los Desamparados, siguiendo todo él con casi ininterrumpidos cantos —la mayoría propios de la peregrinación— y con el rezo diario de la Corona Franciscana y del Mes de las Flores a María, y terminando todo felizmente ron la Santa Misa y Comunión de acción de gracias a las cinco de la madrugada del 6 de mayo en la misma iglesia de San Lorenzo) y confiamos nos satisfaga la curiosidad que tenemos por saber alguna de las varias anécdotas sabrosas sucedidas en el transcurso de la peregrinación (como la que nos han apuntado de una maleta, que al fin resultó olvidada por su misma dueña en la hospedería del Pilar).

En una palabra: nos consta y nos alegra que todo, con un tiempo espléndido, prematuramente estival, resultó muy bien y grandioso, en realidad de verdad, constituyendo un rotundo éxito, amasado como estuvo en todo momento con la mejor buena voluntad y comprensión de todos los peregrinos, a los que sabemos que por su correcto comportamiento ,está muy reconocido el reverendo P. Comisario Provincial de la T. O. F.


Nina Zoriaga

Nina Zoriaga, envuelta en su elegante batín de raso azul adornado de ricos encajes, escuchaba atónita y pasmada a su novio Claudio Garnan.

Él dejó la pipa sobre una mesa, y apoyándose en el respaldo de un regio sillón, trataba de hablarle revelándole la irrevocable decisión que había tomado y pensaba llevar a cabo.

Nina soportaba nerviosa aquella conversación inesperada mirándolo fijamente con los ojos arrasados en lágrimas, y de pronto, alzándose entre los almohadones de su sillón, exclamó llena de ira:

—Claudio, eres un embustero, un farsante, y hablando así ofendes a Dios. Tú te has cansado de mí, has encontrado otra mujer ingenua, virtuosa, y por este motivo me abandonas y quieres engañarme. ¿Cómo has concebido tan diabólica idea para burlarte de mí?—, dijo Nina llorando desconsoladamente.

Claudio, dándose cuenta que Nina se hallaba en un estado de completa desesperación e impulsado por el amor que le había profesado, se adelantó sereno hacia ella.

—Nina, perdóname —dijo con dulzura—. Me entristeces profundamente con tu llanto, siento haberte dicho cuanto acabas de oír y en verdad es una decisión firme que he tomado y nadie podrá torcer mi voluntad.

—No puedo creerte, Claudio, no puedo... ¡Tú abandonar el lujo, la vida fastuosa que llevas..., tu fortuna e ingresar en un convento!... ¡No puedo creerlo! Me presumo que al hablar así no dices lo que sientes o que has perdido la razón, la sensibilidad o que estás ebrio y no sé ante esto si reír o llorar—, repuso encolerizada.

Se miraron frente a frente unos instantes en su acalorada discusión.

—Ríe o llora, si es que te viene en gana, pero yo ya no tengo más que añadir.

Nina, mostrándose alegre y avivada por la esperanza de reconquistar de nuevo su corazón, repuso con dulce voz y confiada.

—¡Claudio, te amo!

—Si es verdad que me amas te ruego que todo tu amor, así como el fuego de tus palabras, lo dediques a Dios como sacrificio para merecer el perdón de nuestras culpas—, repuso él con serenidad.

Cuando Claudio se marchó Nina quedó largo rato pensativa, tenía los párpados hinchados por el llanto. Los primeros días le era imposible encontrar consuelo. Era inútil que se esforzase en querer convencerlo. Ella no podía ni remotamente sospechar que aquel amor terminaría así, siendo un fracaso. De haberlo adivinado a tiempo habría luchado con más ardor; habría inventado algo para vencerlo y desarticularlo. Pero en el fondo de su corazón, al obrar así, su conciencia tal vez la acusara. Era preferible aceptar el sacrificio impuesto antes que empeñarse en una lucha estéril contra tal decisión, tan inopinadamente tomada, que suponía resultaría infructuosa por ser sugerida por Dios. Ella se consagraría por completo a su arte de danzarina, sonreiría al mundo con frivolidad y nadie podría adivinar la terrible pena que encerraba su corazón, y así viviría y lucharía mientras sus fuerzas no la abandonaran y el despecho persistiera en su alma.

* * *

La señora Garnan se hallaba de pie ante el ventanal de su saloncito de recreo cuando unos pasos firmes se detuvieron en el umbral de la puerta, se volvió reposadamente y cuando apenas había vuelto la cabeza Claudio ya había penetrado en el salón.

—Buenos días, mamá —dijo—, ¡hermosa mañana para contemplar el jardín asomada a la ventana!

—¡Qué sorpresa! Ignoraba que fueras tú. ¿Qué te trae por aquí a estas horas?

La pregunta quedó sin contestación unos instantes. Aunque Claudio toda la noche estuvo meditando sobre lo que tenía que decirle. Al llegar el momento de hablar le pareció difícil y no sabía cómo comunicárselo a su madre.

—Verás, es algo que no sé cómo empezar a explicártelo.

—Me asustas con tus preámbulos y vacilaciones. ¿Tan difícil es lo que me tienes que decir que titubeas como un colegial?

—Eso depende de como tú lo juzgues—, dijo Claudio con firmeza.

—¡Te conozco tanto, hijo mío!... Sin embargo, me da miedo y me haces pensar no sé en qué locura.

—Supón entonces que tienes ante ti a un religioso.

—¡A un religioso! —dijo su madre con patético acento—. ¡Pero qué disparates dices, Claudio!

—No son disparates, mamá, he venido a pedirte permiso para ingresar en un convento como religioso.

—Esa idea es absurda.

—Eso quiere decir entonces que no la aceptas.

—Imposible, es imposible, no te doy mi consentimiento y tu padre tampoco—. Después de pronunciar estas palabras se sentó casi sin aliento en un sillón.

—Soy mayor de edad y no necesito vuestro consentimiento—, contestó Claudio con decisión.

—Eres un hijo desagradecido. Nunca en mi vida me he sentido más desgraciada que hoy. ¿Quién te ha arrastrado a esa locura? ¿Acaso has roto tu compromiso con Nina?

—No, mamá, Nina ha sido tan sorprendida como tú o tal vez más. ¿Por qué tú no acoges mi decisión con más alegría como yo esperaba?—, preguntó él mirándola fijamente.

—Nunca, nunca —gritó su madre como una loca—. Has desbaratado todos mis planes causándome un gran dolor. Dios te castigará y no podrás disfrutar con tranquilidad de esa paz que has escogido tan ardientemente. ¡Si vieras cuántas veces he pensado en tu matrimonio... ! Después que tu padre ha luchado tanto por acrecentar tu fortuna. ¡Siempre pensando en tu felicidad y bienestar! ¡Débiles hemos sido consintiéndote el que tuvieras amores con Nina! Teníamos la esperanza que tú recapacitarías al final y buscarías una esposa digna de ti.

—Mamá, Nina es digna de mi mayor respeto, y si Dios no me hubiera elegido para servirle a él me hubiera casado con ella.

—Te prohíbo que hables así.

—No puedo hablar de otro modo, mamá.

—¿Quién ha influido en tu espíritu de esta manera?—, preguntó su madre con indefinible desaliento.

—Verás, mamá; cierto día, después de acompañar a Nina al teatro, entré en la iglesia de los Padres jesuítas, en donde estaban dando unos Ejercicios espirituales para hombres. El primer día oí casi indiferente al predicador, pero al día siguiente volví y su voz me era muy grata y convincente e iba haciendo mella en mi corazón. Sentí deseos de servir a Dios con todas mis fuerzas; de consolar mi corazón con su divina Sangre, y llorar con dolor su Pasión y Muerte por mis pecados.

—¡Claudio, hijo mío, estás obsesionado! ¡Quién a tu edad no ha sentido nostalgia!

—No estoy obsesionado, mamá.

—Naturalmente que sí, Claudio; tú estás sugestionado, no te das cuenta de lo que vas a hacer. Vuelve a tu vida ordinaria y verás poco a poco recobrar la normalidad. Cada temporada quiere lo suyo, el sacerdote nos lo recuerda. Hace poco pasamos las Navidades; todo era música y alegría por el nacimiento de Dios. Ahora nos llega la Cuaresma y debemos meditar en la Pasión y hacer algún sacrificio. Luego Pascua florida volverá a alegrar nuestros corazones. Dale tiempo al tiempo y verás como todo eso es humo que no te deja ver claro. Espera, hijo, que se vaya disipando todo poco a poco.

En los ojos de Claudio brillaron unas lágrimas; aquel rostro varonil, enérgico, reflejaba tristeza y dolor al oír a su madre hablar así de cosas tan respetables. Hubiera querido demostrarle hasta qué extremo llegaba su sufrimiento y piedad por ella, pero comprendía que en aquel momento si hablaba así era impulsada por su dolor.

—Si te parece dura y cruel mi decisión, mamá, y te faltan fuerzas para soportarlo, pídele a Dios que te dé valor para ello. Yo me siento muy feliz y hasta me parece que no soy merecedor de tal gracia.

—¡Hijo, qué ingrato eres para tus padres!—, exclamó su madre ocultando su rostro entre las manos llorando amargamente.

Claudio se acercó y se inclinó a besar los plateados cabellos de su madre, mientras susurraba a sus oídos palabras de consuelo.

—¡Ingrato, ingrato!—, balbuceaba ella con voz apenas perceptible.

El corazón de Claudio se sintió por un momento profundamente afligido y sintió remordimiento.

—¡Dios mío, fortalece mi espíritu y no me dejes vencer por las ternuras de un corazón amado!—, después se oyó un sollozo.

—¡Hijo, no llores! —exclamó su madre—. Qué remedio me queda sino aceptar mi cruz. Esta era la sorpresa que me guardaba San Ignacio: arrebatarme mi mejor tesoro; estará satisfecho de su triunfo—. Pero de pronto se detuvo cortando bruscamente la conversación; se había dado cuenta que al hablar así le daba un consentimiento tácito y aun pensó que debía regateárselo durante más tiempo. Hizo un nuevo esfuerzo para dar otro rumbo a su conversación.

Claudio, tembloroso, ante la importancia de las palabras de su madre que presagiaban cierto triunfo y gozo para él, se arrodilló a sus pies exclamando:

—¡Dios te bendiga, madre mía! ¡Yo también te bendeciré toda mi vida porque has sabido aceptar el sacrificio!

Estrechados en un abrazo madre e hijo, corrían por sus mejillas las lágrimas que se confundían unidas entre sí como besos de amor, no pudiendo hablar invadidos por la emoción del momento.

La fama de Nina Zoriaga corría de nación en nación, de continente en continente. Se hablaba de sus triunfos como bailarina de extraordinaria habilidad, así como de su gran belleza. Su fortuna era inmensa. Poseía automóviles, espléndidas mansiones, magníficas salas de fiestas, donde se leía con letras luminosas el nombre de Nina Zoriaga. Era, además, mujer de gran ingenio y muchos de sus pensamientos y anécdotas se publicaban en revistas y periódicos.

Después de sus triunfos en los teatros, Nina aparecía ante el público en sus salas de fiesta, que se llenaban completamente para verla actuar. Ella allí derramaba toda la gracia de su arte, avivada por el fuego de sus danzas. Su corazón para el amor era frío e impasible no obstante.

—¿Cuándo se van a derretir esas murallas de hielo que rodean tu corazón, Nina?—, preguntaban los hombres ricos y poderosos qué ambicionaban alcanzar y conquistar su amor.

Olga Bauzá de Lloréns

(Continuará)

De ellas y para ellas

¿Instinto de imitación...?

Vuestra conducta muchas veces me hace reflexionar.

Estamos en una época en que la mayoría de las jovencitas crean su personalidad copiando a las estrellas de cine.

Recuerdo vagamente que siendo yo niña se puso de moda las melenas a lo «Gilda», tapando media cara. Pasaron unos años y fue «Sabrina», con su pelo a lo «chico» y. sus zapatos llanos, la que hizo furor entre vosotras. Más tarde es Marina Vlady, con su lacia melena rubia, la que ha hecho que viéramos por ahí bastantes «brujas». Hoy la plaga es de «guendalinas».

—¡Chica, qué bárbara! ¿Cómo has conseguido parecerte tanto a Guendalina?—, dirá alguna amiga sincera con tono de admiración. Otra «celosilla» se callará y al día siguiente procurará imitarla, pero ella, la «Guendalina» española se marchará a su casa así de hueca.

Yo pregunto, ¿hacéis esto por llamar la atención? ¿Por gustar más a los chicos...?

Hay hombres, desde luego, que buscan muchachas atrevidas y vistosas para lucirlas por ahí y sentirse envidiados por otros como ellos, pero los hombres de verdad eligen por compañera una muchacha que no se parezca en nada a las artistas cinematográficas, que sea única, con personalidad propia, y que si los demás reparan en ella no sea precisamente por sus extravagancias.

Y no creáis que quien escribe estas líneas es una solterona de cuarenta años que ve la vida desde un plano distinto al vuestro, no. Soy una muchacha como vosotras que me gusta vivir y vivir una vida moderna, pero dentro de ella-hay que saber distinguir para escoger lo mejor.

¿Por qué imitar unos gestos, un peinado o un vestido que mañana dejarán de estar en boga sustituidos por los que use la artista de turno? ¿Qué haréis entonces? ¿Cambiar también vosotras? ¿Creéis que es esto personalidad...?

...Y puestas a imitar, hacedlo, sí. Imitad a aquellos que con su virtud y su cultura han dejado en el mundo una huella. Yo os aseguro que si lo hacéis así «no pasaréis nunca de moda».

María Luisa Company

Confidencias

Siempre creemos que nadie nos desea tanto bien como nosotros mismos. Y es Dios quien quiere nuestro bien más que nosotros mismos. ¿Por qué no cumplir amorosamente su divina voluntad?

En nuestro camino de "sólo Dios"», hemos de hacer lo ordinario de una manera extraordinaria. Ser grande en lo pequeño es la grandeza verdadera, la verdadera santidad.

No nos preocupemos de cosas pasajeras. Todo eso ha de ser levantado al plano sobrenatural. Ese lastre, terreno, humano, ha de ser transformado por completo. Pidamos al Señor su gracia y no temeremos a las criaturas en sus juicios personales.

Solamente en el grado en que renuncio a mi propio yo penetro en el amor de Dios. En el orden sobrenatural la entrega y el sacrificio son condiciones de vida para el amor.

María de Santángel

Romería de la TOF de Valencia Santo Espíritu del Monte

Según estaba anunciado, el día 18 del pasado mayo se celebró la piadosa y tradicional romería que anualmente organiza la Hermandad Terciaria de Valencia a este Real Monasterio, en el que radica el Noviciado de nuestra Seráfica Provincia de Valencia-Aragón.

Poco después de las ocho de la mañana se puso en marcha la caravana automovilística, compuesta por diez autocares, a los que se unió otro de Benisa y numerosos coches particulares, llegando a Santo Espíritu sobre las nueve y media, en donde fueron recibidos por el P. Guardián, Severino González y comunidad.

Nuestro P. Provincial, José Antonio Arnau, que como todos los años se dignó presidir y realzar con su presencia la romería, ofició la misa de Comunión general, en la que dirigió unas emotivas palabras a los terciarios que llenaban totalmente el templo. Durante esta misa la Schola del Noviciado armonizó la misma con escogidos motetes, bajo la experta batuta del maestro Fr. Ladislao Ríos, Vicario del convento.

Terminado el Santo Sacrificio los peregrinos valencianos y muchos otros que se les unieron procedentes de los pueblos vecinos se desparramaron por aquellas hermosas pinadas, admirando las bellezas naturales que encierra aquel devoto e histórico lugar.

Por la tarde se celebró una solemne Hora Santa, con Exposición Mayor de Su Divina Majestad, Corona Franciscana, sermón del P. Provincial, Ejercicio del Mes de Mayo y bendición eucarística.

Acto seguido y en el atrio del monasterio, debidamente acondicionado con servicio de altavoces, tuvo lugar un acto público de afirmación católica y franciscana, haciendo use de la palabra el P. Bernardino Cervera, Definidor Provincial y Maestro de novicios; el H. Juan Soler, Ministro de la Hermandad Terciaria de Manises; el reverendo P. José López, en representación del P. Director de la Hermandad de Valencia; el laureado artista y poeta H. José María Bayarri, y finalmente cerró brillantemente el acto nuestro P. Provincial.

Acabados los discursos se procedió al sorteo acostumbrado de una bonita imagen de San Francisco, la que, con general contento de todos los asistentes, tocó en suerte a un Hermano novicio, que la entregó a P. Maestro para el Santo Noviciado.

Y una monumental traca al estilo valenciano anunció el fin de esta memorable jornada.

* * *

Nuestra felicitación más cordial al reverendo P. Director y Juntas Directivas de Valencia, especialmente al activo H. Síndico don José Romero, alma de esta ya popular y tradicional romería franciscana.

Noticias

El CXIII sucesor de San Francisco en España.— El P. Agustín Sépinski, Ministro General de toda la Orden de Frailes Menores, en la semana de Pascua de Resurrección vino de Roma a España para presidir la reunión de los Provinciales españoles en Aránzazu (Guipúzcoa). Le acompañaba el P. Joaquín Sanchis, Definidor General, tan conocido de nuestros lectores.

Deseamos que les fuera feliz su estancia en nuestra patria.

Palabras del Papa.— Nos complace destacar las siguientes palabras del Mensaje de S. S. Pío XII en la audiencia que concedió al grupo de peregrinos españoles asistentes a la solemne beatificación de la fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados: «...qué detalles tenía la nueva Beata Teresa de Jesús, Jornet Ibars, cuando estaba junto a sus ancianos, qué ternuras capaces de evocar las famosas florecillas que han tomado, nombre del Pobrecillo de Asís... de las hijas de San Francisco... Vivió con las Clarisas dentro del decenio 1862-72, podemos pensar que recibió el amor a la pobreza y a los pobres, a< los que dedicó su vida... De las Hijas de San Francisco aprendió el amor a los pobres, en su ansia de identificar constantemente todo su "sentir y querer" con la divina Voluntad...»

Mesa revuelta.— Es el título de dos folletitos impresos que contienen unas interesantes redacciones de los alumnos de 6.° y Preuniversitario del acreditado Colegio San Antonio, de Cáceres, dirigido por los PP. Franciscanos. Después de haber leído complacidos los provechosos y reflexivos trabajos sobre asuntos religioso-filosóficos (que no es precisamente en el texto escolar donde se desarrollan), felicitamos sinceramente al P. Domingo Savall, O. F. M., colaborador ilustre de nuestra Revista, que con su ciencia y gran acierto pedagógico sabe alentar e iniciar a sus alumnos en la redacción de temas de alta cultura filosófica, conjugando la literatura con la filosofía.

Causas franciscanas de beatificación y canonización.— Según el catálogo oficial último de las causas de beatificación y canonización de Siervos de Dios, pertenecientes a las Ordenes Primera, Segunda y Tercera de la Familia de los Frailes Menores Franciscanos, con exclusión de los franciscanos capuchinos y conventuales, actualmente se tramitan un total de 205 procesos, algunos de los cuales abarcan grupos numerosos de mártires sacrificados por la fe en los más variados escenarios del mundo, como los Siervos de Dios Fr. Daniel y cinco compañeros mártires de Alkmacer, en Holanda (1572), y Fr. Federico Bachsteín y trece Compañeros mártires de Praga (1611), y Fr. Liberato Weiss y dos compañeros mártires de Etiopía (1716), y Fr. Teótimo Verhaeghen, Obispo, y 2.338 mártires de las Ordenes Primera y Tercera de la diócesis de Taiyuan, Heng-chow, Luán e Ichang (1840, 1875, 1898, 1900 y 1904), en China, etc., y los últimos sacrificados en España durante nuestra cruzada de Liberación.

En causas no exclusivas de la Orden figuran también a veces varios mártires franciscanos. Así en la de los Siervos de Dios Juan Paulin y compañeros mártires franceses de 1793 a 1796, hay nueve franciscanos: seis de la Orden Primera y tres de la Tercera; en la de Jorge Havdok y compañeros mártires de Inglaterra (1594-679) figuran ocho Frailes Menores; en la de los Siervos de Dios Andrés Ignacio José Gossean y compañeros mártires de la diócesis de Cambray (1792-99), los Frailes Menores son siete; en la de los Siervos de Dios Mons. Dermicio O'Hurley, Arzobispo, Cornejo O'Devani, O. F. M., Obispo y compañeros mártires de Irlanda de los siglos xvi y xvii, los franciscanos alcanzan el número de 77.

Otros mártires dignos de mención, cuyas causas figuran en el catálogo, son: Mons. Fr. Antonio María Sacconi, Obispo, Vicario Apostólico de Shensi y Shausi (1741-85); Fr. Odorico de Collodi, sacrificado en el Vicariato Apostólico de Vinh, en Indochina, en 1834; Fr. Salvador Lilli de Capadocia, y diez compañeros, muertos por la fe en Armenia, en 1895, y Fr. Sebastián de San José y Fr. Antonio de Santa Ana, víctimas de los indígenas malayos de Oceanía, frente a Malaca, en 1610.

Misa del Pilar.— La Sagrada Congregación de Ritos ha concedido que el día 12 de octubre de cada año pueda celebrarse en todas las iglesias y oratorios de España, Iberoamérica e islas Filipinas una misa solemne o cantada y otra rezada con el texto de la misa propia de la Santísima Virgen del Pilar. La petición fue hecha a la Santa Sede mediante súplica del Arzobispo de Zaragoza, apoyada y hecha suya por 165 Cardenales, Arzobispos y Obispos, 193 misioneros y otras catorce personalidades de todos los países, a quienes ha sido concedida la gracia.

Congreso Eucarístico Internacional.— Los días del 29 de julio al 5 de agosto de 1960 han sido señalados provisionalmente para» el XXXVII Congreso Eucarístico Internacional que se celebrará en Munich ese año.

Corresponde al Comité internacional del Congreso determinar la fecha definitiva.

Las tres primeras jornadas de la Asamblea, cuyo tema es «La vida del mundo» estarán dedicadas a sesiones de estudio. La jornada siguiente se dedica a recibir al Delegado Pontificio. Se calcula que los congresistas pueden llegar a un millón procedentes del mundo entero.

En Lourdes. — Fue inaugurada el 16 de mayo la capilla que la Orden Franciscana ha querido ofrecer como homenaje a su excelsa Patrona la» Virgen Inmaculada. Esta capilla está dedicada a San Pascual Bailón, cuya imagen domina el altar y figuran, además, San Francisco, San Buenaventura, San Antonio de Padua, San Lorenzo de Brindis, Santa Clara, Santa Coleta, San Luis, Rey de Francia, y Santa Isabel de Hungría. El mosaico representa al Beato Juan Duns Escoto y a San Bernardino de Sena que fueron ardientes defensores de la Inmaculada. La ceremonia de la inauguración fue presidida por el Fr. Pacífico Perantoni, O. F. M., ex Ministro General de nuestra Seráfica Orden, que consagró el altar.